En una conferencia de prensa la semana pasada, Furiase destacó que la introducción del AO29 presentará cambios en comparación con emisiones anteriores. Explicó que, a diferencia de los Bonar 2027 (AO27) y Bonar 2028 (AO28), donde se estableció un límite de USD 150 millones en la primera vuelta y USD 100 millones en la segunda, en esta ocasión no habrá un tope inicial.
“En la próxima licitación inicia el Bonar 2029. La única diferencia con el Bonar 2027 y Bonar 2028, si bien tiene el monto máximo de USD 2.000 millones, en la primera licitación no le vamos a poner ese monto máximo que tenían los otros bonos de USD 150 millones en la primera vuelta y USD 100 millones en la segunda vuelta. Es de alguna manera para aprovechar el pago del vencimiento y, obviamente, ahí podemos tener más demanda eventualmente producto de que se hizo el pago del bono”, afirmó Furiase.
En este sentido, Caputo añadió que la eliminación del límite en la primera vuelta responde al volumen de fondos que el Estado destinará a los cupones. “Esto es porque mucha gente, una vez que cobra el cupón, trata de reinvertirlo, como estamos pagando USD 4.200 millones en esta colocación, decimos: ‘No le ponemos un límite de USD 150 millones’ porque tal vez haya más gente que quiere reinvertirlo y por ahí es una colocación un poco mayor”, explicó el ministro. Este diseño busca captar los fondos de aquellos inversores que reciben pagos y están en busca de nuevas opciones para reinvertir en instrumentos emitidos por el Tesoro.
“El Tesoro ya completó cerca de USD 4.000 millones mediante las colocaciones de los AO27 y AO28. El remanente del programa podría completarse en el segundo semestre mediante el lanzamiento de un nuevo instrumento (AO29); la buena recepción de los dos anteriores permite anticipar demanda suficiente para cubrir el cupo pendiente”, indicaron desde una consultora.
El enfoque del mercado estará centrado en la tasa con la que el Ministerio de Finanzas logre captar dólares con el AO2029, un bono con vencimiento en 2029, en un contexto que será influenciado por el futuro mandato de Javier Milei. Durante la simultánea licitación del AO27 y AO28, se evidenció una diferencia de tasas (6% contra 8%), diferencia que el Gobierno interpretó como indicativa del ‘riesgo kuka’. Sin embargo, es importante mencionar que en la última licitación del AO28, Finanzas logró reducir la TNA a 7,56 por ciento.
A pesar del optimismo oficial, el mercado todavía expresa incertidumbres acerca de la capacidad del gobierno para obtener el financiamiento necesario en el corto plazo. Nicolás Cappella, analista de una entidad financiera, advirtió que los desafíos se intensificarán en 2027, cuando Caputo procure colocar USD 5.000 millones en el mercado local y el Tesoro prevea adquirir USD 4.900 millones al Banco Central. “Va a depender mucho de cómo esté el ánimo del mercado de cara a las elecciones. Si hay un clima de optimismo, debería poder cumplirse. Si no, va a ser un poco más desafiante”, señaló Cappella. Para el especialista, la próxima licitación, que marcará el debut del AO29, será el primer examen para evaluar el apetito de los inversores locales.
De manera similar, una consultora evaluó el panorama como una “colocación desafiante”. Su análisis subrayó que una emisión de USD 5.000 millones el próximo año en el mercado local puede resultar compleja, especialmente si aumenta la demanda del dólar ahorro y el contexto electoral no ofrece certezas. Según el informe, los inversores podrían optar por no destinar esos dólares a la deuda pública en un clima de volatilidad política.
Frente a las inquietudes expresadas por analistas y consultoras, el equipo económico defendió su estrategia de financiamiento local. Una fuente del Ministerio de Economía comentó en off the record: “Si lo marcamos es porque vemos la profundidad para conseguirlo”. Así, Economía sostiene que la meta oficial se basa en una evaluación de la capacidad del mercado doméstico para absorber nuevas emisiones.
La reacción del mercado ante la licitación del AO29 será un indicador clave para la estrategia de financiamiento y el nivel de confianza de los inversores. El desempeño de este nuevo instrumento será crucial para las futuras decisiones del programa financiero y el manejo de los vencimientos planteados para 2026.
