Simón Levy, presidente del American Council y figura asociada al entorno trumpista, afirmó en una reciente entrevista que la intervención del gobierno argentino fue fundamental para que Flávio Bolsonaro pudiera abandonar Brasil después de una orden judicial que le exigía entregar sus pasaportes. Según comentó, “Está vivo gracias a la intercesión del presidente Milei”. Levy, quien se desempeñó como viceministro de Turismo en México, indicó que la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina confirmó que a las 22:50 del pasado martes, Bolsonaro ingresó al país junto a su esposa e hijas a través del puente internacional Tancredo Neves, en Misiones. Desde allí, la familia, según Levy, cruzó el espacio aéreo de Ecuador rumbo a Estados Unidos, donde el expresidente Donald Trump ya había afirmado que se le otorgaría asilo político. El abogado mexicano subrayó que la seguridad de Bolsonaro estaba comprometida, recordando que el 19 de septiembre, durante un debate en Florianópolis, el presidente Lula da Silva lo amenazó con encarcelarlo, algo que Levy definió como “inédito” para un mandatario en funciones. “Peligraba la integridad física, la integridad de su propia libertad, y puedo confirmarle que lo iban a privar de la libertad primero”, comentó. Además, trazó un paralelo con lo que consideró un manual del Foro de São Paulo, sosteniendo que primero se politiza la justicia, se buscan causas de dudosa credibilidad. “Primero lo metes a la cárcel y dentro de la cárcel pueden pasar muchas cosas”, añadió, insistiendo en que la decisión de Bolsonaro de abandonar Brasil fue impulsada por una amenaza concreta, no por una simple evasión de la justicia. De acuerdo con Levy, el operativo fue coordinado por el secretario de Estado Marco Rubio y liderado directamente por Milei. “El punto medular y central es la intervención directa de Javier Milei para que Flávio Bolsonaro pudiera salir de Brasil ileso y sano”, enfatizó. Al consultarle sobre la participación de otros líderes de la región, Levy mencionó que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, también estuvo involucrado en la logística del traslado, aunque no dio más detalles por motivos de seguridad. Levy confirmó que Bolsonaro utilizó su pasaporte italiano para dejar Brasil, ya que su pasaporte brasileño había sido previamente inhabilitado por orden del juez Alexandre de Moraes del Supremo Tribunal Federal, quien le había dado 24 horas para entregar sus documentos en el marco de una investigación sobre presunto blanqueo de capitales. Cuando se le preguntó cómo logró Bolsonaro pasar el control migratorio en Brasil, Levy declinó ofrecer detalles: “Por seguridad, esa es una pregunta muy importante. No puedo compartirle de qué manera salió”, respondió. En una de las cuestiones que generaron mayor intriga durante la entrevista fue el financiamiento de la operación. Levy aclaró que se trató de un vuelo privado y que, aunque estuvo bajo la coordinación del Departamento de Estado, no se utilizó presupuesto gubernamental de Estados Unidos. “No le puedo decir quién lo pagó”, admitió, aunque anticipó que esta información se hará pública cuando Bolsonaro ofrezca su propia conferencia de prensa en los días venideros. Por otro lado, Levy reveló que el excandidato presidencial no solo planea permanecer en Estados Unidos, sino que desde el exilio buscará dar impulso a un juicio político contra Lula da Silva una vez que este asuma su cuarto mandato en enero próximo. “Jurídicamente se puede buscar la destitución”, afirmó, argumentando que la intervención de la Suprema Corte en el proceso electoral, en lugar del Tribunal Electoral, constituiría un motivo para la impugnación político-electoral. También precisó que Tarcísio de Freitas, reelecto gobernador de São Paulo, liderará esa estrategia desde Brasil. Al ser consultado sobre si la participación del gobierno argentino en el operativo implicaba una intromisión en los asuntos judiciales de otro país, Levy citó precedentes del derecho internacional, mencionando el caso de Evo Morales, quien fue asilado en México durante su gestión. Sostuvo que Milei actuó en línea con la lógica del derecho humanitario internacional. “No considero alguna ilegalidad”, afirmó, describiendo lo ocurrido como un “rescate”, ya que, en su opinión, no se puede afirmar que se trató de una fuga. Trump, por su parte, había declarado previamente que las elecciones en Brasil habían sido “raras”, lo que Levy interpretó como “completamente manipuladas.”
