El proyecto de Presupuesto 2027 no es la excepción y permite vislumbrar los planes de la administración de Javier Milei para lo que se anticipa como un complicado año electoral, donde, según destaca el ministro Luis Caputo, la economía podría impactar significativamente en el ámbito político, sin recurrir a «populismos» o «planes asistenciales».
El proyecto, que ya ha sido presentado en el Congreso, propone una combinación de expansión económica, moderación de la inflación y aumento del salario real como pilares fundamentales en la llegada a las urnas.
Desde el Gobierno, se sostiene que la inversión privada y la recuperación generalizada de la economía serán clave para lograr la revitalización y mejorar el poder adquisitivo, así como el ánimo de la sociedad.
El documento indica que se prevé un incremento del 25,4% en el salario promedio durante 2027, superando una inflación promedio proyectada del 21,1% (y alcanzando un 18% de punta a punta).
Si se cumplen estas estimaciones, los salarios de los trabajadores estarían en 2027 un 4,3 puntos porcentuales por encima de los precios, lo que representaría una mejora real de aproximadamente 3,6%.
Este aspecto es relevante, ya que una de las principales críticas y banderas de la oposición en los últimos meses ha sido, precisamente, el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores.
Tanto el presidente Javier Milei como el ministro Caputo han reconocido en varias ocasiones que son conscientes de que no todos se encuentran en una buena situación, pero han sostenido que el camino es el correcto y han pedido a la población que confíe en el proceso.
El Ejecutivo afirma que la desaceleración inflacionaria se mantendrá y se espera que el año próximo llegue al 18% de punta a punta, con un promedio del 21,1%. Aunque este cálculo es inferior a la inflación anticipada en el presente, se ha ajustado al alza en 8 puntos porcentuales en comparación con presupuestos previos.
Sin embargo, la reducción de la inflación no necesariamente significará un aumento en los salarios. Tampoco garantizará un equilibrio fiscal. La recuperación se proyecta a partir de un crecimiento económico del 4% y un aumento de la inversión (previsto en 9,2%), principalmente en el sector privado, impulsado por los proyectos del RIGI, las privatizaciones en marcha y las obras públicas (enfocadas sobre todo en rutas y ferrocarriles).
La expectativa de que los salarios superen a la inflación en 2027 contrasta con el comportamiento de los sueldos durante al menos la primera mitad de 2026. Según los datos del INDEC, en el primer semestre, los ingresos de los trabajadores del sector privado aumentaron un 14,5% y los del sector público un 13,7%, frente a un IPC de 16,8% en el mismo período. Esto resultó en pérdidas reales de 2,3 puntos y 3,1 puntos, respectivamente.
Con este telón de fondo, la apuesta del Gobierno es que en 2027 los salarios logren incrementarse más que los precios, marcando un cambio en la dinámica observada recientemente.
Enlazado a la mejora del salario, se proyecta un aumento del consumo privado del 3,4% para 2027.
El Presupuesto 2027 integra variables optimistas para una economía que se prepara para el contexto electoral: inflación, tipo de cambio, actividad económica, inversiones y obras de infraestructura prioritaria, las cuales facilitarán la mejora del salario real.
No obstante, en el propio proyecto enviado al Congreso, el Gobierno advirtió sobre los riesgos que podrían impactar negativamente en las cuentas públicas y que obligarían a adoptar medidas más ortodoxas para mantener el equilibrio fiscal.
La evolución de estos indicadores será crucial para el clima político y social en un año fundamental tanto para el oficialismo como para la oposición.
