En CABA, el boleto de colectivo se incrementó un 3,9%, pasando de $820,99 a $853. En la provincia de Buenos Aires, el aumento fue del 4,4%, con el valor del boleto ascendiendo de $1.063,98 a $1.110. El boleto de tren presentó una suba más significativa del 10,5%, pasando de $380 a $420. Estos ajustes tarifarios se generan dentro de un marco específico de criterios y autoridades responsables.
La tarifa para los colectivos que solo operan en CABA es fijada por las autoridades locales, mientras que la provincia regula las líneas que circulan en su ámbito. Por su parte, la Secretaría de Transporte de la Nación establece los precios de los colectivos que operan entre la ciudad y el resto del área metropolitana. Durante el año 2026, tanto la ciudad como la provincia aplicaron una temática de ajuste, basada en dos puntos porcentuales por encima del aumento mensual de la inflación, aunque en ocasiones se autorizaron incrementos superiores por parte de la provincia, en atención a las solicitudes de las empresas de transporte.
El gobernador Axel Kicillof ha optado por ajustar tarifas antes que incrementar subsidios, lo que parece no haber impactado considerablemente en su imagen política, dado que los usuarios no asocian la medida directamente con la autoridad que la reglamenta. La misma situación se observa en la gestión de Jorge Macri en CABA. En lo que respecta a las líneas reguladas a nivel nacional, el Gobierno ha mostrado reticencia a validar nuevos aumentos, dado que estos afectan el índice de inflación. Hasta el momento, la Secretaría de Transporte de la Nación no ha establecido un nuevo aumento para agosto, después del 6% acumulado en los meses de mayo, junio y julio.
Al analizar los incrementos anuales, las diferencias se hacen patentes. En CABA, el boleto del colectivo aumentó un 67,58% entre agosto de 2025 y agosto de 2026, pasando de $509 a $853. Mientras tanto, en la provincia de Buenos Aires, el incremento fue del 119% en el mismo período, con el precio del boleto subiendo de $506 a $1.110. Si se aborda solo el período de enero a agosto de 2026, CABA presentó un aumento del 37,58% (de $620 a $853) y la provincia del 61,43% (de $688 a $1.110).
En lo que respecta a los servicios públicos, la factura de agua de la empresa AySA, que opera en CABA y 26 municipios del conurbano, se elevó un 3% en agosto, dejando el valor medio mensual sin impuestos para usuarios residenciales en $35.940,69, en comparación con los $34.895 de julio, lo que se traduce en un incremento de 1.045,69 pesos.
La Secretaría de Energía de la Nación también anunció que la tarifa del gas a nivel nacional aumentó un 2,99% y que la electricidad en el área metropolitana tuvo un incremento del 1,8%. En otras provincias, los ajustes de tarifas eléctricas son regulados por las autoridades locales.
El sistema de subsidios continúa en agosto, prorrogándose un 25% adicional de bonificación para usuarios de gas natural y gas propano indiluido por redes, junto con una bonificación extra del 16,59% en electricidad. La continuidad de estos beneficios responde a la política oficial de aliviar el impacto de los aumentos en los hogares que todavía conservan los subsidios.
En el ámbito educativo, los aranceles de colegios privados de la provincia de Buenos Aires experimentarán un aumento del 8,1% de forma escalonada: un 5,5% en agosto y un 2,5% adicional en septiembre. Este ajuste afectará a 1,2 millones de estudiantes que asisten a instituciones privadas en la provincia. Para agosto, los precios en el nivel primario varían entre $37.150 para colegios con 100% de subsidio estatal y $167.990 para aquellos con un 40% de subsidio. Luego del ajuste de septiembre, los montos quedarán entre $38.070 y $172.180.
El mercado de alquileres también recibió actualizaciones, con dos esquemas dependiendo de la fecha de firma del contrato. Los convenios firmados bajo la Ley de Alquileres hasta el 17 de octubre de 2023 se ajustaron de acuerdo al Índice para Contratos de Locación (ICL) y en agosto experimentaron un aumento interanual del 31,52%. Por otro lado, los contratos realizados bajo la Ley 27.737 (desde el 18 de octubre hasta el 29 de diciembre de 2023) se ajustan por la fórmula de Casa Propia, con un incremento proyectado del 36%. Los contratos más recientes se manejan bajo el principio de “libertad de contratación”, lo que implica que los aumentos dependen de lo acordado por las partes.
En el sector de salud, las principales empresas de medicina prepaga declararon aumentos de hasta el 2,1% para agosto. Desde julio de 2025, las compañías deben comunicar a la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) los valores vigentes de sus planes mensualmente. En esta ocasión, los aumentos reportados incluyen a OSDE, Avalian y Sancor Salud, con un ajuste del 1,9% en agosto. Swiss Medical aplicó un incremento del 1,8% y Galeno un 2,1%.
Antes de que se hicieran públicos los aumentos de agosto, un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires (IIEP-UBA) reveló que en julio un hogar promedio del AMBA sin subsidios gastó $295.826 para cubrir necesidades de energía, transporte y agua potable. Este gasto creció un 4,6% respecto al mes anterior y representó un 53% más que en julio de 2025.
El estudio destacó que la canasta total de servicios creció 19 puntos porcentuales por encima del aumento general del índice de precios interanual. El costo de la canasta se incrementó un 53%, mientras que el IPC estimó un aumento del 34% en el mismo intervalo. Este contraste ayuda a explicar por qué muchos ciudadanos perciben que la inflación oficial, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), no refleja los aumentos que observan en su día a día. Es importante recordar que la inflación es un promedio que integra el aumento de 12 categorías, cada una con distintas ponderaciones.
El análisis del IIEP-UBA subrayó que el mayor aumento interanual se dio en el transporte, que subió un 73% en comparación con julio de 2025, superando la variación del IPC. El gasto en agua se incrementó un 35%, la energía eléctrica un 48% y el gas natural un 39% interanualmente. Estos datos reflejan la creciente importancia de los servicios esenciales en el presupuesto familiar, en un contexto de inflación persistente y ajustes recurrentes.
Los aumentos de agosto se agregan a una secuencia de ajustes anteriores que han alterado la estructura de costos de los hogares urbanos y del conurbano, donde cada categoría presenta particularidades en los métodos de actualización, criterios regulatorios y la velocidad en que se trasladan al usuario final. Monitorear estos cambios resulta fundamental para comprender la dinámica de los precios y el impacto de las políticas públicas en el acceso a servicios básicos, transporte, educación y salud.
