La publicación fue realizada en su cuenta de Instagram durante la madrugada del sábado, coincidiendo con la movilización de San Cayetano. Acompañó la imagen con un sencillo emoji que sugiere un acto de rezo.
La fiscalía ha decidido mantener las medidas cautelares en contra de Moyano en el contexto de la investigación sobre las supuestas lesiones leves y la privación ilegítima de la libertad, dentro del marco de un caso de violencia de género hacia Arizaga.
Por lo tanto, el exdiputado no podrá acercarse a menos de 300 metros de la joven ni contactarse con ella mientras la investigación esté en curso.
La decisión judicial se tomó a pesar de que Arizaga declaró que no había experimentado violencia por parte de Moyano y solicitó que se levantaran las restricciones para poder reanudar su relación.
El abogado de Moyano, Miguel Molina, había pedido la revocación de las medidas cautelares luego del testimonio de Arizaga. Según su exposición, la joven había indicado en dos ocasiones que su vínculo con Moyano era “cordial y respetuoso”, y que jamás había sufrido agresiones, ya sean físicas o verbales.
Arizaga, de 23 años, amplió su declaración ante la Fiscalía especializada en Violencia de Género de Saavedra, exonerando a Moyano de cualquier responsabilidad. Relató que había atravesado un “brote psicótico” y negó ser víctima de violencia. «Tuve un brote, lamentablemente. Lo voy a tratar de acá en adelante para estar bien. Es un tema psicológico», afirmó. También reafirmó su pedido para que se levantara la restricción y expresó su deseo de volver a encontrarse con Moyano.
La joven explicó que el suceso de la madrugada del martes se vinculó con su estado psicológico. “El problema nunca fue con él. Yo tuve un brote psicótico. Si se fijan en las imágenes, yo huía de todos. Había hasta un policía corriéndome y me asusté”, detalló.
Cuando se le consultó si había existido un episodio de violencia de género, respondió: “Para nada. De haber sido así, lo hubiera dicho, obviamente”.
Arizaga también informó que se encuentra bien y que no ha podido volver a comunicarse con Moyano debido a la restricción impuesta por la Justicia.
“¿Si quiero verlo? Obvio”, contestó respecto a si deseaba reencontrarse con él. Se identifica que fue ella quien solicitó el levantamiento de la medida.
El incidente tuvo lugar en el edificio donde vive Moyano, sobre la avenida Del Libertador. Según relató el encargado, Nahuel Astrada, el exdiputado salió detrás de Arizaga tras verla abandonar el inmueble con poca ropa.
Poco después, ambos fueron interceptados en la esquina de Virrey Vértiz y Sucre. Arizaga recibió asistencia del SAME y fue trasladada al Hospital Pirovano, donde permaneció internada varias horas.
A raíz de las circunstancias en las que fue hallada y de su primera declaración, Moyano fue imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad. Tras ser indagado, recuperó su libertad, aunque la Justicia dictaminó que no debería acercarse a menos de 300 metros de Arizaga, ni tener contacto con ella por ningún medio.
Moyano, por su parte, niega haber agredido a la joven o haberle impedido salir del departamento. En su declaración, menciona que ambos mantienen una relación afectiva y que nunca han protagonizado episodios de violencia física o verbal.
