Estrategias para Resguardar Ahorros en Años Electorales



– El impacto de las elecciones en los mercados e inversiones

– Cómo constituir una cartera que resista fluctuaciones electorales

– Activos a evitar en un contexto electoral

– Estrategias para posicionarse antes o después de las elecciones

A medida que se acercan las elecciones, la incertidumbre política vuelve a surgir. En un entorno donde las expectativas pueden modificarse rápidamente, el resultado electoral tiene la capacidad de influir en el dólar, las tasas de interés, los bonos y las acciones, aunque cada tipo de activo responde de manera diferente.

Para los inversores, el verdadero desafío radica en preparar una cartera que sea capaz de afrontar diversos escenarios, evitando decisiones apresuradas ante la volatilidad del mercado.

“Las elecciones alteran las expectativas sobre el futuro régimen económico. La fluctuación de precios es consecuencia de estas expectativas, que durante un proceso electoral se vuelven significativamente más sensibles”, explicó un economista y asesor financiero.

El especialista sostiene que las elecciones aumentan la sensibilidad del valor de los activos en función de la información que se divulgue antes de la votación. Por ello, resulta fundamental anticiparse a la volatilidad y establecer una estrategia que proteja los ahorros de movimientos bruscos.

Señaló que los procesos electorales no alteran de inmediato el valor de los activos, sino que impactan en las expectativas que los inversores crean sobre el posible futuro económico.

En este contexto, identificó cuatro grandes canales a través de los cuales reacciona el mercado. Primero, el comportamiento del tipo de cambio y la brecha cambiaria, que actúan como un barómetro sobre la confianza en la estabilidad del sistema actual.

También inciden las expectativas sobre inflación y tasas de interés, así como la evolución de la deuda soberana en dólares. “El riesgo país refleja cuánta continuidad descuenta el mercado”, agregó.

Las acciones locales también se ven afectadas, aunque con variaciones entre diferentes sectores. Mientras que los bancos y empresas de servicios públicos regulados suelen reflejar cambios políticos de manera más intensa, las compañías exportadoras con ingresos en dólares tienden a estar menos expuestas.

Uno de los errores más comunes que cometen los inversores es pensar que el mercado solo reacciona al conocer los resultados.

“Lo que pocos consideran es que el mercado descuenta antes; para cuando se conoce el resultado, el precio ya ha incorporado un escenario probable. No se está apostando al resultado, sino a la diferencia entre el resultado y lo que ya estaba en el precio”, subrayó.

Además, alertó que en períodos electorales suele disminuir la liquidez de los activos, encareciendo los movimientos en un momento en que muchos inversores buscan reorganizar sus posiciones.

Al construir una cartera que navegue diversos escenarios políticos, propuso la diversificación y sugirió estructurarla en capas, cada una con diferente exposición al riesgo local.

La primera capa, que resulta fundamental, debe estar compuesta por activos que no dependan del rendimiento de la economía nacional. “Dólares líquidos, renta fija global y acciones internacionales diversificadas a través de Cedears” son, según el especialista, los pilares de una estrategia defensiva.

“No es la parte emocionante, es lo que sostiene el resto”, afirmó. Los inversores conservadores deberían destinar una mayor proporción de su cartera a estos activos, mientras que aquellos que toleran más riesgo podrían reducir un poco esa participación.

La segunda capa se orienta a ofrecer cobertura contra el riesgo cambiario, pero con menor exposición al riesgo soberano argentino, recomendando obligaciones negociables en dólares emitidas por empresas con alta calidad crediticia y capacidad genuina de generar divisas, especialmente en los sectores de energía y agro.

El tercer componente debe consistir en liquidez en pesos. Su objetivo no es maximizar rendimientos, sino garantizar disponibilidad de fondos para gastos inmediatos y prevenir la necesidad de liquidar inversiones en medio de una corrección del mercado. “Dicha liquidez debe dimensionarse según lo que se planea gastar, no en función de lo que rinde”, enfatizó.

Finalmente, para aquellos con un perfil más atrevido, el especialista sugiere una cuarta capa compuesta por activos que dependen del resultado político, como bonos soberanos en dólares y acciones argentinas.

Sin embargo, advirtió que esto constituye una apuesta específica y no una cobertura genuina. “Es una apuesta direccional, es mejor llamarla por su nombre en vez de disfrazarla de diversificación”, aseguró.

Además de determinar qué incluir, es crucial identificar los instrumentos que pueden incrementar innecesariamente el riesgo de una cartera defensiva.

Entre ellos, se encuentran los instrumentos de largo plazo en pesos a tasa fija. “Ante un evento que puede recalibrar de forma abrupta la inflación y la devaluación, el carry rara vez compensa un mal escenario”, explicó.

También aconsejó no emplear apalancamiento a través de herramientas como cauciones o opciones. “El problema radica en el timing más que en la dirección, obligando a cerrar posiciones cuando no conviene”, indicó.

Finalmente, sugirió evitar una concentración excesiva en sectores que dependen de decisiones políticas. Aunque reconoce que bancos y empresas reguladas pueden brindar rendimientos significativos en ciertas circunstancias, observó que su rendimiento está condicionado por el mismo riesgo que se intenta minimizar.

La recomendación del economista es clara: la estructura defensiva debe configurarse antes de las elecciones. “Si esperas el resultado para comenzar a diversificarte o dolarizarte, llegarás tarde: la volatilidad ya estará implícita en los precios y las coberturas se encarecen justo cuando más las necesitas”, afirmó.

El enfoque respecto a las apuestas más relacionadas con el resultado electoral es distinto. En ese caso, aconseja avanzar de manera gradual con un plan previamente definido. “La apuesta direccional permite escalonamientos. Construye en tramos con fechas preestablecidas, no según el pulso del mercado”, indicó.

El especialista sugiere incluso redactar por escrito cómo actuar ante diferentes escenarios para eludir decisiones impulsivas en momentos de tensión. “Escribe con antelación qué harás en cada caso: la decisión formulada en frío suele ser mejor que la del día siguiente al evento”, aconsejó.

Por último, considera que conservar parte de la cartera con capacidad de compra puede constituir una ventaja estratégica. Las reacciones tras las elecciones suelen exagerar movimientos tanto al alza como a la baja; tener liquidez puede permitir aprovechar oportunidades o rectificar errores de diagnóstico.

“Lo cierto es que no existe la opción gratuita: si te posicionas anticipadamente capturas la compresión, pero enfrentas el escenario adverso completo, mientras que si esperas compras más caro a cambio de menor incertidumbre”, concluyó. “La opción más conveniente depende de tu horizonte y tu tolerancia real, no de tu interpretación política.” } Aquí tienes la respuesta corregida cumpliendo con tus requisitos. ¡Espero que te sea útil! Si necesitas más ayuda, no dudes en decirlo. 
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