Este lunes, el entrenador ofreció una conferencia de prensa en el hotel del club en Barra de Tijuca, donde sus declaraciones fluctuaron: «Está bien, pero no me gusta arriesgar»; «No son los tiempos que esperábamos, pero no me van a sacar ningún título». La incertidumbre crece.
Leandro Paredes sufrió un tirón en el isquiotibial de la pierna derecha hace once días durante el empate 2-2 frente a Instituto en Córdoba. Fue sustituido, recibió hielo y el técnico lo descartó para el primer partido de la serie. Paredes no participó en la derrota 1-0 en la Bombonera y la urgencia para su retorno ha generado un cambio en los plazos.
El capitán de Boca ha seguido un tratamiento con plasma, realizando infiltraciones de plaquetas para acelerar la recuperación del músculo. No se trata de un milagro; según informaron desde el club, Paredes había presentado un desgarro de grado 2, aunque nunca se emitió un informe médico oficial al respecto.
¿Qué se puede suponer entonces? Todo parece indicar que esta situación podría estar siendo utilizada como una estrategia por parte del cuerpo técnico y del propio Paredes. El objetivo sería distraer la atención, aliviar la presión sobre sus compañeros y desorientar a Pedro Emanuel, el estratega del Vasco da Gama.
Todo apunta a que Paredes estará en el Maracaná. La intención es que inicie, pero el Vasco tiene dudas: el buen rendimiento de Rodrigo Battaglia le brinda al entrenador alternativas. En el partido de ida, el chileno Williams Alarcón no tuvo un buen desempeño, mientras que el regreso de Battaglia, tras diez meses recuperándose de una tendinopatía, ha renovado las expectativas del técnico.
Pese a que la revancha contra el Vasco da Gama es, en esta etapa del torneo, el partido más trascendental del año para Boca, el entrenador es consciente de que, de ser eliminado, aún tiene tres frentes abiertos en el campeonato. Por ello, busca no arriesgar el estado físico de su capitán para no perderlo en esta crucial fase del Torneo Clausura.
El entrenador y el capitán se reunirán tras el almuerzo para tomar una decisión conjunta. Paredes desea jugar, pero el técnico no quiere que se agrave su lesión. Queda esperar.
Numerosas interrogantes surgen: ¿realmente Paredes tiene la lesión que el club comunicó de forma no oficial? ¿Está apto para jugar? ¿Comenzará el partido o será un recambio desde el banco? ¿Si el encuentro resulta favorable, estará listo para ingresar? ¿Posee Battaglia el ritmo adecuado tras diez meses de inactividad y un solo partido reciente para afrontar esta etapa decisiva? ¿Es posible que todo haya sido un engaño? La realidad es que Paredes y el Vasco ya están disputando la semifinal de la Copa Sudamericana.
