Chile 1962: La insólita decisión de los jugadores de la Selección sobre los premios ante la posibilidad de eliminación anticipada

Los jugadores de fútbol han establecido históricamente acuerdos con los directivos en las previas de cada Copa del Mundo. A medida que el profesionalismo fue creciendo, las exigencias han evolucionado notablemente. Así, los pactos de 1930 y 1934 distan mucho de los de 1958, y aún más respecto a los recientes torneos. Qatar 2022, por ejemplo, ha marcado un hito en la historia en cuanto a recompensas para los campeones. Sin embargo, en 1962, a tan solo 15 días del inicio del torneo en Chile, los jugadores tomaron una decisión inusual que fue bien recibida tanto por los directivos como por la prensa del momento.

El recuerdo de El Desastre de Suecia aún estaba fresco. El plantel argentino viajó con el objetivo de demostrar que el fútbol argentino era el mejor, pero la derrota por 1-6 ante Checoslovaquia golpeó duramente su orgullo. A pesar de no superar la fase de grupos, los jugadores recibieron el premio previamente acordado antes de su viaje.

En la Memoria y Balance de la AFA de 1958, se registraba el pago de 376.000 pesos en premios, equivalentes a unos 9 mil dólares actuales: 336.000 destinados a 21 jugadores (16.000 pesos, aproximadamente 4.000 dólares, para cada uno), y 8.000 a dos de ellos. Además, el director técnico Guillermo Stábile recibió una cifra idéntica, mientras que el preparador físico obtuvo 8.000 pesos.

Como referencia, en mayo de 1958, un departamento de tres ambientes en Canning costaba 150.000 pesos (alrededor de 4 mil dólares). Esto significaba que ningún jugador podría alcanzar a comprar un ambiente entero, aunque sí varias prendas de vestir.

El acuerdo entre los 22 jugadores que se presentaron en la AFA el martes 15 de mayo, liderados por Rogelio Domínguez y Antonio Rattín, fue destacado por la revista Goles: «Nunca se habló antes de una retribución, así de crecida, a los cracks, en escalas que parten de los 150.000 pesos a repartir entre todos, aun en el caso de no lograrse un solo punto en la zona de Rancagua, hasta los 10.000.000 de pesos con que se premiará el logro del título de campeones mundiales». Se indicaba que, en caso de ser subcampeones, se repartirían 7.500.000; 5.000.000 por el tercer lugar; y 3.500.000 por el cuarto.

Si Argentina se consagraba campeona en Chile, cada integrante del equipo podría esperar aproximadamente 450.000 pesos, lo suficiente para adquirir un auto nuevo, considerando que en junio de 1962, el precio más bajo de un vehículo era de 142.500 pesos y el más alto, de 678.000.

No obstante, los jugadores sorprendieron al adoptar una decisión histórica: si no avanzaban a la fase de eliminación directa, no recibirían premios. Un informe reflejaba la situación al día siguiente: «Jugadores y dirigentes sin problemas, con un hecho que reconforta y que dice bien a las claras de cómo se ha evolucionado sobre la materia de nuestro fútbol. Anoche estuvieron los 22 cracks que integran la selección nacional que irá a Chile… Domínguez y Rattín fueron los intérpretes de los deseos del resto del plantel… dejaron sentado el firme propósito que los anima de no percibir premio alguno en el supuesto de que no logren clasificarse para los cuartos de final. Gesto único en la historia del fútbol argentino».

Cabe mencionar que Vicente Donadío, el utilero con tres años de servicio en la Selección, no iba a viajar a Chile por decisión de la AFA, pero los jugadores se hicieron cargo de los gastos de su viaje. El equipo se presentó así al Mundial: comprometido y solidario, buscando enmendar lo ocurrido en el torneo anterior. Sin embargo, la historia se repitió, ya que Argentina no logró superar la fase de grupos en su segundo Mundial consecutivo.

La Memoria de AFA de 1962, bajo la presidencia de Raúl Colombo, reportó unos 30 conceptos de gastos, pero ninguno relacionado con premios a los jugadores. Hubo un reintegro a los integrantes del plantel de 22.189 pesos y una partida de viáticos de 91.760 pesos, sumando menos de 150.000 pesos en comparación con lo presupuestado si se avanzaba. El técnico Juan Carlos Lorenzo, sin embargo, recibió un total en viáticos de 238.500 pesos. Además, se consignaba un reintegro a los clubes por los jugadores convocados, que ascendía a 1.782.439 pesos. A pesar de la temprana eliminación, la AFA cerró con un superávit de 2.239.931,67 pesos.

El negocio del fútbol ha crecido significativamente desde entonces, haciendo que aquellas cifras parezcan diminutas. Por ejemplo, en Qatar 2022, los clubes de los jugadores percibieron de la FIFA 10.000 dólares por día de competición, y cada jugador que llegó a la final generó 370.000 dólares para su equipo. La AFA obtuvo 42 millones de dólares por el título, además de 10 millones extra de la Conmebol. Habitualmente, el 50% de esta suma es repartido entre la entidad y el plantel, pero a pedido de Lionel Messi, el premio fue distribuido entre todo el personal de la delegación, desde el jugador estrella hasta el personal de cocina, lo que permitió a cada uno acceder a una suma considerable, “casi suficiente para un departamento”, según expresó el preparador físico.

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