La jornada de la ‘Mano de Dios’ y el ‘Gol del Siglo’: el momento en que Maradona forjó la eternidad

Este miércoles 15 de julio, Argentina e Inglaterra se enfrentarán nuevamente en un Mundial, en semifinales, conmemorando 40 años del encuentro en el que Diego Armando Maradona anotó dos goles que transformaron para siempre el relato del fútbol. A cuatro décadas de aquella memorable tarde en el Estadio Azteca, dichos tantos siguen siendo los más emblemáticos, queridos y, por supuesto, también los más debatidos a nivel global.

El partido que se disputó en los cuartos de final del Mundial de México fue más que solo un evento deportivo. La rivalidad entre Argentina e Inglaterra cobraba un significado especial, a solo cuatro años de la guerra de Malvinas. El césped del Azteca se convertía, además, en un campo de batalla simbólico.

La primera mitad concluyó sin goles, con una tensión palpable. Fue en el minuto 51 cuando una pelota dividida cayó entre Peter Shilton y Maradona. A pesar de que el arquero inglés, notablemente más alto, parecía tener la ventaja, Diego levantó el brazo izquierdo y empujó el balón hacia la red.

El árbitro tunecino Ali Bennaceur no advirtió la infracción. Los jugadores ingleses protestaron con furia e incredulidad. Maradona, ante la situación, corrió hacia el banderín de córner, echando un vistazo al árbitro y pidiendo a sus compañeros que lo abrazaran rápidamente, antes de que el gol fuera anulado. La autorización del tanto fue decisión tomada, y Argentina se colocó 1 a 0 en el marcador.

En la conferencia de prensa posterior, el astro argentino dejó una frase que perduró en el léxico futbolístico: lo hice “un poco con la cabeza de Maradona y un poco con la mano de Dios”. Años después, y sin tapujos, confesó en su biografía: “¿Qué mano de Dios? ¡fue la mano del Diego! Y fue como robarle la billetera a los ingleses también”.

Además, Maradona se defendió con una ironía que ha perdurado en el tiempo. “No es que esté orgulloso de marcar un gol con la mano, pero me divierte verlos enojados. Inglaterra ganó un Mundial con un gol que no fue, contra Alemania en 1966. No tienen mucho derecho a criticarme”.

Sin embargo, lo que sucedió apenas cuatro minutos después pertenece a otra esfera: la del arte. Héctor Enrique le pasó el balón a Diego cerca del mediocampo. A partir de ahí, lo que siguió duró once segundos y abarcó sesenta metros. Maradona eludió a Beardsley, a Reid, a Butcher dos veces y a Fenwick. Cuando Shilton trató de cerrarle el ángulo, lo despistó con un toque suave y decisivo, dejando a cinco defensores ingleses tendidos sobre el césped.

El relator uruguayo Víctor Hugo Morales, emocionado, exclamó: “¡Barrilete cósmico! ¿De qué planeta viniste?”. No era mera retórica; planteaba una auténtica interrogante. Diego lo describió años más tarde: “Tuve la suerte de encarar y ver la impotencia de los ingleses por no poder detenerme. No podían llegar a la pelota”. Y añadió: “Creo que es un gol soñado, no por ser yo el autor, sino por lo que significó”.

Gary Lineker, delantero de Inglaterra en ese entonces, revisó el famoso gol junto a Jürgen Klinsmann en un documental de la FIFA muchos años después, y no ocultó su admiración: “Era simplemente el mejor”, concluyó. Y, con la cortesía que caracteriza a quien sabe aceptar su derrota, agregó: “Creo que es el mejor gol de todos los tiempos”.

Lineker también manifestó su opinión sobre Maradona: “No tengo ningún problema con Diego. No siento resentimiento. Me gusta Diego, tengo que confesarlo”.

La relación con Peter Shilton fue diferente. Durante años, el arquero se refirió a Maradona como un “tramposo”. “Ese partido se recuerda por las razones equivocadas. Hice todo lo que pude. Él no me superó. Él hizo trampa”, aseguró en una entrevista años más tarde.

Shilton añadió, con un rencor que no se ha desgastado con el tiempo: “No soy el único. Todo el equipo de Inglaterra sufrió porque Maradona hizo trampa. Siempre lo menciono como el mejor jugador de la historia, pero no lo respeto como deportista y nunca lo haré”.

Incluso el día del fallecimiento de Maradona, Shilton mantuvo su postura, expresando en redes sociales que el Diez tuvo “grandeza, pero no deportividad”. La reacción fue inmediata, recibiendo críticas de hinchas argentinos e ingleses por igual. Paul Gascoigne, su compatriota, lo interrumpió en una entrevista televisiva con una frase contundente: “La ‘Mano de Dios’ te hizo quien sos”.

Argentina ganó ese partido 2 a 1, con un gol de descuento de Lineker. Posteriormente, el equipo superó a Bélgica y a Alemania Federal en la final, logrando así su segundo campeonato mundial, con Maradona como centro de esa hazaña.

Han pasado cuarenta años desde aquellos eventos. Diego Armando Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020, pero aquellos once segundos de carrera frenética y el recóndito puño escondido entre los dedos de Dios continúan vivos con una intensidad inquebrantable. Son dos mitologías que conviven en el mismo cuerpo, en la misma zurda, en el mismo número diez.

El 22 de junio de 1986 no fue simplemente un día de fútbol. Fue la jornada en que un hombre de Fiorito, con picardía en su mirada y talento desbordante, demostró al mundo que lo imposible y lo tramposo pueden coexistir en el mismo encuentro, con solo cuatro minutos de diferencia, y quedar grabados en la historia como la tarde más grande que este deporte haya conocido.

Volver arriba