AFA: la reunión de Tapia y Toviggino con el hombre que contaba los billetes

La escena se había organizado semanas atrás. El motivo fue el centenario de la Liga Rionegrina de Fútbol. A la sede provisoria de la AFA en Pilar llegaron Juan Pablo Beacon, quien había sido la mano derecha de Juan Pablo Toviggino; su padre, Alberto Beacon, y otros dirigentes de la provincia. Tapia y Toviggino consiguieron la fotografía que buscaban desde hacía tiempo, apenas una hora después de que la Corte Suprema emitiera un fallo muy adverso para los intereses de la AFA.

Beacon había cortado su relación con el tesorero de la AFA en octubre del año pasado. Toviggino lo acusaba de filtrar información sensible en su contra.

Durante años, el abogado se ocupó de los problemas judiciales de Toviggino y de administrar dinero que, presuntamente, provenía de desvíos en Miami. En marzo se difundieron videos y fotografías que mostraban cómo se trasladaba efectivo en cajas, bolsas y mochilas. Beacon nunca fue citado a declarar.

El circuito funcionaba a plena luz del día: comenzaba en financieras de la city porteña y concluía en, al menos, dos domicilios vinculados a Toviggino.

Antes de llegar a esos lugares, el dinero pasaba por Lavalle 1718. Allí trabajaban Beacon y uno de sus colaboradores, Cristian Brian Prendes, al menos durante 2021 y 2022. Prendes cumplía funciones de “secretario” o “cadete” y terminó como vocal del Comité Ejecutivo de la AFA.

Prendes también participó del encuentro en la sede de Pilar. Se lo vio sonriente, a un costado de Toviggino.

En las oficinas de Beacon se contaba el dinero y se preparaban los paquetes que luego partían hacia “Montevideo y Quintana” o al “departamento de Belgrano”. “Llevale a PT a Montevideo” y “llevale a Pablo a Montevideo” son algunas de las instrucciones que, según el testimonio de una persona que conocía el movimiento de fondos y la documentación, presuntamente aludían a Toviggino.

Beacon se filmaba a sí mismo como forma de prevenir traiciones o desvíos.

En un video de casi diez minutos, registró el conteo de billetes para dejar constancia de la cantidad de dólares recibida. Las imágenes evocan las de “La Rosadita”, la financiera de Puerto Madero donde se contaba el dinero de Lázaro Báez.

Durante la grabación le sirven un café. La filmación sigue hasta que sella con cinta un sobre de papel madera. Al final, le hace una marca particular con una birome negra y vuelve a encintarlo para proteger ese “código interno”. “Queda la marca, así mismo lo llevo inmediatamente a la oficina”, dice mientras mira a la cámara. No precisa dónde está ni a quién entregaría los US$115.600 que acaba de contar. Otras imágenes muestran que se encontraba en su oficina de Lavalle al 1700 y que ese mismo día el dinero fue enviado a un domicilio vinculado a Toviggino.

En esa semana se habían movido más de US$800.000. Beacon dejó el detalle por escrito: “Saldo al 16/5: 235K. Ingreso el 17/5 y 18/5: 598 (92% de 650K). Saldo al 19/5: 833 K. Entregado el 19/5 y el 20/5: 265.600. Saldo al 20/5: 567.400. (Quedan como objetivo para el martes: 234.400 (350 – 115.600 q entregue hoy 20/5)”.

En otra fotografía se distinguen 39 fajos distribuidos en cuatro bloques. Dos tienen un papel amarillo con la inscripción “C.C.”. A un costado hay más billetes, doblados y sujetos con una gomita. Solo se ven ejemplares de US$100. Si cada fajo contenía US$10.000, como Beacon contó en el video, el total de la imagen llegaría a 390.000 dólares.

Los protagonistas de esta trama también conservaron imágenes de una entrega en la entrada de la AFA. El 7 de junio de 2022, Toviggino pidió que le llevaran efectivo a “Chiqui” Tapia, que se encontraba en Pilar. “Para: Claudio Tapia. De: Pablo Toviggino”, decía la etiqueta pegada a una caja de vinos. La operación se repitió varias veces.

Se sospecha que el dinero provenía de desvíos de fondos recaudados por empresas “intermediarias”, entre ellas TourProdEnter, de Javier Faroni. Esas compañías cobraban ingresos de la AFA en el exterior y luego derivaban parte de ellos a sociedades fantasma que emitían facturas falsas. Decenas de facturas pasaron por manos de Beacon y del propio Toviggino.

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