Esta filosofía de origen chino se basa en la idea de que todos los elementos que componen un entorno están en conexión con el flujo del chi, la energía vital. En este sentido, se presta atención a la distribución del mobiliario, los colores, la orientación de los espacios y también a lo que almacenamos, utilizamos y llevamos sobre nuestro cuerpo.
La ropa tiene un papel especial en este contexto, dado que está en contacto directo con la piel durante varias horas. Montserrat Beltrán, especialista en Feng Shui, indica que ciertos materiales poseen una mayor capacidad simbólica para absorber y retener energía. Menciona particularmente a los tejidos y las piedras empleadas en joyería, debido al prolongado contacto que sostienen con quienes las poseen.
Desde este enfoque, una prenda que perteneció a otra persona podría tener una especie de impronta de sus vivencias. Si el antiguo dueño pasó por momentos de tristeza, enfermedad, estrés o inestabilidad, algunas corrientes de Feng Shui consideran que parte de esa carga emocional podría persistir asociada al objeto.
Entre estas corrientes se encuentra el concepto de “qi predecesor”, que describe la energía residual que se presume permanece en objetos y espacios utilizados anteriormente por otros. Cuanto más antiguo y significativo haya sido un objeto para su dueño, se considera que mayores recuerdos y emociones estarán vinculados a él.
Sin embargo, esa energía no necesariamente tiene que ser negativa. Una prenda heredada puede representar afecto, protección o memorias felices. Un abrigo de una madre, la bufanda de una abuela o una camisa de un ser querido pueden brindar bienestar por la historia que encierran.
Cuando una prenda de segunda mano provoca incomodidad o se desea usar “desde cero”, algunos expertos sugieren realizar una limpieza tanto física como simbólica. Liena Tabakova, especializada en Feng Shui, propone lavar las prendas con vinagre, un producto comúnmente utilizado en el hogar para neutralizar olores y residuos.
Desde la perspectiva energética, se le atribuye la propiedad de ayudar a liberar la carga vinculada al propietario anterior. En este sentido, es crucial verificar siempre las indicaciones de lavado antes de utilizar vinagre, ya que no todos los tejidos o acabados responden de la misma manera.
El Feng Shui también sugiere prestar atención a las sensaciones que generan los objetos. Si una prenda heredada evoca recuerdos positivos y provoca bienestar en quien la usa, no habría razón alguna dentro de esta filosofía para desprenderse de ella. En cambio, si genera tristeza, ansiedad o rechazo cada vez que aparece en el armario, puede ser un momento adecuado para limpiarla, guardarla en un lugar diferente o dejarla ir.
El orden del placard se sostiene sobre la misma premisa. Según esta disciplina, acumular ropa que ya no se utiliza produce estancamiento y ocupa un espacio que podría destinarse a objetos más relevantes en la vida actual. Por ello, se recomienda revisar periódicamente el armario y conservar únicamente lo que realmente se usa, resulta cómodo o tiene un significado positivo.
Además, se aconseja evitar aquellas prendas excesivamente deterioradas que se conservan solo por hábito. El objetivo es mantener una relación más consciente con lo que se posee.
Una manera de lograrlo es clasificar las prendas según su función: trabajo, ocio, actividades sociales o ropa relacionada con pasatiempos y moda. Para el Feng Shui, esta organización contribuye a que cada área de la vida tenga su lugar definido, reduciendo así la sensación de caos en el espacio.
