Juan Ferrario, doctor en Ciencias Biológicas e investigador enfocado en esta patología, expuso en una reciente entrevista que, “si bien el 90% de los casos se manifiestan entre los 50 y 60 años, existe un componente genético que puede adelantar la aparición de los síntomas de manera drástica”.
“El primer síntoma detectable es la rigidez muscular”, afirmó Ferrario. “Inicialmente es muy difícil de detectar”, advirtió y añadió que “solo el 10% de los casos detectados tienen un origen hereditario”.
El análisis del experto señala que “en estas situaciones particulares, la enfermedad puede manifestarse mucho antes de lo previsto. Incluso a partir de los 10 años o en la franja de los 30 a 40 años”.
Un caso emblemático que ejemplifica esta variante genética es el del actor Michael J. Fox, quien ha luchado con la enfermedad desde joven y se ha convertido en un símbolo global en la lucha contra el Parkinson. Su visibilidad reciente se ha incrementado tras un conmovedor episodio en el set de la serie “Terapia sin filtro”, donde un gesto de Harrison Ford resaltó la importancia del apoyo y la empatía en el entorno laboral para quienes enfrentan esta situación.
“Las personas con Parkinson tienen problemas motores, pero no cognitivos, salvo en casos puntuales. Mentalmente están en perfectas condiciones”, enfatizó Ferrario.
Cuando se le preguntó sobre los estigmas asociados a la enfermedad, el especialista comentó que “la mayoría de los pacientes sufre discriminación en el ámbito laboral”. En este contexto, el investigador fue contundente al desmentir la idea de que el Parkinson limita las capacidades de una persona.
“Existe una tendencia social a alejar a los afectados de sus puestos de trabajo bajo la falsa premisa de que no pueden llevar una vida normal bajo tratamiento”, indicó el doctor Ferrario.
En los estudios recientes, Ferrario destacó que no todos los pacientes son candidatos para intervenciones quirúrgicas. “No todos los casos de Parkinson son susceptibles de cirugía”, subrayó el especialista, insistiendo en que el tratamiento debe ser integral y adaptarse a cada etapa de la enfermedad.
En este panorama, Argentina se posiciona como un referente en el ámbito sanitario regional, siendo considerada un “faro” en términos de tratamientos disponibles y la calidad de sus profesionales en el campo.
Al final, el investigador recomendó que la manera más efectiva de ayudar a una persona con Parkinson es “trasladarlos a centros especializados en movimientos anormales”. Para concluir, Ferrario subrayó la importancia de “fortalecer a la ciencia, ya que no solo nos brinda acceso a mayores recursos para comprender en profundidad el Parkinson, sino también para combatir los prejuicios que rodean a la enfermedad.
