El próximo septiembre se marcarán nueve años desde que Scaloni dirigió su primer partido, un amistoso en Los Ángeles donde el equipo derrotó 3-0 a Guatemala. En ese momento, Messi aún no había decidido regresar tras la decepción del Mundial de Rusia. Scaloni se dedicó a establecer las bases de un nuevo ciclo en la selección. Un dato destaca la continuidad de su proyecto: el mediocampo que jugó ante Jordania en su último partido es el mismo que alineó en su debut, con Messi sumándose en el segundo tiempo para sellar el encuentro.
La clave del éxito de Scaloni radica en la confianza que ha cultivado con sus jugadores, comenzando por Messi, quien decidió volver tras una videollamada con el entrenador mientras este dirigía a la selección Sub 20. Con el tiempo, el capitán ha elogiado el manejo que Scaloni ha tenido dentro del vestuario: “Tuvo siempre una personalidad muy especial. Es un técnico buenísimo. Lo mejor que tiene es la comunicación y cómo manejó al grupo. Apostó por elegir jugadores que él pensaba que iban a ser lo mejor para la selección.”
A lo largo de su camino, Scaloni también tuvo que ganarse el apoyo de la dirigencia. En noviembre de 2018, después de un ciclo inicial donde cosechó cuatro victorias, un empate y una derrota, se confirmaron su continuidad y la confianza en su proyecto. Claudio Tapia, que había considerado otros nombres sin éxito, decidió respaldar a Scaloni basándose en el consejo de César Luis Menotti, quien le indicó que no le pusiera plazos, sino que se enfocara en su misión como entrenador.
En sus 99 partidos, Scaloni logró un 78% de efectividad en puntos, impulsó a 65 futbolistas y cosechó un Mundial, dos Copas América y la Finalissima. Además, estableció récords como el invicto más largo de la selección y victorias históricas en diferentes países sudamericanos. Si alcanza otro título en la próxima Copa, se unirá a las filas de los pocos entrenadores que han ganado dos Mundiales consecutivos.
Actualmente, Scaloni goza del respaldo absoluto de la AFA, que le ofreció una extensión de contrato hasta 2030, después de que la selección asegurara su lugar en la próxima Copa del Mundo como organizadora de varios partidos. Con el plantel actual y las nuevas incorporaciones, Scaloni está decidido a seguir construyendo un equipo competitivo.
Su estilo de liderazgo equilibra cercanía y una línea clara: Messi es el único cuyo puesto está asegurado. Todos los demás deben demostrar su valía constantemente, lo que ha forjado un equipo cohesionado y unido. En cada entrenamiento se percibe este ambiente: aunque hay espacio para risas y bromas, la concentración es palpable cuando comienza el trabajo.
Este miércoles, Scaloni lidera la última práctica en Kansas City antes del traslado a Miami, donde la selección se entrenará en el predio de Inter. A pesar de los recientes triunfos, los jugadores que participaron en la práctica no tienen garantizada su presencia en el próximo partido. Scaloni mantiene a todos listos para competir, un sello distintivo de su gestión.
La aceptación de los hinchas hacia Scaloni es total. Aunque los resultados son inobjetables, su reconocimiento se traduce en la ovación que recibe cada vez que el equipo llega al estadio. A pesar de que no se ven banderas con su nombre y muchos no usan la camiseta 18 de su época como jugador, la confianza que ha generado entre todos es el mayor homenaje que puede recibir tras 100 partidos.
