Luego de pasar el fin de semana en su lugar de origen, Leo regresó a Estados Unidos en la madrugada del miércoles y decidió compartir un texto que no solo representa un doloroso adiós a Jorge, sino que también transmite reflexiones sobre su vida y la carrera deportiva del futbolista de 39 años.
«No caigo, o mejor dicho, no quiero caer», expresa Leo en una faceta pocas veces vista, mostrando un profundo dolor. «Se me hace muy difícil imaginar que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más», agrega el futbolista.
En la carta, Messi revela que Jorge le había pedido «jugar su último Mundial», haciendo referencia a la enfermedad que sufrió en los meses previos a su muerte. «Días antes de empezar fue cuando peor te pusiste», menciona, rememorando tiempo compartido y en especial los deseos de su padre.
Leo recordó a su padre no solo como su papá, sino también como la persona que lo acompañó desde sus inicios en el fútbol, apoyándolo en su camino hacia convertirse en uno de los mejores jugadores de la historia. «No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?», dice Messi en uno de los pasajes más conmovedores, sugiriendo una posible aceleración de su retiro.
Tras su regreso a Estados Unidos, donde su equipo Inter Miami enfrenta un compromiso por la Leagues Cup, se considera que no asistirá al estadio debido a su profundo dolor.
«Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos.
Tanto me pedías que juegue el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final así podías viajar.
Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido. Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien.
Cuando llegué, creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabes cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo.
Te cuento esto porque fue lo único que no pudimos hablar, porque todo lo demás ya lo sabes. Hablábamos todos los días y nos veíamos cuando se podía por mis compromisos.
No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?
Sé que tu felicidad era ver bien a tu familia, a tu mujer, a tus hijos y, sobre todo, sin que se enteren los otros, verme jugar a mí…
Desde chiquito siempre fue así. Me llevabas a todos los entrenamientos apenas llegabas de trabajar. A muchos me llevaba mamá porque vos estabas trabajando.
Obviamente, a los partidos no faltabas a uno. Cómo sufrías viéndome y cómo disfrutabas, aunque nunca me regalabas muchos elogios.
Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona que tenías que ser en cada momento y nunca te equivocaste en nada. Más allá de algunos reproches o peleas, siempre tenías razón. Al final se terminaba dando como vos decías.
Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo.
Descansá en paz y cuidanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo.
Te amo, pa.
