Francisco Cerúndolo acaba de alzarse con el ATP 500 de Queen’s, un logro que representa el mayor hito de su carrera, y su radiante sonrisa lo dice todo. «Estoy increíblemente feliz. La verdad es que no lo puedo creer. Al inicio de la semana, ni se me pasaba por la cabeza estar aquí como campeón. Mi intención era competir y adaptarme día a día. Pero terminé jugando de manera extraordinaria en pasto y logré mi primer ATP 500 con un tenis impresionante, luchando en cada partido. Sin dudas, esta ha sido la mejor semana de mi vida en el ámbito tenístico», expresó en el inicio de una conferencia virtual con un grupo selecto de medios. Cerúndolo se convierte así en uno de los dos tenistas argentinos en haber ganado más de un título sobre césped, siendo el otro ilustre nombre Guillermo Vilas. Cerúndolo ya había conseguido el título en Eastbourne este año, mientras que Vilas lo hizo en el Masters de 1974 y en el Abierto de Australia de 1978 y 1979. Un aspecto destacado en la actuación de Cerúndolo fue su resiliencia ante situaciones adversas. Cuatro de los cinco partidos que disputó en Londres se resolvieron en tres sets, y tanto en la final contra el estadounidense Tommy Paul como en las semifinales ante el también norteamericano Brandon Nakashima, tuvo que remontar después de perder el primer set en tie-breaks muy reñidos. «Fue un partido complicado, especialmente en lo mental. Paul me ganó el primer set y me quebró en el segundo. En ese momento pensé: ‘¡Vaya! Tendré que luchar otros dos sets más’. Pero es algo en lo que he estado trabajando intensamente. Desde lo que sucedió en Roland Garros, me dije a mí mismo: necesito cambiar y empezar a disfrutar más, tanto en la cancha como de la vida», reflexionó. En el reciente Grand Slam francés, el ahora número 21 del mundo no cumplió con sus expectativas y fue eliminado en la tercera ronda al caer sorpresivamente ante Zachary Svajda, quien ocupa el puesto 85 del ranking. «Desde ese momento, reflexioné bastante. Comprendí que si mi felicidad depende de ganar un partido, esto se volverá muy complejo. En este nivel, todos juegan bien y están extremadamente preparados. Los partidos se definen por pequeños detalles y quién logra rendir en los momentos cruciales», profundizó. Durante la semana de torneo, se pudo observar en el banco de Cerúndolo una camiseta de Maradona. «Un amigo trajo esa remera y no sé por qué decidieron ponerla en la silla. Después de que gané un partido, dijimos: ‘Ya está, la dejaremos aquí porque es una cábala’. Además, se está jugando el Mundial, y Maradona representa tanto para Argentina en este mes tan significativo. No fue una idea mía, surgió en el banco y decidimos continuar con eso», reveló. Cerúndolo se convirtió en el primer argentino en conquistar un título en Londres, un hecho que considera increíble. «Con todos los grandes jugadores que ha tenido nuestro país y la cantidad que ha competido aquí, es un verdadero sueño que nunca había imaginado», destacó. En cuanto a la preparación para jugar en césped, expresó: «Creo que tiene que ver con mi forma de ser. Busco adaptarme a las circunstancias, a las superficies, a las pelotas y al clima. Siempre he tratado de no ser un jugador típico argentino de polvo de ladrillo y he aprendido que el circuito es más amplio.» Al hablar sobre su actuación en Roland Garros y su llegada a Queen’s con un nuevo entrenador, Cerúndolo admitió: «La verdad es que la pasé muy mal. Me sentía en conflicto con el tenis y con la vida. No estaba disfrutando en la cancha. Esto es algo común en los deportistas profesionales, aunque el público a veces no lo comprende. Piensan que uno es una máquina lista para rendir siempre de la mejor manera. Muchas veces, hay cosas fuera de la cancha que no están bien y eso se manifiesta, junto con todos los nervios y la presión, en el juego.» Si cree que podría haber tenido un mejor desempeño en París, responde: «Es posible. Con la tranquilidad y lucidez que tuve esta semana, tal vez sí. Pero llegué hasta la tercera ronda; no puedo desmerecer eso. El año pasado me fui en la primera ronda. En definitiva, no estaba disfrutando ni de mi vida ni de mi tenis. Entraba a la cancha solo a cumplir con mi obligación, y eso hace el desafío mucho más difícil. Al otro lado hay un rival y todos están muy bien entrenados.» Luego de esa experiencia, Cerúndolo se tomó tiempo para sí mismo: «Regresé a Buenos Aires y me tomé una semana de descanso. Sentía que necesitaba alejarme del tenis y desconectar por completo.» Al ser consultado sobre si necesitaba esa pausa, coincidió: «Sí, era necesario para recuperar las ganas. Entrenar sin motivación no tiene sentido. A partir de ahí, trabajé en mi mentalidad con un nuevo entrenador. «Con respecto a su elección por Nicolás Massú, explicó: «Pablo (Cuevas, su otro entrenador) mencionó a Nico. Yo lo conocía de casualidad en el circuito. Organizamos una llamada y nos reunimos en Buenos Aires. Desde el primer momento hubo buena química. Comenzamos a entrenar la semana pasada y, paso a paso, logramos levantar el trofeo aquí. Sinceramente, llegamos sin expectativas y mejoramos día a día. Terminé jugando un tenis impresionante en césped.» Este año es significativo para la familia Cerúndolo. Alejandro, el padre de Francisco y Juan Manuel, viajó en avión por primera vez en 36 años para ver a su hijo mayor jugar fuera del país. «Me dio mucha alegría verlo en la tribuna cuando fui a celebrarlo. Él nos decía que iba a hacer el viaje, que estaba trabajando con su fobia a volar, pero hasta que no estuviera en un avión, no lo creeríamos. Y lo logró», contó el nuevo campeón. La familia celebra un 2026 en el que Fran ha conseguido dos títulos —una victoria en el Argentina Open en febrero— y Juan Manuel superó a Jannik Sinner, actual número 1 del mundo, en Roland Garros. Ambos se encuentran en el top 50 del ranking mundial. «Es un año increíble. Estoy feliz por mi hermano, por nosotros y por el tenis argentino», concluyó Cerúndolo. Su próximo gran reto será en Wimbledon, donde competirá con renovada confianza y el título más significativo de su carrera recientemente ganado.
