La Selección empató contra Colombia por 1-1 con diez

La Selección Argentina igualó ante Colombia por 1-1 en el Estadio Monumental por la fecha 16 de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026, con el gol de Thiago Almada, Luis Díaz había adelantado al seleccionado colombiano, en un partido muy disputado que Argentina terminó con diez por la expulsión de Enzo Fernández.

Al minuto de juego, una pirueta de Messi sobre Lerma terminó en foul y en aplausos. Ni hablar a los 3 minutos, cuando una pared entre Leo y Almada, se fue apenas ancha en los pies del rosarino. Se gritó gol en el codito visitante: en realidad, había llegado el segundo de los botijas del Loco Bielsa. Todo toque era de primera, como si estuviese escrito en la Constitución futbolera. Pero costaba pisar el área aunque Thiago, buena segunda guitarra, volara. En tanto, Colombia corría.

A los 13, tras un resbalón de De Paul, Luis Díaz metió un derechazo que obligó a Dibu a embolsar pegado al palo derecho. Un aviso. Porque a los 15, por la misma banda izquierda, lo tuvo Deiver Machado pero el del Lens francés la tiró a Ciudad Universitaria. Definición tan imprecisa como el paserío argento ante el achique alto amarillo. Un pie a pie de Messi terminó en córner y despertó a la tropa. Y a Paredes, que dejó a los 21 el 1-0 (que no llegó) en las manos de Kevin Mier, el arquero de Cruz Azul, en su segundo juego de selección. Pero… El que perdona, pierde.

Un pase justo de Castaño, en su segunda casa, para Lucho Díaz acabó en un golazo a los 23. El punta de Liverpool, se volcó a la izquierda y mejoró lo que no había podido hacer diez minutos antes: ir al fondo, enganchar hacia adentro, desparramar rivales (Molina, Romero y Otamendi en fila), y casi desde el punto penal, derrotar a Martínez, que no se lo pudo comer al goleador de las Eliminatorias con siete gritos. Sí, del 1-0 al 0-1. El primer gol de Colombia en Figueroa Alcorta y Udaondo después del septiembre negro del 93.

El empate ficticio de Fernández se gritó casi por catarsis. A los 29, Milcíades Saldívar levantó con la banderita con justicia por offside de Messi. Impotencia pura: como la amarilla que se ganó Molina tras la enésima subida de Machado. Le costaba a Argentina. Le faltaba tiza contra una Colombia que había hecho de su coraza un pizarrón. Le faltaba chispa. A los 38, al fin De Paul no falló, aunque su bochazo cruzado al segundo palo no fue aprovechado por el infalible Julián Álvarez. No parecía ser la noche. A pesar de los chilenos. La Selección se fue al entretiempo un gol abajo y con el termómetro marcando 7.9°C. Nos hacía falta en Núñez ese café calentito que levantase temperatura y moral. Pero se lo tomaron ellos. Antes del segundo minuto de descuento, la platea baja ya copaba el baño. Ni se hablaba del 67% a 33% de la Celeste y Blanca en la posesión.

Las acciones de Colombia habían subido. Como en la tabla. El complemento encontró a los de Néstor Lorenzo en el quinto lugar de la tabla gracias al 0-0 parcial de Brasil en San Pablo ante la Paraguay de Gustavo Alfaro. Argentina, puntera hasta el final, pateó el tablero con un doble cambio: Giuliano Simeone y Nico González por Nahuel Molina y por Rodrigo De Paul. El que no cambió fue Luis Díaz: una voraz mezcla insoportable entre Freddy Rincón y el Tren Valencia. Jugó solo, con poquito de James Rodríguez en la asistencia y un apenas voluntarioso Jaminton Campaz, otro jugador sin Ignacio Malcorra a su lado. Así y todo, los cafeteros seguían en la suya. A los 56, una doble atajada de Dibu (a Richard Ríos primero y, post rebote, al ingresado Andrés Román después), evitó el segundo amargo de la noche. Fue cuando apareció el “para ser campeón, hoy hay que ganar”.

Pegó. Un ataque después del grito de guerra, Mier le tapó a los 62 un zurdazo a Nico González y Enzo desaprovechó el ‘penal en movimiento’ con un disparo más que desviado. Messi quería pero no podía. CONMEBOL no era Miami. Colombia ajustó las marcas y el partido se hizo cada vez más físico. A los 67, un tiro libre de Messi que no parecía traer peligro obligó más de la cuenta a Mier, que le dejó una segunda oportunidad a González, que rompió el palo. El 1-1 estaba al caer. Pero lo que cayó fue una roja directa a Enzo Fernández por una patada en la cabeza a Castaño (con chichón y todo): 0-1 y 10 vs 11. Barajar y dar de nuevo. Un slalom de Messi por aquí, una doble modificación (Exequiel Palacios y Juan Foyth x Leo y Medina) por allá. Faltaban 13. Vaya número.

Pura superstición. Cuando el cuento se hacía pesadilla, a los 81, Thiago le dio con el Almada y clavó el 1-1 que desató al Monumental. Rápido lateral, derechazo bajo y cruzado, para golpearse el pecho a lo campeón del mundo, otra vez determinante como en Chile hace un puñado de días. No hubo mucho tiempo para celebrar. Otra vez, un frio por la espalda después del cabezazo de Richard Ríos que se fue apenitas desviado mientras Vinicius Jr. volvía a depositarlos en el sexto puesto. El ingreso de Leonardo Balerdi por Almada fue todo un indicador de que el punto servía. Incluso de local. El café frío se había entibiado. El café amargo ya tenía, al menos, una cucharita de azúcar.

Volver arriba