Desde su implementación en 2009, el swap se rige por un acuerdo marco que permite su renovación cada tres años, con un monto total de USD 19.000 millones. Esta herramienta es fundamental para la política de reservas del BCRA. A pesar de haber adquirido más de USD 13.000 millones en reservas internacionales este año, se busca su renovación. «Estamos hablando con ellos igual que todas las últimas veces para extenderlo, no hay ningún plan de eliminarlo», expresó Bausili en una conferencia de prensa a mediados de este año.
La posibilidad de que con el swap de Estados Unidos, que se concretó antes de las elecciones legislativas del 2025, se impongan nuevas condiciones respecto al acuerdo con China ha generado inquietudes. Sin embargo, el presidente del BCRA ha resaltado la estabilidad del pacto y la buena relación bilateral existente. «En nuestra cabeza esto sigue siendo estable y cuasipermanente», dijo. En junio pasado, Bausili viajó a Shanghái para participar de un simposio internacional organizado por el BIS y el banco central chino, donde se reunió con el director del PBoC, Pan Gongsheng.
Durante este encuentro, las autoridades de ambos países discutieron sobre la situación económica y financiera internacional, así como aspectos del sistema monetario global. También abordaron temas de cooperación entre ambos bancos centrales en un contexto de interdependencia financiera creciente.
A mediados de mayo, la publicación de un informe sobre los Estados Contables del Ejercicio 2025 desencadenó rumores sobre una posible decisión del Gobierno argentino de no prorrogar el swap. Según datos oficiales, al 14 de enero el saldo remanente del swap era de USD 679 millones, lo que significó la devolución de casi el 90% de los fondos activos durante la gestión anterior. Los fondos utilizados se redujeron de 21.000 millones de yuanes (USD 3.097 millones) a finales de 2024 a 7.000 millones de yuanes (USD 1.032 millones) al 31 de diciembre de 2025, continuando esa tendencia en los primeros días de 2026.
A pesar de ello, Bausili destacó que el swap es una herramienta que brinda flexibilidad al BCRA, permitiendo operar con yuanes tanto en el mercado local como en el internacional. El mecanismo incluye dos modalidades: la “onshore”, sujeta a controles de capital impuestos por China, y la “offshore”, sin esos controles. Optar por cuentas onshore permite al BCRA acceder a tasas de financiamiento más favorables, mientras que la modalidad offshore habilita la conversión de fondos a dólares y su transferencia internacional según las necesidades de gestión.
La elección entre las cuentas onshore y offshore está condicionada por el nivel de reservas, la liquidez y la estructura de pasivos del BCRA. De este modo, el swap proporciona la capacidad de ajustarse a las exigencias del contexto financiero internacional y a la gestión de reservas. Bausili aclaró que el «componente activado» del swap permite operar sin requerir autorización, lo que otorga al BCRA un margen de maniobra adicional.
Durante la gestión de Alberto Fernández, en respuesta a la escasez de reservas internacionales, Argentina activó un tramo del swap por USD 5.000 millones, que se destinaron al pago de importaciones chino-argentinas, además de afrontar vencimientos con organismos internacionales. Inicialmente, la devolución estaba programada para 2025, pero se ha pospuesto para 2026.
El saldo remanente del swap y la reducción de los fondos utilizados evidencian cambios en la gestión de reservas en Argentina. El BCRA también incorporó otras herramientas, como un repo con bancos internacionales por USD 3.000 millones anunciado en enero, y un programa de compra de reservas que superó la meta de USD 10.000 millones prevista para 2026.
A pesar de estos cambios, las autoridades del BCRA tienen la intención de extender el swap con China por tres años más, abarcando el próximo Gobierno, independientemente de si Javier Milei es reelecto o no. Las negociaciones avanzan en paralelo a un esfuerzo oficial por reformar la carta orgánica del BCRA, con un nuevo proyecto que se anticipa será tratado en la Cámara de Diputados en la tercera o cuarta semana de agosto.
