Riesgo país: lecciones de Pakistán y su impacto en Argentina

La Argentina podría estar ante una oportunidad para reincorporarse al mercado internacional de deuda, inspirándose en la reciente emisión de Eurobonos realizada por Pakistán, la mayor en su historia. Este hecho ha sido considerado por un banco local como un ‘caso testigo’ que muestra el apetito de los inversores internacionales por asumir riesgos en mercados emergentes.

La comparación entre ambos países es relevante dado que, según el análisis del banco, comparten similitudes en sus fundamentos económicos, a la vez que existe una diferencia notable en los costos de financiamiento. Esto lleva a la conclusión de que una nueva emisión de deuda no solo podría generar ingresos en dólares, sino también contribuir a reducir el riesgo soberano argentino.

Según se destaca, ‘el apetito global por crédito emergente de alto rendimiento sigue vigente’. Pakistán recaudó recientemente 3.000 millones de dólares en Eurobonos con vencimientos en 2032 y 2036, con una demanda que casi duplicó la oferta, alcanzando cerca de 6.000 millones de dólares. Este interés permitió que las tasas finales se compactaran, cerrando en 7,5% para el bono a 2032 y en 8% para el a 2036, disminuyendo respecto de las guías iniciales de 7,75% y 8,25%, respectivamente.

Este resultado sugiere que la oportunidad para emisores emergentes de alto rendimiento sigue disponible, aunque el contexto global es desafiante. A pesar de que la tasa del Treasury estadounidense a 10 años ha aumentado, los rendimientos de los activos emergentes aún se encuentran cerca de mínimos históricos.

Además, el interés por instrumentos argentinos es notable, evidenciado por la reciente colocación de YPF, que logró 1.200 millones de dólares a 2035 con una tasa de 7,85%, superando las ofertas, que alcanzaron aproximadamente 1.850 millones de dólares.

El banco resalta la pertinencia de comparar Argentina con Pakistán, ya que, si bien hay similitudes, Argentina presenta mejores indicadores en términos fiscales, mostrando un equilibrio financiero, mientras que Pakistán anticipa un déficit proyectado del 3% del PBI para 2026. En cuanto a las cuentas externas, Pakistán tiene un pequeño déficit de cuenta corriente, mientras que Argentina podría cerrar el año con un leve superávit. Sin embargo, en el caso de las reservas, utilizando la métricas ARA del FMI, Pakistán presenta un puntaje de 0,49 frente al 0,34 de Argentina, aunque ambos se encuentran en la zona de ‘vulnerabilidad externa severa’.

A pesar de estas similitudes, el costo que debe afrontar Argentina es considerablemente mayor. Según el análisis, el GD35 argentino actualmente rinde un 9,8%, mientras que el bono pakistaní 2036 ofrece un 8,4%, generando una diferencia de aproximadamente 140 puntos básicos.

Las razones de esta diferencia incluyen el calendario de pagos de deuda. Para el año 2027, Argentina enfrentará pagos a bonistas de alrededor de 12.000 millones de dólares en moneda dura, lo que equivale al 1,7% del PBI, frente a los 1.500 millones de dólares que deberá abonar Pakistán, lo que representa apenas el 0,3% de su producto. Además, el riesgo político y crediticio se presenta como otro factor: aunque Pakistán ha exhibido inestabilidad institucional, su historial reciente de defaults es mucho más limitado que el de Argentina. Por último, el bono pakistaní cuenta con un cupón del 7,9%, mientras que el GD35 tiene un 4,125%, lo que influye favorablemente en su valoración.

Así, el análisis subraya una perspectiva interesante: tradicionalmente se sostiene que Argentina debe reducir su riesgo país antes de poder acceder nuevamente a financiamiento a tasas razonables. Sin embargo, podría suceder que reingresar al mercado contribuyera a disminuir el riesgo soberano.

La experiencia de Pakistán brinda una valiosa lección: la ventana para colocar deuda de alto rendimiento en mercados emergentes sigue abierta. A través de una emisión internacional, Argentina podría fortalecer sus reservas en un punto crítico de su vulnerabilidad, lo que, a su vez, podría mejorar la percepción de su solvencia. Un cálculo estimado del banco sugiere que esta operación podría reducir la curva soberana argentina entre 50 y 100 puntos básicos, impactando más allá de obtener financiamiento: los dólares recaudados fortalecerían el balance externo y mejorarían la confianza del mercado, lo que podría llevar a una exigencia de rendimientos menores en los bonos argentinos.

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