Scott Bessent genera controversia antes del G20: propone restricciones comerciales a China

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, instó a los miembros del G20 a reconsiderar los términos de intercambio con China a través de la aplicación de barreras arancelarias, con el fin de disminuir los desequilibrios económicos a nivel global. La intención sería ejercer presión sobre Beijing para que ajuste su economía, alejándola de su dependencia de las exportaciones y fomentando el consumo interno.

«El mundo no puede tener una China con un superávit comercial de u$s1,2 billones», afirmó Bessent en una charla previa a un encuentro de líderes financieros del G20. «En China, la economía está bastante débil, y están intentando salir de esa situación a través de las exportaciones; necesitan reequilibrar su economía».

El funcionario estadounidense señaló que el alto volumen de exportaciones desde China resulta insostenible, aunque la balanza comercial directa entre Estados Unidos y el gobierno de Xi Jinping se había «mejorado rápidamente».

Los aranceles que se implementaron desde que Donald Trump asumió nuevamente la presidencia contribuyeron a disminuir el déficit comercial de Estados Unidos con China en un tercio durante los primeros seis meses de 2026 en comparación con el mismo periodo de 2025, alcanzando los u$s73.900 millones, según los datos recopilados por la Oficina del Censo de Estados Unidos.

Bessent confirmó que corresponderá a otros países ofrecer a China incentivos para disminuir su dependencia de las exportaciones y fortalecer su demanda interna, que se encuentra crónicamente debilitada. «El resto del mundo tendrá que revisar sus términos de intercambio con China», sostuvo.

Acerca de las propuestas de un nuevo «Acuerdo de Plaza» —firmado en 1985 para fortalecer las monedas de socios comerciales clave de Estados Unidos frente al dólar—, Bessent consideró que sería «una forma fácil de eludir el problema comercial real».

A su juicio, el verdadero inconveniente radica en los excesivos subsidios industriales otorgados por China y en su débil demanda interna.

Bessent no precisó si se reuniría personalmente con su par chino, el viceprimer ministro He Lifeng, antes del encuentro programado entre Trump y Xi Jinping en la Casa Blanca para finales de septiembre.

No obstante, adelantó su intención de llevar a cabo una reunión bilateral durante la cumbre del G20 en Asheville con el gobernador del Banco Popular de China, Pan Gongsheng, aunque omitió ofrecer detalles adicionales.

Mientras tanto, los funcionarios estadounidenses y chinos continuarán sus conversaciones sobre la posible reducción de aranceles en productos no estratégicos y sobre el control del destino de chips vinculados al desarrollo de inteligencia artificial.

«Creo que probablemente hay u$s30.000 millones en productos no estratégicos y no críticos de cada lado a los que podríamos eliminar los aranceles», concluyó Bessent.

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