Incertidumbres en Wall Street acerca de los dólares para saldar la deuda en un año electoral

El Gobierno ha reiterado en las últimas semanas que cuenta con una “bazuca” de dólares para enfrentar 2027 sin contratiempos. Inicialmente mencionó una cifra de US$75.000 millones, que incluye una línea de liquidez de US$20.000 millones otorgada por el Tesoro de Estados Unidos, pero luego el presidente Javier Milei aumentó esta cifra a US$125.000 millones. Meses atrás, había asegurado al presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, que “les iban a salir dólares por las orejas”. Sin embargo, los fondos de inversión aún sostienen dudas y realizan sus cálculos, lo que se ha traducido en un incremento del riesgo país en las últimas semanas. “Hay muchas dudas afuera”, mencionó un economista con el que se suele interactuar en el ámbito financiero, sobre la incertidumbre que genera el proceso electoral del próximo año. En Wall Street, hacen números para evaluar si los dólares disponibles serán suficientes para satisfacer la demanda de ahorros en moneda extranjera y cumplir con las obligaciones en una economía que no ha podido retomar el acceso a los mercados internacionales desde 2018. A pesar de que Argentina se dirige a cerrar el año con exportaciones récord que superarán los US$100.000 millones, impulsadas por la mayor producción en los sectores agrícola, petrolero, gasífero y de litio, así como por los altos precios de los commodities, la desconfianza persiste. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que “el principal riesgo no es la elección ni el mercado cambiario, sino perder la oportunidad”. Sin embargo, tras reuniones con fondos en Nueva York, el Banco Galicia destacó en un informe reciente que los inversores desean observar flujos reales y un mecanismo claro para la acumulación de reservas en el BCRA, en lugar de confiar únicamente en estimaciones generales de divisas. La cifra oficial de US$75.000 millones no generó la convicción necesaria. La inquietud no se centra únicamente en el año 2027, sino en lo que sucederá posteriormente. En caso de que en las elecciones del año entrante se produzca un cambio de gobierno y la nueva administración no logre acceder a los mercados, ¿de dónde se obtendrán los fondos para hacer frente a los vencimientos de US$27.000 millones en 2028? Esta interrogante se refleja en el riesgo país, que supera los 600 puntos, un nivel que triplica el promedio de la región. Actualmente, el mercado impone a Argentina tasas de interés más elevadas que a países como Angola, Ecuador, Nigeria o Egipto. El dilema subyacente es que Argentina cuenta con escasos ahorros y vencimientos muy concentrados. Las reservas ascienden a US$50.000 millones, representando apenas el 7,4% del PBI, según datos del Banco Provincia. En contraste, Perú dispone del colchón más alto de la región, equivalente al 26,9% de su economía (US$90.214 millones), lo que ha permitido que su moneda se mantenga estable a pesar de la volatilidad política. Solo Ecuador, con una economía dolarizada, presenta un ratio de reservas y PBI comparable al argentino, en un 7,5%. El promedio de los diez principales países de la región, excluyendo a Argentina, es de 15,3%, es decir, más del doble del índice local. Al igual que en un hogar, quienes cuentan con mayores ahorros suelen obtener crédito con mayor facilidad, y en el caso de los países, más reservas implican un menor riesgo país y mayores oportunidades de refinanciar deuda. A pesar de su inestabilidad política, Perú presenta un riesgo país de solo 116 puntos básicos. Uruguay, con una combinación de reservas elevadas y estabilidad política, figura en 77 puntos. En 2027, Argentina enfrentará vencimientos por US$29.000 millones, según la consultora de Fernando Marull (FMyA). Esta cifra es US$4.000 millones superior a lo previsto en el programa financeiro presentado por Caputo en junio, que no considera los pagos de Bopreal, la obligación que el Banco Central deberá cumplir por la falta de reservas en 2024. Según FMyA, hay US$15.500 millones asegurados, proveniente de renovaciones de créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos, bonos colocados en el mercado local y ahorros generados este año. Otros US$3.500 millones están en proceso de negociación, a través de privatizaciones como AySA, Belgrano Cargas y las centrales térmicas de Enarsa, así como también préstamos bilaterales. Aun así, se estima que faltan US$10.000 millones. Por otro lado, el Tesoro ha pausado las colocaciones locales de deuda en dólares (AO29), que debían aportar US$800 millones más en 2026 y otros US$5.000 millones en 2027. Si no logra obtener ese financiamiento, el Gobierno deberá recurrir a las reservas para abonar la deuda, lo que limitará su capacidad para contener el dólar en un momento en que la población tiende a dolarizarse, justo antes de las elecciones. Marull prevé que la compra de dólares por parte de residentes podría alcanzar US$32.000 millones en 2027, es decir, unos US$2.600 millones mensuales, aunque no de manera uniforme. En 2025, hubo meses en los que las compras oscilaron entre US$5.000 millones y US$6.000 millones. El mercado interpreta que Caputo está dispuesto a vender todos los dólares necesarios para estabilizar el tipo de cambio y evitar un repunte inflacionario. El BCRA, por su parte, está acumulando dólares, aunque a un ritmo variable. Adquirió US$2.200 millones en julio, US$770 millones en agosto y apenas US$470 millones en septiembre, un dato que ha generado inquietud entre los inversores, según el Banco Galicia. En lo que va de octubre, sin embargo, ha incrementado su ritmo y ya suma US$982 millones en compras. La preocupación principal se presenta en 2028, cuando vencen alrededor de US$30.000 millones, tanto en deuda local como internacional. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, considerado por muchos inversores como el principal referente opositor en la actualidad, y su equipo afirman que no caerán en default. Sin embargo, el mercado expresa dudas sobre cómo se refinanciarían esos vencimientos sin poder acceder a los mercados internacionales. “Si Kicillof no puede acceder al mercado, las cifras no cierran para evitar un default. Podrían quedar US$20.000 millones de reservas mientras que hay que cubrir US$30.000 millones en 2028”, sostuvo un operador. “A pesar de que afirman tener la voluntad de pagar, no tengo claro de dónde saldrán esos fondos. Los inversores perciben que solo está Kicillof en la oposición y eso les genera pánico”, agregó. Una situación similar se vivió con Martín Guzmán en 2020, cuando, aunque la deuda no era alta en relación al PBI, los vencimientos eran fuertes y se carecía de acceso a los mercados. En este contexto, Caputo trató de brindar tranquilidad desde Bangkok, donde asistió a las reuniones anuales del FMI y del Banco Mundial. Allí mantuvo encuentros con los presidentes del Banco Mundial y del BID, y con Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI. Además, destacó el respaldo del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. Indicó también que parte del swap con China y la línea de Estados Unidos estarían disponibles para el próximo año, aunque sin dar precisiones al respecto. Según la economista Marina Dal Poggetto, en 2025 Bessent mostró disposición y capacidad para intervenir, y facilitó la transición hasta las elecciones de octubre. De cara a 2027, su apoyo se mantiene, aunque no necesariamente con el mismo margen de acción.
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