Nicolás Russo, presidente de Lanús, solicita la renuncia de Beligoy al frente de la dirección de arbitraje: ‘Cumplió un ciclo’

Nicolás Russo, líder del Club Atlético Lanús, se dirigió nuevamente al tema del arbitraje en el fútbol argentino, centrándose en la figura de Federico Beligoy. Durante una conversación en un stream, el presidente del club pidió la renuncia del actual director nacional de arbitraje de la AFA y se expresó sobre la cantidad de equipos en la Primera División, enfatizando su respeto por Nicolás Tagliafico. Además, destacó la importancia del formato del fútbol argentino y clarificó por qué la cantidad de participantes no desciende de 30.

El dirigente enfatizó que sus críticas no están dirigidas a los árbitros en sí, a quienes describió como ‘los mejores del mundo’, sino a la forma en que se realizan las designaciones y a la falta de credibilidad que, según sus palabras, ha afectado el sistema dentro del fútbol argentino.

«Creo que ya se cumplió un ciclo. Son ocho años o un poco más que está Federico a cargo del arbitraje. Tiene que haber un cambio», indicó Russo en la entrevista, reiterando sus comentarios previos tras un controvertido arbitraje en un partido contra Boca Juniors.

Russo puso en relieve que los árbitros argentinos son capaces de destacarse en competencias internacionales, pero planteó que la conducción arbitral debe reconsiderar decisiones que afectan la percepción de los aficionados y los clubes: «Para mí los árbitros del fútbol argentino son los mejores del mundo. Lo que soy crítico es de la conducción de los árbitros», afirmó.

El eje de su planteamiento giró en torno a las designaciones arbitrales. Según el presidente de Lanús, el área responsable debe ponderar los antecedentes recientes de cada juez antes de asignarles un partido. En particular, hizo hincapié en las ocasiones en que un árbitro con decisiones controvertidas en el pasado vuelve a dirigir a un equipo o a un competidor directo en un partido posterior.

«Muchas veces te toca ir a dirigir partidos que no es el momento para que un árbitro vaya porque viene cargado, porque dirigió mal a ese equipo dos o tres partidos seguidos o porque favoreció al rival», argumentó, sugiriendo que esas decisiones alimentan los cuestionamientos que surgen en torno a cada jornada del campeonato.

El presidente de Lanús además destacó la distinción entre errores arbitrales puntuales y problemas de credibilidad. «Tello, Yael Falcón Pérez, que ha dirigido, cometen errores y no pasa nada, fue un error. Y otros árbitros cometen un error y se los cuestiona. Eso es un poco lo que yo digo que debe cambiar de la conducción», precisó.

Russo recordó las participaciones de Facundo Tello, Yael Falcón Pérez y Darío Herrera en competiciones internacionales como evidencia de la capacidad de los árbitros argentinos. Mencionó su experiencia en el Mundial y en competencias de la Copa Libertadores y Copa Sudamericana, donde sus desempeños fueron destacados: «Van al Mundial, fueron destacados sus trabajos. En la Copa Libertadores o la Sudamericana les toca dirigir partidos que queman y lo hacen muy bien. Los contratan para dirigir en países árabes y también lo hacen muy bien», sostuvo.

Para el dirigente, la disputa local no se origina en una supuesta carencia de jerarquía técnica de los árbitros. «Si un árbitro viene de tener problemas en un partido, no se lo pongas de vuelta tres o cuatro partidos al otro equipo, porque ya la gente viene mal. Entonces, si a ese equipo le toca perder, no pierde el equipo: le echa la culpa al árbitro», observó.

Russo también abordó los cuestionamientos que enfrenta el presidente de la AFA, Claudio Tapia, en ciertos estadios. Estimó que las críticas hacia el arbitraje finalmente afectan a la figura máxima de la institución, aunque aplaudió otros aspectos de su gestión: «El fútbol argentino, administrativamente, es impecable. Para los clubes cobramos al día. Todo lo que se promete lo cumple la AFA», subrayó. Por otra parte, demandó una mejora en los ingresos de las instituciones, especialmente en relación a los contratos de transmisión y derechos de imagen.

El presidente de Lanús valoró el funcionamiento de las selecciones juveniles y el esfuerzo por captar futbolistas argentinos que residen en otros países. Mencionó a Nico Paz como ejemplo de esta política y elogió la elección de Lionel Scaloni como entrenador de la selección nacional, así como el papel de Tapia en la continuidad de Lionel Messi en el equipo. «Para mí la gestión es muy buena. Y esto de los arbitrajes, la falta de credibilidad en algunos casos, genera esto. ¿Y con quién se la agarran? Con el presidente», concluyó.

Russo se opuso a las críticas hacia el actual formato del torneo de Primera División, que cuenta con 30 equipos, dos zonas y fase de eliminación directa. Esta discusión surgió a raíz de los comentarios de Nicolás Tagliafico, quien cuestionó la desaparición del atractivo del fútbol argentino en comparación con los formatos tradicionales de Apertura y Clausura, que contaban con 20 clubes.

En respuesta, Russo afirmó que el campeonato argentino mantiene un rasgo que no se observa en las principales ligas europeas: la incertidumbre sobre quién se consagrará campeón. «Para mí el fútbol argentino es apasionante. No es el mejor porque los mejores jugadores se van por el tema económico, pero arranca y no sabés quién lo va a ganar», expresó.

Contrastó con los casos de España e Italia, donde un grupo reducido de equipos tiende a dominar la lucha por el título. A su vez, consideró que los playoffs ofrecen oportunidades a clubes que no se postulan como favoritos y aumentan el interés de cada fecha. «Los playoffs son apasionantes. La clasificación a las copas ha crecido», comentó, señalando además que el antiguo formato de torneo largo con 20 equipos beneficiaba principalmente a Boca Juniors y River Plate.

Russo también hizo notar que la reducción del número de equipos no parece factible a corto plazo. Recordó que en 2019 existió un proyecto de pasar de 30 a 28, luego a 26 y finalmente a una cifra menor, pero la pérdida de respaldo surgió cuando varios clubes de renombre se vieron amenazados por el descenso bajo el sistema de promedios.

«Cuando veías los que tenían posibilidad de bajar, eran equipos como Estudiantes, Vélez, Independiente, Racing, Lanús, Banfield y San Lorenzo. Los mismos equipos empezamos a decir: ‘No, pará, ¿qué cuatro equipos?’», relató. Según agregó, el proyecto inicial culminó en una disminución progresiva de los descensos hasta limitarse a dos.

«El descenso para un equipo es tremendo. Económicamente te derrumbás», aseguró Russo, quien destacó que el ascenso a Primera División fue uno de los mayores logros en su carrera como dirigente.

Russo también defendió la multiplicidad de torneos y trofeos disputados durante el año. Frente a las acusaciones de que la proliferación de copas podría opacar el valor simbólico de cada título, sostuvo que las finales representan incentivos deportivos y oportunidades para los clubes que logran sus objetivos.

«Antes era un torneo solo y salía campeón uno en el año. Hoy tenés la posibilidad de salir campeón, jugás una Recopa, jugás otro torneo con el otro campeón», aclaró. Para él, el fútbol también debe ser considerado como una actividad económica, aunque advirtió que el sistema argentino necesita de mejores recursos para las instituciones.

Otro tema abordado en la entrevista fue la controversia relacionada a las sociedades anónimas deportivas. Russo se mostró en contra de la posibilidad de implementar este modelo en el fútbol argentino y cuestionó las propuestas de ciertos líderes políticos a favor de esta alternativa.

El presidente de Lanús destacó que los clubes argentinos cumplen una función social que trasciende el rendimiento de sus equipos: «Nosotros damos 7.500 becas anuales para pibes y pibas carenciadas de Lanús», afirmó. También detalló que el club cuenta con un proyecto educativo que abarca desde jardín maternal hasta el nivel terciario, así como instalaciones deportivas y programas sociales. Russo comentó que los recursos generados por el fútbol permiten financiar esa estructura y expresó sus reparos sobre si una empresa privada se comprometería a sostener actividades no rentables: «¿Vos creés que una sociedad anónima deportiva va a invertir en lo social? Las ganancias se las lleva todas», reflexionó.

Acerca de la eventual llegada de capitales privados, diferenciò entre inversiones específicas y la venta del control de una institución. Consideró que es viable que una comisión directiva acuerde financiamiento para una obra concreta, pero descartó que los socios deban renunciar al control de sus clubes.

En términos deportivos, el presidente de Lanús afirmó que el club buscará posicionarse entre los ocho mejores de su zona y subrayó que, si logra acceder a esa etapa, tendrá posibilidades de pelear por el título. «Lanús es candidato siempre», concluyó.

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