El cobre podría ser el próximo motor de exportación: oportunidades de inversión en acciones y Cedear en Argentina

El cobre se perfila como un potencial protagonista en el sector minero argentino. Si bien el país experimentó una notable disminución en la producción de este metal en la última década, una nueva serie de proyectos significativos podría transformar radicalmente el panorama en los próximos años.

Las proyecciones oficiales enfatizan el potencial de este sector. La Secretaría de Minería de la Nación ha elaborado un informe que indica que las exportaciones argentinas de cobre podrían alcanzar aproximadamente 5.269 millones de dólares en 2030, crecer hasta 11.406 millones en 2032 y alcanzar un máximo de cerca de 17.757 millones en 2035, siempre que los proyectos más relevantes sigan su curso previsto. Esta estimación presupone que nueve grandes desarrollos logren iniciar la producción, por lo que se trata de una proyección ideal y no de una cifra garantizada.

Este aumento sería significativo, dado que Argentina aún no cuenta con una industria cuprífera de gran envergadura. Las autoridades planean que los proyectos actualmente en cartera permitan elevar la producción nacional a más de un millón de toneladas anuales en las próximas dos décadas, con un crecimiento especialmente considerable a partir de finales de esta década.

La minería en su conjunto también está en camino a una fuerte expansión. Según datos recientes de la Secretaría de Minería, las exportaciones del sector podrían crecer de aproximadamente 6.000 millones de dólares en 2025 a 9.800 millones en 2026, 18.500 millones en 2030 y 41.700 millones en 2035. El cobre y el litio son considerados los motores principales de este crecimiento.

Un análisis concreto revela que las exportaciones mineras argentinas cerraron 2025 en 6.037 millones de dólares, con los minerales metalíferos representando 4.948 millones, el oro 4.078 millones y el litio 905 millones. El cobre, en cambio, aún no tiene un impacto significativo, dado que los grandes proyectos aún no han comenzado a producir.

Esto plantea una pregunta para los inversores: ¿es posible adquirir participación en empresas involucradas en el potencial crecimiento del cobre desde Argentina? La respuesta es afirmativa. No es necesario abrir una cuenta en el exterior, ya que existen Cedear que permiten invertir en empresas mineras internacionales relacionadas con proyectos locales, así como en firmas que se beneficiarían de un aumento global en el precio del cobre.

El cobre destaca por su rol insustituible en gran parte de la infraestructura eléctrica y la electrificación. Se utiliza en redes eléctricas, construcción, equipamiento industrial, vehículos eléctricos, energías renovables y centros de datos. La creciente demanda asociada a la inteligencia artificial también está impulsando la necesidad de infraestructura eléctrica.

La Agencia Internacional de Energía considera al cobre como un mineral crucial para la transición energética. En su análisis, se prevé que la demanda mundial de cobre refinado aumente de 26,7 millones de toneladas en 2024 a 34,1 millones en 2040, aunque advierte que la capacidad actual de producción es insuficiente para satisfacer esta creciente necesidad. Según su Outlook 2026, se anticipa un déficit de oferta de aproximadamente 25% para 2035 en comparación con la demanda estimada.

La expectativa del mercado ya está reflejando parte de este contexto. Recientemente, el cobre alcanzó nuevos picos de precios, con contratos que superan los 14.700 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, impulsados por una oferta restringida y una fuerte demanda relacionada con la infraestructura y los centros de datos. Además, recientes pronósticos del Bank of America sugieren que el precio podría alcanzar 15.500 dólares por tonelada para 2027, fomentado por una demanda sostenida impulsada por la electrificación.

Sin embargo, desarrollar una mina de cobre requiere años y miles de millones de dólares en inversiones, y la disminución en los nuevos descubrimientos hace que agregar capacidad a la oferta se vuelva cada vez más complicado. En este contexto, Argentina se presenta como una oportunidad.

La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) indicó que, por primera vez, el cobre liderará los presupuestos de exploración minera del país en 2024-2025, posicionando a Argentina como el octavo país a nivel mundial en inversión en exploración de cobre. Los seis proyectos más avanzados demandan inversiones estimadas en cerca de 20.000 millones de dólares y, si todos avanzan, permitirían a Argentina integrarse entre los diez principales productores globales de cobre.

Entre estos proyectos destacan Vicuña, Los Azules, El Pachón, Mara, Taca Taca, San Jorge y Altar, junto a otros que configuran la oferta a largo plazo.

Se han comenzado a notar cambios en el ámbito regulatorio. El Gobierno ha extendido hasta julio de 2027 el plazo para adherirse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un esquema crucial para proyectos mineros que requieren considerables desembolsos iniciales y amplios períodos de retorno.

El proyecto Vicuña, en particular, resulta fundamental. Esta sociedad entre BHP y Lundin Mining se ocupa de desarrollar los depósitos Josemaría y Filo del Sol, localizados en Argentina y Chile. En febrero de 2026, se informó que el proyecto implicará inversiones de aproximadamente 18.000 millones de dólares en sus primeros diez años, con una inversión prevista de 7.000 millones de dólares hasta alcanzar el primer concentrado de cobre en 2030.

La magnitud del proyecto es impresionante; se estima que su primera etapa producirá alrededor de 200.000 toneladas anuales de cobre, con una decisión final de inversión esperada para 2026 y producción proyectada para 2030. Vicuña ha sido incluido en el RIGI como un proyecto de exportación estratégica a largo plazo, evidenciando su importancia dentro de la estrategia minera del país.

Para los inversores locales, un dato relevante es que BHP está disponible a través de Cedear en el mercado argentino. Esta empresa, uno de los gigantes mineros internacionales y principal accionista de Vicuña, ha visto crecer su cotización más del 50% en 2026.

El Cedear de BHP, que opera bajo el ticker BHP, tiene un ratio de 2 certificados por cada acción subyacente, permitiendo así la exposición a la acción desde una cuenta argentina, sin necesidad de registrarse en Wall Street. No obstante, BHP no solo representa una inversión en cobre argentino. Su cartera incluye activos en hierro, cobre, potasa y otros minerales, lo que reduce el riesgo específico de depender de un solo proyecto.

Otro proyecto que tiene el potencial de transformar el sector minero argentino es Los Azules, ubicado también en San Juan. Este desarrollo pertenece a McEwen Copper, una subsidiaria de McEwen Inc., que cuenta con un 46,3% de participación en la mencionada entidad, además de una regalía del 1,25% sobre Los Azules. Este proyecto ha sido aprobado para ingresar al RIGI y su estudio de factibilidad proyecta una producción promedio de aproximadamente 205.000 toneladas anuales de cátodos de cobre en sus primeros cinco años, con una vida útil inicial estimada de 22 años.

Se espera que la firma tome una decisión final de inversión a fines de 2026, que inicie la construcción en 2027 y que la producción comience en 2030, aunque esto dependerá del financiamiento y las autorizaciones necesarias. Para los inversores argentinos, existe el Cedear MUX correspondiente a McEwen Inc., que funciona con un ratio de 2 certificados por acción, lo que permite acceder indirectamente al proyecto.

Es esencial diferenciar que adquirir MUX no significa invertir directamente en Los Azules, ya que McEwen posee otros activos y negocios mineros, especialmente en oro y plata. Sin embargo, la mina cuprífera representa una parte significativa de su crecimiento potencial, habiendo aumentado alrededor del 7% en el año 2026 (y un 44% en los últimos doce meses).

Una opción aún más diversificada está disponible para quienes prefieren no apostar a una sola empresa. En enero de 2026, se habilitó el Cedear del Global X Copper Miners ETF, bajo el ticker COPX, que representa una vía directa para invertir en una cartera de empresas del sector minero cuprífero.

Este ETF agrupa actualmente 80 compañías y tiene una comisión anual total del 0,65%. Entre sus principales posiciones se encuentran Hudbay Minerals, Teck Resources, First Quantum, BHP y Glencore. COPX experimentó un aumento del 32% en 2026 y su Cedear tiene un ratio de 14 certificados por cada participación del ETF, permitiendo a los inversores no exponerse a una sola firma, sino diversificando entre distintas compañías en diferentes etapas de desarrollo.

Otra alternativa contemplada es el Cedear de Freeport-McMoRan, bajo el ticker FCX, una de las grandes mineras con un enfoque más decidido en el cobre que una empresa diversificada como BHP. Su cotización también aumentó un 50% en 2026.

Este Cedear tiene un ratio de 3 certificados por acción y está habilitado para operar en el ámbito argentino. Aquellos inversores que creen que el precio internacional del cobre seguirá en ascenso, pero no desean concentrarse en el contexto local, pueden encontrar en FCX una opción directa. Sin embargo, es importante considerar los riesgos asociados a sus operaciones internacionales, costos, permisos y decisiones de inversión.

Asimismo, se suma el Cedear de Southern Copper, etiquetado como SCCO, que tuvo un desempeño positivo del 50% durante este año. Southern Copper se distingue por su alta exposición al cobre, operando principalmente en Perú y México. Esta opción permite posicionarse ante la creciente demanda de cobre en el ámbito internacional, a diferencia de BHP y MUX, cuyo enfoque es más específico del desarrollo cuprífero en Argentina.

En síntesis, para quienes busquen una empresa argentina cotizante cuyos intereses primordiales sean la producción de cobre, la respuesta es prácticamente negativa. Los grandes desarrollos están en manos de multinacionales, lo que deja como la vía más práctica para los inversores locales el uso de Cedear para invertir.

Esto plantea una importante implicación: el mercado argentino ofrece oportunidades para apostar en empresas que están impulsando el desarrollo del cobre local, pero no existe una opción equivalente a una «acción del cobre argentino» en el ámbito local.

Cabe destacar que una proyección de exportaciones no garantiza que esos ingresos en dólares estén asegurados. Los proyectos mineros requieren enormes inversiones y plazos extendidos para permisos, financiamiento e infraestructura antes de comenzar a producir. Un reciente análisis destacó que la infraestructura es una de las principales barreras para el desarrollo del cobre argentino, ya que caminos, energía y conexiones son necesarias en áreas de difícil acceso y requieren inversiones adicionales y coordinación.

Adicionalmente, persisten riesgos políticos, regulatorios, ambientales y operativos, así como la fluctuación de los precios internacionales del cobre. Para quienes buscan posicionarse antes del posible auge del cobre argentino, es crucial mirar más allá del precio del metal, considerando también el comportamiento histórico de las cotizaciones de los activos.

Numerosos Cedear del sector ya han registrado notables incrementos en sus precios. Un asesor financiero recientemente expresó que “la fuerte suba del sector deja a varios activos en niveles de sobrecompra”, sugiriendo que podría no ser ventajoso «perseguir precios después de un aumento tan pronunciado”. No obstante, también destacó que el verdadero desafío para los inversores radica en determinar la estrategia de entrada.

Es fundamental seguir el avance de cada proyecto, el financiamiento, los permisos, la infraestructura disponible, la producción esperada, los costos por tonelada y qué participación económica tiene cada empresa en el desarrollo. Además, es importante distinguir entre las empresas que ya producen cobre y aquellas que todavía están en etapa de desarrollo, ya que en el primer caso, un incremento del precio del metal tiene un efecto inmediato sobre los resultados, mientras que en el segundo, gran parte del valor dependerá de la concreción y puesta en marcha de la mina.

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