En su participación, Llano precisó que la propuesta la enmarca en su rol como líder del Partido Demócrata, una fuerza que encabeza a nivel nacional, aunque actualmente integra el bloque de La Libertad Avanza. «Yo he sido legisladora por la provincia de Mendoza, una provincia donde la solidez institucional, si bien se ha deteriorado, cuenta con otra calidad», afirmó, haciendo hincapié en la importancia del respeto y la tolerancia en el ámbito político.
Al compartir su percepción sobre el funcionamiento del debate parlamentario mendocino, Llano describió que este tipo de discusiones tiende a desarrollarse en un marco de respeto, donde prevalece la firmeza de las convicciones y la solidez de las argumentaciones. Sin embargo, trasladando esta experiencia al contexto del Congreso nacional, la diputada planteó su inquietud ante la falta de respeto que se ha evidenciado en las sesiones recientes. «Ante la seguidilla de insultos, de falta de respeto hacia el resto de los legisladores, hacia las autoridades de la Cámara, la semana pasada hubo una que revistió una enorme gravedad», sostuvo, aludiendo a episodios recientes que han puesto en tela de juicio la convivencia en el recinto.
Llano argumentó que el sistema actual no responde de manera efectiva a estos comportamientos. «Hoy lo que sucede es que finalmente no se aplica ninguna sanción. Están previstas algunas sanciones, como los llamamientos, la prohibición de la palabra, pero en los hechos son realmente muy remotas», indicó. En este sentido, la propuesta de la diputada busca establecer una respuesta más inmediata y concreta, evitando la creación de nuevas instancias disciplinarias que, según su criterio, solo dilatarían el proceso.
«Es una sanción inmediata que no implica la conformación de ningún tipo de comisión que pueda implicar eventualmente la dilación o el no tratamiento de esa sanción», destacó. El procedimiento se activaría con la decisión del cuerpo legislativo, donde cualquier legislador que insultase o denigrase a un compañero o a personas presentes en una sesión sería sometido a votación para determinar una eventual sanción. La medida prevé una suspensión de haberes durante un mes en caso de un primer episodio de insulto o agravio.
Llano detalló que, si se repiten este tipo de conductas, la sanción se amplía. «Si ese tipo de conducta se reiterase, entonces la suspensión se extiende por tres meses o si fuese acompañada por una agresión de naturaleza física», precisó la diputada respecto de las consecuencias que se plantean en su iniciativa. Para que esta sanción se lleve a cabo, la legisladora mencionó que los actos que merecerían sanción incluyen «expresiones soeces, también denigrantes, insultos». En este contexto, el hecho de que la infracción ocurra en el recinto obligaría a someterlo a votación, permitiendo que la persona cuestionada tenga la oportunidad de defenderse antes de que se tome una decisión final. «La persona a quien se cuestiona tiene una cantidad de minutos para defenderse», afirmó.
Aunque el reglamento actual contempla la posibilidad de retractación, Llano sugirió que esta no debería ser suficiente para anular la sanción impuesta. «Aunque se retracte, lo mismo hay que aplicar la sanción», sostuvo con firmeza. La diputada vinculó el incremento de estas actitudes con el clima político actual, así como con la dinámica de las redes sociales, planteando que «en un ámbito de polarización, este tipo de prácticas y también con la incidencia y la lógica de las redes se están arraigando no solo en nuestras democracias, sino también en otras».
Como antecedente de su propuesta, mencionó una modificación que se ha aplicado en Chile, donde desde 2023 se han incorporado sanciones de este tipo en el reglamento interno del Parlamento. Llano también fue consultada sobre los insultos del presidente Javier Milei y cómo encuadran en el marco de su proyecto. La diputada delimitó el alcance de su propuesta, asegurando que «nosotros estamos poniendo el foco en lo que atañe específicamente al funcionamiento del Congreso», diferenciando la evaluación de expresiones provenientes del Poder Ejecutivo.
Al abordar el estilo comunicacional del presidente, Llano defendió la importancia de los modos de interacción en la política. «Las formas son a las que adhiero y, en línea con un liberalismo político que yo pregono y que defiendo, sí me interesan las formas», expresó, mostrando su apertura a discutir el fondo de las políticas del mandatario. Asimismo, brindó su apoyo a la discusión que plantea Milei sobre medios y pauta oficial, afirmando: «Sí entiendo perfectamente lo que plantea el presidente en cuanto al fondo». La diputada vinculó las declaraciones del jefe de Estado con la cuestión de publicidad oficial. «En un ámbito en el que se ha cancelado la pauta publicitaria, sus expresiones son una reacción a la falta de verdad, de honestidad», concluyó.
Sin embargo, marcó una diferencia sobre el estilo de intervención en el debate público, expresando: «Aunque yo no comparto la forma, creo que hay otro estilo, pero entiendo el fondo y lo acompaño en este planteo». En relación a su provincia, Llano criticó el uso de recursos públicos para la publicidad, declarando: «Acá en la provincia se invierten multimillonarias cifras orientadas a callar a las voces disonantes o instaurar un relato». En un contexto donde el respeto y la tolerancia parecen erosionarse, la propuesta de Llano se presenta como un intento por reestablecer normas de convivencia en el ámbito legislativo.
