Educación financiera para jóvenes: errores comunes y herramientas para una mejor gestión del dinero

Los jóvenes de hoy cuentan con acceso a billeteras virtuales, inversiones, créditos y diversas herramientas para gestionar sus finanzas a través de sus teléfonos celulares. Esta nueva realidad amplía las posibilidades, pero también pone de relieve problemas como la falta de planificación, decisiones impulsivas, sobreendeudamiento y estafas digitales.

Bancos, fintechs y plataformas de inversión mencionaron, con motivo del Día del Estudiante, que uno de los principales inconvenientes se presenta antes de seleccionar dónde invertir el dinero, y está vinculado a la falta de educación financiera. Aprender a registrar ingresos y gastos, elaborar un presupuesto, apartar una porción para imprevistos y definir objetivos de ahorro son pasos esenciales para evitar que las decisiones sean tomadas solo por recomendaciones en redes sociales o promesas de alta rentabilidad.

La Cámara Argentina Fintech (CAF) destacó que entre los errores más comunes se encuentran el gasto sin un registro adecuado, asumir compromisos financieros sin tener en cuenta el presupuesto mensual, elegir inversiones únicamente por su prometido rendimiento y adquirir créditos sin entender su costo total.

Un adecuado manejo financiero implica presupuestar, diferenciar entre gastos esenciales y aquellos que pueden esperar, y reservar fondos para imprevistos, hábitos que a menudo no se adoptan al recibir los primeros ingresos.

“El principal desafío para los jóvenes no es la falta de herramientas financieras, sino aprender a utilizarlas con criterio”, comentó un referente de Educación Financiera en Santander Argentina. Agregó que, antes de realizar una inversión, es fundamental establecer el propósito del dinero, el momento en que se necesitará y el nivel de riesgo que están dispuestos a asumir. “Una regla clave es no invertir en aquello que no se comprende”, subrayó.

El problema subyacente es la escasez de educación financiera en el ámbito escolar, advertido por un líder en Innovación Social y Sustentabilidad de Naranja X, quien indicó que muchos jóvenes comienzan a gestionar salarios o ingresos de emprendimientos sin saber cómo administrar sus finanzas, cuánto pueden destinar al consumo o qué deudas pueden asumir.

La abundancia de opciones disponibles no aborda por sí sola la falta de formación. La jefa de Clima y Sustentabilidad de un banco aseguró que “los jóvenes hoy tienen acceso a numerosas herramientas financieras, pero no siempre poseen la información necesaria para utilizarlas de manera responsable”. En este contexto, las decisiones basadas en consejos de redes o en promesas de ganancias rápidas pueden hacer que se ignore el análisis del riesgo, el plazo y las necesidades específicas de cada persona.

Se coincidió en que una de las principales dificultades es “comenzar a invertir sin una planificación básica de ingresos, gastos y liquidez”, así como decidir en función de las tendencias en redes sin comprender los instrumentos o sus costos.

Otras entidades mencionaron que hoy en día los jóvenes pueden abrir cuentas de ahorro desde los 13 años, lo cual requiere incorporar criterios para evaluar los riesgos, rendimientos, plazos y disponibilidad antes de buscar otras inversiones.

En el mercado existen diversas alternativas que van desde cuentas remuneradas y plazos fijos hasta fondos comunes de inversión, bonos y acciones. La elección depende de los objetivos, el plazo y el nivel de riesgo tolerable.

Una firma de inversiones resaltó que uno de los errores comunes es buscar el “éxito inmediato”, invirtiendo en activos volátiles para intentar multiplicar el capital rápidamente sin comprender sus dinámicas. “Antes de entrar en cualquier opción, hay que considerar tres variables clave: liquidez, horizonte de inversión y perfil de riesgo”, indicaron, es decir, cuándo se podrá retirar el dinero, cuánto tiempo se mantendrá invertido y qué fluctuaciones se están dispuestos a tolerar.

El CEO de una plataforma de inversiones también mencionó el miedo a equivocarse como una barrera. Enfatizó la importancia de entender qué se está adquiriendo, conocer los riesgos y diversificar. “En lugar de preguntar cuál es el mejor instrumento, sería más útil indagar qué se está comprando”, aseveró, agregando que también se debe considerar los costos de entrada y salida de una inversión y la facilidad para recuperar el dinero.

En cuanto al crédito, se destacó que evaluar únicamente el monto de una cuota puede dar una visión distorsionada de la deuda. Elementos como el importe recibido, el total a devolver, el costo financiero, el número de pagos y la habilidad de afrontar esos compromisos junto con otros gastos son fundamentales para un análisis exhaustivo.

El primer contacto de muchos jóvenes con el sistema financiero se da a través de billeteras o aplicaciones móviles, que permiten consultar movimientos, pagar, transferir, ahorrar e invertir sin necesidad de recurrir a una oficina.

“Cuando una operación se realiza con solo un par de clics, es aún más crucial establecer hábitos de planificación y control”, advirtió un experto. A esta inmediatez se suman otros riesgos, como decisiones financieras impulsivas o la vulnerabilidad frente a estafas digitales. “Uno de los riesgos es tomar decisiones solo basadas en recomendaciones de redes sociales o caer en propuestas de inversión que prometen rendimientos poco realistas”, apuntó.

Las apuestas online se constituyen en un riesgo vinculado a esta facilidad de acceso. Un estudio demostró que dos de cada diez jóvenes de entre 12 y 18 años han apostado en internet, a pesar de no tener la edad legal para hacerlo. Además, el 69% considera que las billeteras virtuales facilitan el acceso a las apuestas, y entre quienes apuestan, el 52% lo realiza sin el consentimiento de sus padres o tutores.

“Estos datos evidencian la necesidad de avanzar en la alfabetización financiera y digital de manera conjunta”, concluyó el experto, subrayando que la solución no es alejar a los jóvenes de la tecnología, sino proporcionarles herramientas para utilizarla de forma más efectiva.

En este contexto, uno de los organismos financieros destacó la importancia de combinar educación financiera y seguridad digital. “En el Día del Estudiante queremos aportar herramientas que generen oportunidades reales”, expresó una directora, vinculando esta formación con los riesgos que surgen en la gestión cotidiana del dinero a través del móvil. “Nuestro objetivo es brindar conocimientos prácticos que eviten estafas, protejan el patrimonio y permitan alcanzar la máxima capacidad financiera de manera autónoma”, indicó.

También se incluyó entre los conocimientos necesarios la protección de datos personales, la identificación de fraudes y el uso seguro de canales digitales. Otras entidades mencionaron la problemática del phishing, el sobreendeudamiento y la normalización de cuotas sin considerar el costo real, así como el acceso expedito al crédito a tasas elevadas para financiar consumos diarios.

“El desafío consiste no solo en facilitar el acceso, sino en ofrecer información clara que permita tomar decisiones cada vez más fundamentadas y desarrollar autonomía en la gestión del dinero”, advirtió una de las empresas involucradas.

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