Qué Cedears podrían aportar estabilidad a una cartera
Qué sectores podrían beneficiarse o verse perjudicados después de noviembre
El próximo martes 3 de noviembre, Estados Unidos celebrará sus elecciones de medio término, una votación decisiva para definir el equilibrio de poder en el Congreso durante la segunda mitad del mandato de Donald Trump.
El resultado podría cambiar las expectativas sobre el rumbo de la política económica, fiscal y comercial de la principal economía del mundo. En ese contexto, los inversores siguen de cerca la posibilidad de movimientos bruscos en los activos, que también podrían repercutir en las carteras de los argentinos expuestos a los mercados internacionales.
Nicolás Parreira, asesor financiero y director financiero de Grupo Sigma, señaló que el resultado electoral no es el único factor que debe tenerse en cuenta: también importa la evolución del contado con liquidación. A eso se suma otro elemento que, según el especialista, hoy merece incluso más atención que la votación: las tasas de interés.
En este escenario, la prioridad no es anticipar qué partido obtendrá más bancas, sino revisar la composición de la cartera, la solidez de las empresas y el precio de sus acciones.
“Las elecciones de medio término suelen estar asociadas con mayor incertidumbre antes de la votación y mejores retornos posteriormente”, señaló Parreira.
El especialista mencionó un antecedente histórico que considera relevante. De acuerdo con datos de Fidelity que citó, desde 1938 el S&P 500 subió en el 95% de los períodos de 12 meses posteriores a las elecciones de medio término, con un retorno promedio cercano al 14%.
Sin embargo, Parreira aclaró que ese comportamiento no garantiza ganancias para el próximo año. El resultado electoral es una variable más entre los factores que determinan la evolución de los activos.
“Desde Grupo Sigma tomaríamos el patrón electoral como una variable más, no como una estrategia de inversión”, sostuvo. En esa línea, explicó que después de noviembre seguirán de cerca el crecimiento de los beneficios, los márgenes, la generación de caja, las valuaciones y las tasas.
Los inversores argentinos tienen, además, una particularidad: quienes poseen Cedears están expuestos tanto a la cotización de las acciones en Estados Unidos como a los movimientos del contado con liquidación (CCL).
“Para un inversor argentino el impacto es doble, no solo por las elecciones sino el contado con liquidación. Por eso una misma acción puede tener un resultado distinto medida en dólares o en pesos”, explicó.
A la incertidumbre política se suma el panorama monetario. Parreira destacó que la Reserva Federal elevó recientemente la tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta un rango de entre 3,75% y 4%, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años ronda el 5%.
“Con una tasa libre de riesgo tan alta, el mercado pasa a ser mucho más exigente con las valuaciones, principalmente en compañías donde una parte importante del valor depende de beneficios esperados a futuro”, detalló.
Ante la volatilidad, Parreira aconseja no buscar supuestos refugios automáticos y enfocarse en compañías con fundamentos sólidos.
“Buscaría empresas con baja dependencia del financiamiento, generación consistente de flujo de caja, márgenes sólidos y capacidad para sostener resultados aun con una economía más débil”, afirmó.
Entre las opciones que propuso analizar a través de Cedears figuran cuatro alternativas:
– Coca-Cola (KO). La empresa de bebidas se distingue por la demanda estable de sus productos y su capacidad para generar ganancias. Parreira indicó que, durante el segundo trimestre, sus ingresos aumentaron un 7% interanual y su ganancia, un 16%. También lleva 64 años consecutivos incrementando sus dividendos. De todos modos, el especialista subrayó que es necesario evaluar su valuación.
– Procter & Gamble (PG) y Johnson & Johnson (JNJ). También pueden considerarse por la menor ciclicidad de sus negocios. Parreira advirtió, no obstante, que no son refugios automáticos: con tasas elevadas, resulta importante comparar el rendimiento esperado de las acciones con las alternativas de renta fija estadounidense.
– Berkshire Hathaway (BRK.B). El conglomerado de Warren Buffett tiene un perfil distinto del de las compañías anteriores. Según Parreira, la diversificación entre diferentes negocios y su fortaleza financiera son atributos relevantes para atravesar períodos de corrección. Además, la posición no depende del pago de dividendos.
Aun así, el especialista advirtió que incluso las acciones consideradas defensivas pueden sufrir presión cuando las tasas son altas. “Con tasas cercanas al 5%, además de esos fundamentos hay que mirar la valuación: una compañía defensiva también puede caer si el precio incorpora expectativas demasiado altas”, remarcó.
Para quienes buscan diversificar más allá de las acciones, también mencionó el Cedear de GLD, vinculado al precio del oro. Aclaró, sin embargo, que no constituye una cobertura perfecta: el metal precioso puede verse afectado por tasas reales más altas y por un dólar fortalecido.
Al analizar qué sectores podrían ganar o perder, Parreira considera más relevante observar qué medidas podrían avanzar después de las elecciones que intentar predecir qué partido obtendrá más bancas.
El sector energético es uno de los ámbitos en los que el Congreso puede tener mayor incidencia. Las políticas actuales favorecen a las empresas vinculadas con el petróleo y el gas, aunque el especialista señaló que los precios del crudo también dependen de factores internacionales, como la guerra en Irán.
“Dentro del sector priorizaría empresas con bajo costo de producción, buena generación de caja y deuda controlada, porque son las que tienen mayor capacidad para atravesar una eventual caída del crudo”, indicó.
En el sector financiero, una regulación menor podría beneficiar a algunos bancos. Sin embargo, las tasas elevadas también encarecen el crédito y aumentan el riesgo de mora.
Por ese motivo, antes de invertir, Parreira recomendó analizar la calidad de la cartera, los depósitos, el nivel de capital y la evolución de los incumplimientos.
Para las compañías industriales, un aspecto central será su exposición a las cadenas de suministro. Las que dependen de insumos importados podrían verse perjudicadas por aranceles más altos, mientras que algunos productores locales podrían beneficiarse de una menor competencia externa.
En esos casos, no basta con elegir un sector en su conjunto: también hay que evaluar los márgenes de cada empresa y su capacidad para trasladar los mayores costos a los precios.
En tecnología, Parreira destacó que las inversiones siguen impulsadas por el crecimiento de la inteligencia artificial, los semiconductores y los centros de datos. Al mismo tiempo, las valuaciones continúan bajo presión por las tasas elevadas.
“Una tecnológica puede seguir subiendo con tasas altas si sus beneficios crecen lo suficiente. Por eso preferiría compañías donde el crecimiento ya aparezca en ventas, márgenes y flujo de caja, y no solamente en expectativas futuras”, explicó.
En cambio, identificó al sector inmobiliario y a algunas empresas de servicios públicos como áreas especialmente sensibles al contexto actual, por el mayor costo de financiamiento y la competencia de los bonos del Tesoro, que ofrecen rendimientos elevados.
“No armaría posiciones apostando a un resultado electoral. Revisaría qué empresas de la cartera dependen más de cambios regulatorios, fiscales o comerciales y después volvería al análisis fundamental”, concluyó.
