Alejandra Cristanchi, jefa de Hidrología de Yacyretá en Argentina, indicó que las precipitaciones ocurridas entre la noche del sábado y la mañana del domingo fueron cinco veces mayores a lo que se había previsto. La apertura de las compuertas tiene como objetivo reducir el caudal que llega a la central, situada aguas abajo de otras represas que aportan distintos volúmenes de agua de la cuenca.
La represa de Yacyretá, al ser una central hidroeléctrica de paso, carece de la capacidad de almacenamiento necesaria para retener grandes volúmenes de agua prolongadamente. Por ello, sus operadores deben ajustar las descargas en función del caudal de entrada y las condiciones hidrológicas del área.
La última vez que se abrió el vertedero principal fue en octubre de 2023, debido a otra crecida que requirió mantener las compuertas abiertas hasta fin de noviembre. En esta ocasión, la decisión responde al aumento de las contribuciones de los ríos Paraná e Iguazú y las expectativas de un caudal creciente.
Desde la central señalaron que la descarga total se encontraba alrededor del 30% de la capacidad prevista, con 18 unidades generadoras operativas y dos en proceso de rehabilitación. Además, el caudal por el río alcanzaba aproximadamente 35.000 metros cúbicos por segundo, con una tendencia ascendente.
Las autoridades de Yacyretá llevan a cabo un monitoreo constante de los ríos y evalúan diariamente la necesidad de incrementar la descarga. Esta decisión se basa en la información recibida sobre las operaciones de las centrales localizadas aguas arriba y los aportes provenientes de diversas cuencas.
Cristanchi detalló que el procedimiento exige una evaluación de los datos hidrológicos antes de modificar la apertura. La operación se implementa de manera gradual y bajo supervisión técnica, con controles para verificar la posición de las compuertas y regular el flujo de agua.
Los responsables de la represa indicaron que estaban realizando nuevos cálculos para determinar si era necesario ampliar la apertura durante el día. Además, señalaron que buscan gestionar cuidadosamente el caudal de entrada y salida para atenuar el impacto de la crecida en los sectores aguas abajo.
El aumento del caudal no se debe exclusivamente a las precipitaciones en la cuenca del Iguazú. Desde Yacyretá indicaron que también reciben aportes del río Paraná, así como de las lluvias en la región del Pantanal, que se conecta con el río Paraguay, y de la cuenca del río Uruguay.
La combinación de estos factores ejerce una mayor presión sobre los cuerpos de agua de la región. Desde el área de Hidrología advirtieron que, con caudales más altos, podría ampliarse el área de inundación en las riberas y las islas, especialmente en aquellas zonas ya vulnerables a las crecidas.
Por otro lado, estimaron que el agua liberada desde Yacyretá podría demorar entre 10 y 15 días en llegar al Río de la Plata. Este lapso es una proyección sobre el movimiento del agua y no implica un aumento uniforme del nivel del río en todos los puntos de su trayecto.
Los responsables de la central relacionaron la situación actual con las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño y señalaron que los pronósticos indican que este podría mantenerse en su intensidad durante noviembre y diciembre, e incluso hasta marzo del próximo año.
Frente a este panorama, Yacyretá ha establecido un sistema de alerta anticipada para las comunidades cercanas que podrían verse afectadas por las crecidas. Según informaron sus autoridades, este mecanismo permite compartir información sobre la evolución de los caudales y coordinar acciones para mitigar los efectos de aumentos repentinos en el nivel del río.
