Según un informe de Boston Consulting Group (BCG), el desafío para el sector será descubrir nuevas formas de capturar valor en un contexto en el que los pagos instantáneos se vuelvan más comunes. Aunque se espera un aumento en los pagos inmediatos, las tarjetas de crédito y débito seguirán desempeñando un papel importante; se estima que los ingresos de estos métodos pasen de unos 2.400 millones de dólares en 2025 a 2.800 millones en 2030.
Este crecimiento desigual sugiere que los pagos instantáneos pueden expandirse más rápidamente en términos de volumen de operaciones, mientras que las tarjetas podrían continuar concentrando una parte significativa del valor económico.
Gonzalo Troncoso, Managing Director & Partner de BCG, subraya que las tarjetas seguirán siendo el motor principal de ingresos, mientras que los pagos instantáneos fomentarán la adopción de soluciones digitales. Esto indica que el futuro de los métodos de pago será más diverso, con una competencia creciente entre diferentes alternativas.
Los comercios de gran tamaño están reevaluando con mayor frecuencia quién gestiona sus pagos. Aproximadamente la mitad de estos establecimientos revisa a su adquirente cada año y un 44% ha cambiado o incorporado un proveedor en los últimos cinco años. La elección de un adquirente se vuelve así una decisión estratégica, ya que impacta en costos, tecnología y la experiencia del cliente.
BCG destaca que el 73% de los grandes comercios encuestados consideraría cambiar de adquirente si otro proveedor ofrece un mejor soporte para prepararse para transacciones iniciadas por inteligencia artificial. Este dato refleja cómo la evolución tecnológica modifica las expectativas de las empresas respecto a sus proveedores.
Dentro de esta transformación, BCG señala el surgimiento del comercio agéntico, donde un agente de inteligencia artificial podría buscar productos, comparar opciones e iniciar compras en representación del consumidor. Este desarrollo plantea interrogantes sobre la autorización para realizar compras, el consentimiento del consumidor y la autenticación del agente.
Las capacidades de autenticación, tokenización y consentimiento delegados son identificadas como elementos diferenciadores para los proveedores de pagos en este nuevo contexto. Para los consumidores, el desafío implicará definir qué tipo de acciones puede realizar una IA en su nombre y bajo qué condiciones.
Con el crecimiento de los pagos instantáneos y la llegada de agentes que inician operaciones, la infraestructura involucrada en cada compra será cada vez menos visible para el usuario. BCG también menciona que la inteligencia artificial ya está comenzando a implementarse en la automatización de procesos relacionados con el financiamiento del comercio internacional, alcanzando niveles de precisión superiores al 85% en algunas aplicaciones.
Esta transformación podría resultar en un sistema en el que los consumidores enfrenten menos pasos visibles en el proceso de compra, mientras que un número creciente de procedimientos automatizados se realizan en segundo plano. Sin embargo, esto también subraya la importancia de la seguridad: es esencial que los sistemas sean capaces de identificar al usuario, al comercio y al agente de IA que actúa en su nombre.
De acuerdo a las proyecciones de BCG, el sector de pagos seguirá experimentando crecimiento, aunque a un ritmo más moderado que en años anteriores. En Argentina, se estima que los ingresos del sector pasen de aproximadamente 5.200 millones en 2025 a 6.800 millones en 2030, lo que representa un crecimiento anual promedio de alrededor del 5,5%.
Así, mientras las transacciones podrían incrementarse un 240%, los ingresos de la industria crecerían en torno al 31%. Esto pone de relieve la necesidad del sector por encontrar nuevas maneras de monetizar un volumen cada vez mayor de operaciones. En este marco, los consumidores contarán con más opciones de pago, mayor cantidad de transacciones instantáneas y un aumento gradual de la automatización, donde incluso una parte de las compras podrá ser iniciada por una inteligencia artificial que actúe en función de las instrucciones de los usuarios.
