“Son 50 años tirados a la basura porque no pude llegar a nada”, expresó Anasal entre sollozos, mientras en el fondo se oían los llantos de los presentes. “Créanme que la política nos hundió”, añadió, instando a la reflexión de quienes votaron por el actual gobierno, sugiriendo que en administraciones anteriores, a pesar de las dificultades, había un mejor bienestar económico: “Con otros gobiernos todos sufrimos, pero teníamos plata en el bolsillo. Solo les pido que piensen la próxima vez que voten”.
El pago de indemnizaciones fue otro tema de preocupación, ya que no estaba garantizado. “No les voy a prometer nada, se va a pagar lo que se puede pagar, puede ser todo o puede ser nada”, advirtió Santiago “Tati” Phelan, ex entrenador de Los Pumas y presidente de la compañía, en otro audio. Phelan detalló las limitaciones que llevaron al cierre de la empresa: “Los planes de trabajo desaparecieron, fui a buscar empresas de minería, de otros rubros para hacer mamelucos. Empieza a haber pedidos, pero para enero, febrero y marzo del año que viene; estamos en agosto y ahora no hay laburo”.
Will Der SA, que en su apogeo contó con más de 280 empleados entre sus plantas en Buenos Aires y otras ubicaciones en Catamarca y Malvinas Argentinas, se encuentra en una situación financiera complicada, reflejada en los registros del Banco Central, que indican 11 cheques sin fondos por un total de $24.692.653 y un 0% de regularización.
Luciano Galfione, presidente de la Fundación Pro Tejer, subrayó que la situación de Will Der SA no es aislada: “Esto que escuchamos se multiplica por 400 empresas y por 20.000 empleados”, aseguró en declaraciones. Galfione comentó que desde la fundación habían alertado sobre estas circunstancias más de un año y medio atrás, sugiriendo que cambios en la política económica han perjudicado al sector: “El gobierno bajó los aranceles a las importaciones, lo que equivale a favorecer los productos chinos sobre la producción nacional. Y además plancha el tipo de cambio”.
El presidente de Pro Tejer analizó las consecuencias de estas políticas sobre los costos del rubro: “Si tenemos una inflación del 2% mensual y hace más de un año que el valor del dólar no se mueve, eso implica que estamos teniendo una inflación en dólares del 30%, y esa la estamos pagando quienes damos trabajo en la Argentina”. Los importadores, en cambio, no enfrentan las mismas dificultades, lo cual les permite operar con inflación de solo el 2% anual y tasas de interés significativamente más bajas.
Galfione también cuestionó la idea de que la apertura de importaciones haya reducido los precios para los consumidores. “¿Ahora la ropa vale lo mismo que en Miami? Se decía que los empresarios argentinos cazábamos en el zoológico”, argumentó. “Quisiera saber si las zapatillas que vienen todas de Vietnam valen lo mismo en dólares. Si bajó el precio es porque no se vende, para incitar el consumo”.
El cierre de Will Der SA es representativo de una caída sostenida en el sector textil. Según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas, la producción se redujo un 25,6% interanual en mayo, una cifra diez veces mayor al retroceso del 2,5% observado en la industria manufacturera en su conjunto. En el acumulado de enero a mayo, la contracción alcanzó el 26,5%. Las plantas del rubro operan al 42,2% de su capacidad instalada, 16 puntos porcentuales debajo del promedio industrial. Desde diciembre de 2023, se han perdido 383 establecimientos y más de 25.600 puestos de trabajo formales, a un ritmo de 1.200 empleos al mes.
