A una semana de la visita del papa León XIV, que será el primer viaje de un pontífice a la Argentina desde 1987, Braida adopta un tono conciliador con el Gobierno. Sin embargo, mantiene sus cuestionamientos sobre la situación social y política: afirma que el país atraviesa una crisis económica y advierte sobre el clima de violencia que, a su juicio, surge desde el poder.
-¿Qué representa para la Iglesia la visita de León XIV?
-Es muy importante que el sucesor de Pedro visite este rebaño y nos acerque un mensaje claro, inspirado en el Evangelio y atento a la realidad que vive el país.
-¿Qué mensaje esperan de León XIV? ¿Tendrá un contenido político marcado?
-La Argentina es un país mayoritariamente católico, pero convive con situaciones que nos escandalizan, como las grandes desigualdades económicas y sociales. Espero que las palabras del Papa nos impulsen a comprometernos más con nuestra realidad y a trabajar para que todos puedan vivir dignamente. Para eso hace falta la participación de cada uno.
-¿Qué escenario social y político encontrará el Papa? ¿Hay una crisis económica, como señalaron varios obispos?
-Sí, atravesamos una crisis económica y, en ocasiones, también una confrontación entre dirigentes. Es algo que se puede superar. Si ponemos el bien común y a las personas más desprotegidas en el centro, y aceptamos que esa realidad nos interpele, podremos alcanzar acuerdos. La visita debe encontrarnos dispuestos a cambiar y renovarnos, y especialmente a hacer algo por quienes menos tienen. Necesitamos una sociedad más justa y comprometida con los demás.
-¿La dirigencia política terminará llevando al Papa a la grieta, con interpretaciones electorales de su mensaje?
-El Papa viene para todos los argentinos. Durante estos días de preparación tenemos que disponernos a pensar que viene por cada uno y que tiene un mensaje para nosotros. Hay que dejar atrás el sectarismo, que causa mucho daño cuando se radicaliza. Si se busca sacar ventaja para un sector, se reducen las posibilidades de crecer.
-La Iglesia sostiene que León XIV llegará para unir a los argentinos. ¿Le inquieta que rectores universitarios, empresarios o sindicatos busquen utilizar su figura para dar legitimidad a sus reclamos?
-El Santo Padre está por encima de esas tensiones y trae un mensaje para todos. Hay ideas que nos dividen, pero también muchas cosas que nos unen. Debemos poner al país en primer lugar: queremos que crezca y que el desarrollo esté al alcance de todos, en especial de los más vulnerables. Eso nos permite dejar de mirarnos a nosotros mismos y caminar con otros. Tenemos la oportunidad de abandonar la mezquindad y el oportunismo, y recibir al Papa juntos.
-El Presidente negó que haya personas que no lleguen a fin de mes y luego afirmó que el país está “mejor que antes” en materia de pobreza. ¿Esa es la realidad que observa en La Rioja?
-Hay sectores que están más postergados. Solemos mirar sobre todo lo que pasa en las ciudades, donde vemos personas que piden ayuda, no llegan a fin de mes o necesitan asistencia. Pero también hay muchas necesidades en las zonas rurales. Algunos pueblos pierden habitantes y algunas escuelas cierran. Eso sucede porque faltan oportunidades de desarrollo.
-¿Le llamó la atención lo que dijo el Presidente sobre la pobreza y la caída del poder adquisitivo?
-Más que las declaraciones, importa observar lo que ocurre. Los dirigentes sociales y políticos tienen una responsabilidad, pero también es necesario impulsar más la participación ciudadana, para que todos asumamos en conjunto las carencias que padecen tantas personas.
-¿Los obispos discrepan más de lo que coinciden con el gobierno de Milei?
-Nuestra misión es evangelizar y nuestra guía es la doctrina social de la Iglesia. También debemos trabajar y dialogar con todos, con el objetivo de que las respuestas lleguen a quienes más las necesitan. La ley de discapacidad, que tuvo tantos avances y retrocesos, por ejemplo, exigió el consenso de distintos sectores.
-¿Están satisfechos con el acuerdo alcanzado en Diputados? Finalmente, el PJ acompañó la iniciativa de los libertarios.
-Sí. Nuestro trabajo consistió en acercar voces y criterios para elaborar una ley. Después les corresponde a diputados y senadores debatir y llevar adelante el proyecto. Se lograron avances importantes que esperamos que puedan repetirse en otros ámbitos, como el de la ludopatía. Nos preocupa mucho que se postergue esa discusión, por el daño que causa en el tejido social y a personas concretas.
-¿La visita al Cottolengo Don Orione busca enviarle un mensaje al Gobierno por la política de discapacidad y los recortes?
-En primer lugar, esa visita expresa el Evangelio. También se da en un contexto concreto: las personas con discapacidad han atravesado muchas carencias y postergaciones. Cada uno recibirá el mensaje que el Papa quiera transmitir. El Cottolengo representa al mundo de la vulnerabilidad. Que el Papa vaya allí también nos lleva a pensar en los jubilados, la niñez y la salud de tantas personas.
-¿Milei trató con desdén a las personas con discapacidad?
-Los más postergados nunca pueden ser una variable de ajuste. Por eso, es importante que el Papa, inspirado por el Evangelio, vaya a ese lugar o a la cárcel de Devoto.
-¿Espera que las visitas del Papa a sectores vulnerables influyan en la política oficial sobre discapacidad?
-Ojalá tengan impacto en todos. Primero, en la Iglesia, que necesita acercarse mucho más al mundo de la vulnerabilidad. También esperamos que sensibilicen a quienes tienen más recursos, a los políticos responsables de gobernar y a quienes deben legislar. Tenemos que estar dispuestos a que el mensaje del Papa nos transforme.
-¿La Iglesia elevó el tono de sus críticas al Gobierno desde que se confirmó la visita?
-Más que endurecerse, la Iglesia sostiene el mismo mensaje. El calendario democrático sigue avanzando y la ley de ludopatía podría perder estado parlamentario en el Senado en noviembre si no se trata. Muchas personas padecen esa adicción, mientras empresas inescrupulosas les facilitan entrar en ese mundo y después no les permiten salir. Se aprovechan de la vulnerabilidad humana.
-¿El Gobierno respondió al pedido de la Iglesia para destrabar el debate sobre las apuestas en línea?
-Las personas responsables de legislar y quienes dirigen esas empresas tienen que tomar conciencia del daño que provocan. La discusión coincide con la visita del Papa, pero hay que alzar la voz teniendo en cuenta los plazos legislativos.
-En Brasil, Lula promulgó una ley que limita la industria del juego. En la Argentina, incluso clubes de fútbol llevan publicidad de esas empresas en sus camisetas. ¿La Iglesia reclama límites?
-Sí. Esperamos que haya regulación y compromiso de las instituciones. Hay que frenar la expansión del juego y acompañar a quienes ya están atrapados.
-¿Por qué no hay diálogo entre la Iglesia y Milei? El Presidente todavía no recibió a las autoridades del Episcopado.
-Hace falta más diálogo con todos los sectores. Quien conduce un país debe conversar con todos, también con la Iglesia.
-¿Le piden al Gobierno más regulación para combatir la ludopatía?
-Los senadores tienen la responsabilidad, como ciudadanos, de legislar sobre la ludopatía. Hay que dejar de lado las ideologías para servir a la gente. De otro modo, seguiremos peleando por el poder y olvidaremos que estamos para servir al pueblo.
-Ante el Congreso español, el Papa afirmó que “la firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”. ¿Desde el poder político argentino se promueve un clima de agresión y violencia?
-Es un desafío que podemos revertir si apostamos por algo diferente. Esperamos que la presencia del Papa sea providencial en este momento y ayude a desplazar los discursos duros y agresivos, para abrir paso al diálogo y al consenso. Tenemos que conversar para que la gente participe más en la democracia y aporte sus talentos y recursos a la construcción de un mundo más justo.
-¿Qué esperan del encuentro del Papa con el mundo del trabajo en la UCA?
-Es muy valioso que se haya elegido el trabajo como tema. Tenemos grandes expectativas. Sus palabras nos darán elementos para impulsar más adelante la promoción del empleo y la lucha contra la desocupación.
-¿Qué consecuencias esperan de la visita?
-Esperamos que sea un punto de encuentro para sectores muy diversos. El desafío será recibir los mensajes que nos transmita y trabajarlos entre distintos sectores.
-¿La Iglesia sigue valorando el trabajo de los movimientos piqueteros, impulsados por Francisco?
-La participación es uno de los principios de la doctrina social de la Iglesia. Siempre es positivo crear espacios para que la gente participe. Los movimientos surgen y buscan respuestas y soluciones.
-¿Algunos dirigentes utilizaron la asistencia social con fines políticos? ¿El Papa hablará de corrupción?
-Como puede ocurrir con cualquier ley humana, quizá algunos hayan actuado mal. Cada organización debe revisar críticamente su conducta. Pero no se puede eliminar un espacio de participación porque algunos hayan cometido errores. Muchos movimientos sociales hicieron aportes importantes.
-¿León XIV continúa la línea de Francisco?
-León es León: es una persona distinta y quizá tiene otro estilo. Sigue promoviendo una Iglesia abierta a la participación de todos sus miembros y los alienta a ser protagonistas de los cambios sociales. León profundiza el camino que dejó Francisco, y eso es esperanzador.
-¿Qué siente cuando escucha al Presidente insultar a periodistas o atacar a quienes cuestionan su proyecto económico?
-Más allá de lo que diga el Presidente, tenemos que superar toda forma de agresión y descalificación hacia cualquier persona.
-¿Es peligroso que haya hablado de quemar en la hoguera a quienes se oponen a su modelo?
-Detrás de cada periodista o trabajador hay una persona. Hay que aprender a mirar con más profundidad, y lo digo por todos. A veces creemos que vamos a estar bien si al otro le va mal. Pero estamos todos en la misma barca. Cuando el Papa habla de desarmar las palabras y los gestos, lo hace porque el mundo vive muchas tensiones y polarizaciones. Todos debemos transmitir un mensaje claro. Si nos unimos, quien tenga una mirada contraria a la de los demás tendrá que tomar nota.
-Como obispo de La Rioja, ¿qué responsabilidad tienen los gobernadores en las deudas sociales?
-Toda. Cada uno tiene su jurisdicción y cada provincia presenta características propias. Es necesario que haya un diálogo fluido entre el Gobierno nacional, los gobernadores y los municipios, y debemos promoverlo. Esperamos que el mensaje del Papa contribuya a que cada uno asuma su responsabilidad.
