Un accidente escolar cambia la vida de un niño y su familia recibirá más de $27 millones

Un incidente durante una fiesta escolar tuvo un impacto significativo en la vida de un niño de cinco años. En el marco de una actividad organizada por su colegio, el menor se cayó de un inflable de aproximadamente tres metros de altura, lo que le causó una grave lesión en uno de sus brazos.

El niño tuvo que someterse a dos intervenciones quirúrgicas y, con el tiempo, experimentó secuelas tanto físicas como psicológicas. Siete años después del accidente, la Justicia determinó que el colegio deberá indemnizarlo.

La resolución fue emitida por la Sala H de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, en el contexto de una demanda presentada por los padres del menor contra el Instituto Nuestra Señora de la Merced, parte de la Diócesis de San Martín.

En un fallo inicial, el colegio había sido condenado a pagar $37.009.000 más intereses y costas. Tras apelar, la institución y su aseguradora vieron que los jueces confirmaron su responsabilidad, aunque modificaron uno de los ítems de la indemnización, que ahora asciende a más de 27 millones de pesos.

El accidente aconteció el 13 de julio de 2019, durante una festividad en el establecimiento. El niño se encontraba jugando en un inflable instalado en el patio, que era utilizado por chicos de distintas edades. En un momento dado, el menor cayó y sufrió una fractura en el brazo izquierdo. De acuerdo con el expediente, fue trasladado rápidamente a un centro médico y requirió dos operaciones.

Entre los elementos considerados por los jueces, se destacó que fue su hermana, también menor, quien notificó a los padres sobre el accidente. La defensa del colegio argumentó que el incidente tuvo lugar en sábado y en un evento recreativo al que asistían también las familias.

Sin embargo, la Cámara concluyó que esta circunstancia no exime a la institución de su responsabilidad, dado que la fiesta había sido organizada por el colegio, que tenía un deber de seguridad hacia los niños participantes.

La caída resultó en una “fractura supracondílea del húmero izquierdo”. Tras las operaciones, el menor presenta una deformación en el codo y una incapacidad física permanente del 12%. Las consecuencias también incluyeron un cuadro de estrés postraumático, lo que se tradujo en una incapacidad psicológica parcial y permanente del 20%.

Después del accidente, el niño comenzó a experimentar miedo a situaciones que implicaran caídas y dejó de usar juegos como peloteros e inflables. También estuvo en tratamiento psicológico.

La Cámara redujo parte de la indemnización dictada en primera instancia, pero mantuvo el resto de los conceptos. La suma total de la indemnización es de $27.620.000, a la que se le añadirán los intereses.

La cifra de $27,62 millones corresponde solo al capital de la condena; el monto final será superior, ya que se calcularán intereses desde el momento del accidente hasta el pago efectivo. Hasta la fecha de la sentencia, los intereses se fijan en un 8% anual, y posteriormente se aplicará la tasa activa del Banco Nación hasta que se realice el pago de la indemnización.

Además, la condena también recayó sobre la aseguradora, mientras que las costas de la apelación serán asumidas por el colegio y la compañía de seguros.

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