La Secretaría de Trabajo reportó que el empleo asalariado experimentó una caída interanual del 1,5%, equivalente a 147.900 trabajadores menos. Se observaron descensos en el sector privado (-1,9%, lo que implica 121.000 puestos de trabajo menos) y en el sector público (-0,9%, equivalente a 30.500 empleados menos).
Datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo indican que el número de empleadores pasó de 489.749 en diciembre de 2025 a 481.015 en junio. Asimismo, el total de empleados se redujo de 9.559.457 en diciembre de 2025 a 9.423.047 en el mes en cuestión.
En contraste, se registró un aumento en la cantidad de monotributistas y en el número de asalariados no registrados. En los primeros seis meses del año, los monotributistas crecieron de 2.190.948 a 2.206.788, sumando 15.840 adicionales.
En comparación con noviembre de 2023, mes base para evaluar la gestión del gobierno vigente, el sistema de riesgos del trabajo contabilizaba en ese momento 512.357 empleadores y 9.857.173 trabajadores. Para junio de 2026, esas cifras se redujeron a 481.724 empresas y 9.445.560 trabajadores.
Esto implica una pérdida de 31.342 empresas, lo que representa un 6,1% del total de unidades productivas, y 434.126 puestos de trabajo registrados, equivalente a un 4,4% del total. «Por unidades productivas se entiende a entidades, empresas u organismos públicos o privados que reúnen a una o más personas trabajadoras, y que producen bienes o servicios», aclara la SRT. Este sistema se relaciona con el seguro de riesgos del trabajo obligatorio.
Desde los 512.357 empleadores en noviembre de 2023, el número de empresas experimentó una caída hasta mediados de 2024, influenciada por la devaluación y cuestiones como la ‘motosierra’, que afectó especialmente al sector de la construcción y al empleo público. Aunque la disminución se desaceleró posteriormente, en 2025 se reinició un aumento en los cierres netos. A diciembre de 2024, se registraron 499.682 empresas, y en mayo de 2026 esa cifra descendió a 481.724.
La SRT menciona que «la cantidad de empleadores cubiertos mantiene una tendencia descendente desde hace más de 12 años, con una recuperación transitoria posterior a la pandemia». También se destaca que la caída de empleadores se concentra en unidades de menor tamaño.
Los especialistas señalan que muchos de los cierres provienen de empresas con menos de 3 años, que no logran afrontar los costos iniciales en un ambiente de consumo débil. Adicionalmente, muchas unidades productivas han cambiado su enfoque hacia la comercialización de bienes importados, reduciendo su plantilla laboral.
También se destaca el cierre de empresas medianas y grandes, la implementación de retiros voluntarios y la migración hacia la informalidad, lo que deteriora el empleo dependiente. Otro elemento preocupante es la disminución en la natalidad empresarial, ya que las aperturas de nuevas empresas son inferiores a las de períodos anteriores, acentuando así la problemática general.
La Secretaría de Trabajo afirma que «un aspecto crítico de esta evolución es el rol de las aperturas y los cierres de empresas. La contracción en el stock de empresas no se origina necesariamente en un volumen de cierres históricamente elevado, sino en una marcada debilidad en la apertura de nuevas unidades productivas». Además, se agrega que «esta asimetría revela que el problema estructural de la dotación empresarial reside en la escasa creación de firmas, la cual no alcanza a compensar la salida natural de empresas del sistema, llevando a una disminución de las unidades productivas, más por un déficit en la tasa de natalidad empresarial que por una aceleración inusual en los ceses de actividad».
Respecto a la caída del empleo, las causas son diversas, incluyendo el descenso del empleo formal en ambos sectores, un aumento de la informalidad laboral y el crecimiento del número de monotributistas, quienes quedan fuera del seguro correspondiente.
