De chico se preparó como arquero en las divisiones inferiores de Rosario Central, el equipo del que es hincha, igual que su padre. Una lesión de meniscos lo obligó a dejar los botines por un tiempo y a cambiar el vestuario por los estudios de grabación. En una conversación distendida, Tomás recuerda la consagración de Qatar 2022 y comparte escenas de la intimidad familiar, a casi un mes de la despedida de Leo de la Selección Argentina en el estadio Monumental.
Tomás creó su propio canal de transmisiones en línea, Barrio, desde donde entrevista a figuras de la cultura popular. Como conductor, compartió conversaciones con su abuela Celia y con su tío Lionel. En 2024, mientras estaba concentrado en Atlanta para disputar la Copa América de Estados Unidos, el futbolista participó en un programa y reveló varios detalles poco conocidos de su vida, entre ellos que, cuando era chico, miraba Cebollitas y Chiquititas en televisión.
«Dejé de jugar al fútbol por un problema de la rodilla, pasé al stream, que me gustaba mucho, y de a poco me fui armando. La familia no entendía un poco qué era lo que hacía, pero les fui explicando y acá estamos», cuenta mientras espera en los estudios de ESPN F90 para conocer a los rivales de GOAT FC, el equipo que creó en homenaje a su tío para competir en la Copa Potrero, organizada por Sergio «Kun» Agüero.
«Con este proyecto me apoyaron más de lo que imaginé y estuvieron muy cerca para cualquier cosa que necesitara. A la familia le dije que de cualquier forma lo iba a hacer, pero sabíamos que podía llegar a explotar con el apellido», relata. A los 23 años, mantiene una costumbre que tiene desde la adolescencia: escribirle cartas al Diez.
«El fanatismo a veces se me sale, no lo puedo ocultar. Todo el tiempo lo trato como uno más, como quiere que lo traten. Siempre soy un familiar. Su sobrino, su ahijado. Más que un fanático. Pero a veces es difícil no hacer esas cosas. Me tomo el tiempo también de hacerlo, le digo lo que me sale en el momento desde el corazón», reconoce.
«Verte sufrir tantas veces y no poder llegar al objetivo era lo peor, pero este año se te dio y pudiste levantar y saber cuánto pesa la del mundo. Te deseo lo mejor siempre. Una vez más nos demostraste que sos el mejor jugador del mundo y no solo hoy, sino en toda la competición desde que empezó. Te amo demasiado. Verte cumplir tu sueño es una felicidad enorme», escribió Tomás en un mensaje para su tío después de la consagración en Qatar 2022.
Entre las publicaciones que más repercusión tuvieron están los videos en los que prueba las clásicas milanesas de su abuela, Celia Cuccittini, y las imágenes de su infancia. Una de ellas lo muestra junto a su primo Agustín, ambos sentados sobre las piernas de Lionel durante una entrega del Trofeo EFE.
Tomás no esconde quién es, pero sabe que cualquier escena privada de la familia puede hacerse viral en pocas horas. «A veces lo muestro, pero muchas otras me guardo cosas para mí, porque creo que son mucho más privadas. Igual es llevadero», cuenta.
En 2022 viajó a Qatar y siguió cada paso de la Scaloneta junto al plantel. Entre cábalas, algunas comidas en la concentración para celebrar y mucha ilusión, recorrió distintos lugares, conoció a jugadores y artistas, y acompañó a su tío en el momento más feliz de su carrera. «Fue duro, pero yo sabía que él, los chicos que lo ayudaron y sobre todo Dios, le tenía preparado lo mejor», expresa.
También compartió con su familia los instantes más tensos del torneo. «Lo viví con locura. Creo que fue lo más lindo. Haber sacado esa mochila, no solo él, sino toda la familia por lo que veníamos aguantando. Cuando entró el penal de Montiel fue un alivio para todos», recuerda.
Por lo que vivió, considera que desde los palcos muchas veces se sufre más. Después de la hazaña de Lusail, que silenció el ruido externo, puede disfrutar de ver a su tío en la cancha. «Este Mundial fue bastante competitivo, con muchos nervios. Lo viví agitado del corazón, pero bien», cuenta.
Entre los asados familiares y las tardes de fútbol con sus primos Thiago, Mateo y Ciro, Tomás construye una relación distinta con Lionel. Las conversaciones sobre fútbol reducen la distancia entre ambos, y la idea de armar un equipo para reconocer la trayectoria de su tío se relaciona con el vínculo que comparten.
«A él le gusta el fútbol ya de por sí. Obvio que nos va a ver, sé que lo va a hacer, y vamos a estar tratando de hacer lo mejor en cancha para que se sienta contento del equipo que tiene», anticipa. Cuando definió la lista de convocados para la Copa Potrero, Lionel grabó un video para pedirles a los jugadores que dejaran bien parado al equipo.
Tomás vive en Rosario y viaja cada semana a Buenos Aires para perseguir su sueño. Cuando era chico, sus compañeros se entusiasmaban si su tío iba a buscarlo al colegio, y él sentía celos. Cuando Rosana y Matías lo bautizaron, recuerda Celia, Lionel discutió con sus hermanos porque quería ser el padrino.
Eso es Leo para él. La posibilidad de que deje el fútbol profesional inquieta tanto a Tomás que ni siquiera logra pronunciar esa palabra. Aunque es hincha de Rosario Central, asegura que lo apoyaría sin importar dónde juegue. «Su futuro está en manos de él. Quiero que sea como sea, siempre esté feliz, y si el día de mañana toca lo que todos no queremos que toque, bueno, tocará», expresa.
«Todos sueñan con verlo en el fútbol argentino. Es nuestra liga, nuestro torneo. Si me preguntas como fanático, sí, obvio, verlo acá en el fútbol argentino. Pero bueno, donde él quiera estar, donde le toque y donde le guste lo vamos a seguir alentando».
A un mes de la despedida oficial de Messi de la Selección Argentina, ante un estadio Monumental colmado, Tomás vuelve sobre los momentos más emotivos de esa última presentación. «Fue una noche soñada. Todo lo que le han brindado, tanto los hinchas como los chicos de la Selección. Fue feliz y triste a la vez porque era un final, un cierre, pero siempre estoy contento por él».
Después de la Copa del Mundo, Tomás sintió que era el momento indicado para tener un gesto con su tío. En 2024 y 2025 había seguido de cerca la Copa Potrero con la idea de crear su propio equipo. De allí nació GOAT FC. «Llegamos justo a tiempo», explica.
«Siempre fui de armar equipos. Tengo un equipo del barrio en Rosario, que se llama La Bajada, junto al que hice varios torneos. Me dieron muchísimas ganas de entrar a la Copa Potrero y no dudé. Hicimos pruebas en el predio de Leones, el club de la familia, y terminamos haciendo amistosos. Somos un plantel joven que quiere representar a Rosario y al mejor jugador», concluyó.
