Entre las variedades más solicitadas se encuentra el ciruelo rojo o ciruelo ornamental (Prunus cerasifera), un árbol caducifolio muy apreciado por el atractivo de su follaje y su temprana floración. Durante la primavera y el verano, sus hojas presentan un bello tono rojizo, y en otoño, al perderlas, brindan un cambio estético que enriquece el paisaje del jardín.
La Escuela de Paisajismo Paraíso destaca también que este árbol proporciona una intensa masa de color a lo largo de gran parte del año, rompiendo la monotonía de los espacios verdes. Su tamaño compacto lo convierte en una opción ideal para patios y veredas angostas, además de responder favorablemente a las podas de formación y mantenimiento.
Un aspecto que cautiva a los jardineros es su floración que ocurre a finales del invierno. Antes de que broten las hojas, el ciruelo se engalana con flores blancas o rosadas, creando un hermoso contraste en el jardín cuando muchas otras plantas aún no han florecido.
Sin embargo, lo que realmente valoran los jardineros de este árbol es su sistema de raíces poco invasivo. A diferencia de otras especies que pueden causar daños en veredas o estructuras, el ciruelo se adapta adecuadamente a espacios reducidos sin levantar el suelo, lo que lo convierte en una opción segura para ubicar cerca de casas, terrazas o áreas pavimentadas.
