Los resultados que se obtengan en el terreno de juego permitirán al cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni realizar un análisis profundo y extraer conclusiones valiosas de cara a los futuros encuentros, especialmente considerando que podrían cruzarse con adversarios similares al de hoy.
Austria presenta un estilo de juego con desafíos mucho más distintos a los que enfrentó Argentina en su partido inaugural contra Argelia. El equipo europeo se caracteriza por mantener una baja posesión del balón y optar por un juego directo, utilizando frecuentemente pelotazos largos en un intento por vulnerar la defensa argentina.
En contraste con la verticalidad de su rival, la estrategia del campeón del mundo permanecerá fiel a su esencia: buscar multiplicar los pases cortos con la mayor agilidad posible, desgastando las líneas defensivas hasta hallar espacio para su estrella, Lionel Messi.
Enzo Fernández estuvo en la antesala del encuentro y reafirmó esta estrategia al detallar el estilo que define al plantel en esta Copa del Mundo. «Esperamos un equipo que juegue directo, muy agresivo en el medio, pero ya preparamos en la semana la manera en la que vamos a jugar y esperamos que nos vaya bien», afirmó el mediocampista del Chelsea en una conferencia de prensa previa a este segundo partido de la fase de grupos.
La confianza que tiene Argentina en su estilo de juego y su propio potencial es tal que, a diferencia de otros equipos, parece revelar menos sus tácticas que sus competidores. Para la selección, el camino hacia el triunfo se fundamenta en tres principios innegociables: aumentar la cantidad de pases, mover la pelota con ritmo y buscar a su número diez.
