De las casi 26.500 empresas que cerraron, 17.630 empleaban a una persona (67%) y 3.391 tenían dos trabajadores (13%), según datos aportados por el economista Fernando Marull. Además, 2.813 empresas tenían de tres a cinco empleados (11%) y 2.124 contaban con entre seis y 25 empleados (8%). En el segmento de mayor tamaño, se perdieron 173 empresas con entre 26 y 100 empleados (1%), y 317 superaban los 100 trabajadores (1%).
Un aspecto relevante en este escenario es que las empresas con uno a cinco empleados concentran el 70% del empleo, como señalaron representantes de CEPA en respuesta a las declaraciones del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien había manifestado que esta información era difundida por la oposición, minimizando las dificultades de las empresas más pequeñas.
Para ofrecer un contexto sobre la situación, en el primer cuatrimestre del año se iniciaron 92 procesos concursales entre enero y abril, según datos de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial. En el año anterior se alcanzó un récord de 190 concursos preventivos, lo que representa un aumento del 130% en comparación con 2023. ‘Cuando una empresa se presenta a un concurso preventivo es porque enfrenta serias dificultades y puede estar al borde de la quiebra’, afirmó el titular de Industriales Pymes Argentinos.
‘El 98% de las empresas que cerraron fueron pymes’, enfatizó el dirigente. A pesar de las proyecciones optimistas del ministro de Economía, que prevé que ‘los próximos 18 meses serán los mejores que Argentina haya visto en varias décadas’, la percepción en el sector es completamente diferente, y las pymes atraviesan un contexto adverso diario.
Las empresas indican que la situación se agrava especialmente en el sector pyme e industrial, al tiempo que señalan que la minería aún no se ha desarrollado lo suficiente como para generar el efecto positivo esperado. El ministro Caputo, en su intento por resaltar resultados positivos entre cifras desfavorables, mencionó recientemente que el ‘shock externo beneficia a la población y a todas las industrias’, un aspecto que los actores del sector no logran identificar.
‘Contamos con una gran parte de la industria que no ha logrado recuperarse en comparación con 2022, particularmente en construcción, textil, calzado, metalmecánica y autopartes. Muchos sectores continúan operando entre un 25 y un 30% por debajo de los niveles de 2022. La industria, en términos generales, ha tenido una caída del 1,7% y un 10% respecto a 2022. Es positivo que la economía crezca, pero es necesario examinar la situación de cada sector’, expresó un representante de la UIA.
Las proyecciones para 2026 indican que podrían perderse 600.000 empleos en el sector, según datos de la misma entidad. ‘La situación se está deteriorando en el sector pyme, con una continua pérdida de empresas y empleos’, apuntó el dirigente.
La apertura de importaciones que impulsa el Ejecutivo ha impactado severamente en el tejido productivo. Muchas empresas están cambiando su modelo a importadoras o a prestadoras de servicios de mantenimiento de maquinaria. Según el dirigente, él mismo ha comenzado a ofrecer servicios al sector minero proveniente de su actividad anterior en producción, aunque advierte que esta transformación puede dejar a muchas personas sin opciones laborales.
‘La gente cobra la indemnización y busca comenzar un negocio propio, pero hemos tenido experiencias anteriores: no todos pueden adaptarse’, resaltó.
El economista Guido Zack, de Fundar, complementó el análisis al señalar que ‘las empresas enfrentan un entorno muy adverso, resultado de políticas públicas: un tipo de cambio bajo, altos costos en dólares, impuestos elevados y burocracia. Aunque los costos de financiamiento han disminuido, siguen siendo más altos que los de los competidores. Además, los costos logísticos son elevados y han aumentado por la falta de políticas efectivas. Todo esto, sumado a la apertura importadora, crea una situación insostenible para las empresas’.
Las empresas no se oponen a importar insumos necesarios para la producción, pero argumentan que el principal problema radica en la competencia desleal. Aparte de los altos costos locales, se debe considerar la intervención de China, que subsidia parte de su producción.
En este sentido, ‘la balanza se inclina a favor de las importaciones, ya que los productores extranjeros no enfrentan el mismo nivel de impuestos, tienen costos logísticos inferiores y fácil acceso a financiamiento con tasas más competitivas’, constató Zack.
El Producto Bruto Interno (PBI) creció un 2,3% en el primer trimestre de 2026, según datos del INDEC. Los sectores que más contribuyeron a este crecimiento fueron Minas y canteras, que incluyen la actividad minera y Vaca Muerta, con un incremento interanual del 12,3%.
A pesar de que las provincias vinculadas a estas actividades muestran mejores indicadores durante la gestión de Milei, el dirigente aseguró que ‘no se está generando el derrame’ esperado. ‘En Añelo hay desempleo’, declaró, haciendo referencia al parque industrial que abastece a las empresas de Vaca Muerta. ‘No hay una abundancia de trabajo; la situación es tranquila. Cuando YPF cerró los yacimientos del sur, muchos se trasladaron a Añelo y hoy enfrentan desempleo’, agregó.
El intendente de Añelo, Fernando Banderet, expresó su preocupación por la falta de infraestructura para acompañar el crecimiento poblacional, pidiendo a las familias que no se trasladen a la zona. Anteriormente, Sturzenegger había afirmado que ‘Neuquén podría tener un millón y medio de habitantes en los próximos 30 años’.
‘Lo que afirmó Sturzenegger no es factible. Para dar empleo a tanta gente, debemos contar con la infraestructura adecuada y estar preparados. Hay una gran distancia por recorrer’, concluyó.
Para ilustrar esta tendencia, el campamento habitacional del proyecto Vicuña fue completamente importado desde China, a pesar de que la empresa opera bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
