De acuerdo con el último informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), el patrimonio total administrado por la industria alcanzó cerca de $107 billones. A pesar de un crecimiento del volumen de aproximadamente 40% en 2026, la composición de las carteras ha experimentado un cambio notable: los fondos en moneda dura ahora representan el 24% del patrimonio total, comparado con el 20% en diciembre de 2025 y el 17% en julio del año anterior. En otras palabras, casi uno de cada cuatro pesos gestionados por la industria está ahora en fondos denominados en dólares.
Una parte de este crecimiento puede explicarse por las fluctuaciones en el tipo de cambio y la valorización de los activos. No obstante, los flujos indican una decisión clara de dolarización, con los fondos en moneda extranjera acumulando suscripciones netas que superan los $7,6 billones durante el año.
La tendencia a la dolarización se intensificó en agosto. La industria en general registró rescates netos aproximados a $1,3 billones hasta el 20 de agosto, mientras que los fondos en dólares continuaron recibiendo inversiones.
La pérdida de participación de los Money Market en pesos, que son mayormente empleadas por empresas e inversores para gestionar saldos temporales, contrasta con el aumento en fondos de dólares. Estos últimos aún dominan la industria con un patrimonio cercano a $52 billones, aunque su participación ha disminuido del 51% al 48% en lo que va del año, y en julio experimentaron rescates netos de aproximadamente $500.000 millones.
Los datos más recientes sugieren una disminución de la liquidez en pesos en un contexto de tasas reales negativas, a la vez que otras estrategias, especialmente la renta fija, están ganado protagonismo, según PPI.
Esto se debe a que los Money Market han logrado rendimientos de entre 1,4% y 1,5% mensual, mientras que la inflación ha promediado cerca del 2%. Las tasas nominales anuales en los Money Market han estado en el rango de 17% a 19%. Esto indica que, pese a ofrecer disponibilidad inmediata con muy baja volatilidad, no han sido efectivos en mantener el poder adquisitivo del dinero.
Aun así, los Money Market no experimentan una salida total de pesos, ya que aún mantienen suscripciones netas de aproximadamente $4,5 billones en el año. Sin embargo, el flujo más reciente muestra que los inversores están dispuestos a resignar liquidez en búsqueda de mejores rendimientos.
Para aquellos inversores que desean permanecer en pesos pero superar el rendimiento de la liquidez inmediata, existen los fondos de renta fija de corto plazo. Este segmento administra cerca de $9,5 billones, representando el 9% de la industria, acumulando ingresos netos cercanos a $2,4 billones en 2026. Estas carteras incluyen Lecap, instrumentos ajustados por CER y deuda corporativa, dependiendo del fondo.
La ganancia promedio se aproxima al 20% en un año, alineada con la inflación acumulada. Las tasas internas de retorno se sitúan entre 23% y 30% anual, y la duración promedio de las carteras es de solo 0,4 años.
Si bien ofrecen un mayor potencial de rendimiento que los Money Market, también implican un riesgo de mercado, ya que el valor de la cuotaparte puede fluctuar y el inversor puede incurrir en pérdidas si necesita rescatar su inversión en un momento poco propicio.
Los fondos ajustados por CER han sido los más eficaces en cumplir su objetivo de preservar el capital a pesar del aumento de precios, acumulando un incremento promedio del 24,3% durante 2026, en un contexto de inflación alrededor del 19,3%. Este segmento gestiona aproximadamente $2,8 billones y recibió casi $1 billón neto en el año, aunque su duración promedio ha aumentado por encima de un año debido a la extensión de la curva de bonos, lo que incrementa su sensibilidad ante cambios en las tasas reales.
En el ámbito de los fondos en dólares, el desarrollo más importante se presenta en las estrategias disponibles, que van desde opciones prácticamente transaccionales hasta carteras de bonos argentinos susceptibles de alcanzar TIR cercanas al 10% anual.
La primera categoría está formada por los Money Market en dólares, que administran cerca de u$s 6.200 millones, constituyendo cerca del 10% del patrimonio total de la industria. Durante julio, estos fondos captaron u$s 117 millones, acumulando suscripciones netas cercanas a u$s 1.700 millones en lo que va del año.
Aunque su rendimiento es bajo, con un incremento de apenas 0,6% en 2026 y tasas indicativas de entre 0,8% y 1% anual, su principal ventaja radica en la liquidez inmediata y la escasa volatilidad. Representan una opción para inversores que buscan conservar dólares disponibles mientras obtienen algún rendimiento.
El siguiente nivel corresponde a los fondos de renta fija de corto plazo en dólares, que invierten en instrumentos corporativos o soberanos y mantienen una duración inferior a un año para limitar la volatilidad. Este segmento gestiona aproximadamente u$s 1.800 millones y captó u$s 205 millones en julio, con un total de suscripciones netas de u$s 760 millones durante 2026.
Las tasas indicativas oscilan entre 3% y 4% anual, dependiendo de la composición del fondo. Esto permite mejorar los rendimientos en dólares sin asumir el riesgo de bonos de largo plazo. No obstante, su rendimiento no es fijo, ya que el valor de la cuotaparte puede fluctuar, y el retorno final dependerá de la evolución de los activos en la cartera.
Los mayores rendimientos se registran en los fondos de renta fija en dólares, que invierten en obligaciones negociables y bonos soberanos argentinos. Este ha sido uno de los segmentos más demandados por inversores en 2026, recibiendo aproximadamente u$s 423 millones en julio y acumulando ingresos netos superiores a u$s 2.400 millones en el año. Su patrimonio asciende a cerca de u$s 5.200 millones.
Las TIR de referencia agricultores entre 4% y 10% anuales, dependiendo del riesgo asumido: los fondos corporativos ofrecen TIR de entre 5,5% y 6,5%, mientras que los fondos soberanos se encuentran entre 8% y 9%. Algunas estrategias pueden aproximarse al tope del 10%. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la TIR no garantiza un rendimiento fijo, es el rendimiento esperado bajo ciertas condiciones.
Las carteras de hard dollar suelen tener una duración de dos a tres años, lo que implica mayor sensibilidad a cambios en los bonos argentinos y el riesgo soberano. En julio, estos fondos registraron un rendimiento promedio del 0,5%, con estrategias corporativas y balanceadas superando el 0,7%, y las soberanas aproximadamente 0,3%. En términos acumulativos durante el año, la renta fija en dólares obtuvo una ganancia alrededor del 6%.
Para inversores más agresivos, existen fondos de retorno total en dólares, que ofrecen mayor flexibilidad en la combinación de bonos, deuda corporativa e incluso activos de renta variable. Esta libertad les permitió alcanzar un rendimiento promedio de 8,2% en el año, superando el 6% de los fondos tradicionales de renta fija hard dollar. Sin embargo, también muestran mayor volatilidad y variabilidad de resultados, dependiendo de las decisiones estratégicas de cada administrador.
Los fondos latinoamericanos han quedado atrás en la comparación. Aunque han recibido suscripciones netas por alrededor de u$s 380 millones en 2026, su rendimiento ha sido solo cercano al 2%, con TIR de entre 4% y 5% y duraciones que pueden alcanzar hasta cuatro años.
La mejor rentabilidad de las estrategias argentinas refleja por qué los flujos han favorecido a los fondos hard dollar locales, a pesar de su mayor exposición al riesgo soberano y corporativo.
La tendencia hacia fondos en dólares no se explica únicamente por el temor a devaluaciones, sino que también indica un cambio en la manera en que se gestiona el ahorro en moneda dura. Los inversores ya no se limitan a adquirir dólares para mantenerlos sin uso; buscan alternativas que ofrezcan liquidez, ingresos por obligaciones negociables o beneficios de la recuperación de bonos soberanos.
La tasa disponible señala la escala de riesgos: los Money Market rinden cerca de 1%; los fondos de renta fija corta ofrecen entre 3% y 4%; los corporativos, hasta un 6,5%; y las estrategias con mayor exposición a Argentina pueden alcanzar TIR próximas al 10%.
La transición de la liquidez en pesos hacia estos vehículos apunta a que la competencia por los ahorros ya no se limita solo entre el peso y el dólar. Ahora también se trata de decidir entre mantener dólares o hacerlos trabajar, con el rendimiento adicional acompañado de un mayor nivel de riesgo.
