La buena noticia es que hay un método sencillo para maximizar el uso de la vela: envolverla en papel aluminio. Con este truco, se puede derretir la cera acumulada en los bordes y restaurar la superficie uniforme de la vela en pocos minutos.
Cuando una vela presenta el efecto túnel, la llama continúa quemando solo la cera del centro, mientras que los bordes permanecen intactos. Al envolver la parte superior de la vela con papel aluminio, el calor se concentra y se refleja hacia el interior, lo que permite que la cera de los costados también se derrita.
Así, la vela recupera su forma original y puede seguir utilizándose sin generar desperdicio. El proceso es fácil y rápido: se recomienda dejarla envuelta y encendida durante un tiempo, momento en el cual el calor retenido por el aluminio derretirá la cera endurecida hasta que toda la superficie quede nivelada.
El efecto túnel suele ser resultado de apagar la vela prematuramente en el primer uso. Lo ideal es mantenerla encendida hasta que toda la capa superior de cera se derrita de borde a borde. Si se extingue antes, el círculo de combustión permanecerá, haciendo que en los usos posteriores solo se consuma el centro. Además, una mecha demasiado pequeña o corrientes de aire pueden contribuir a una fusión desigual de la cera.
