El Gobierno argentino no avanzó en la construcción de vínculos con el sector demócrata. Como ya había ocurrido en las elecciones de Brasil e Israel, apostó todo a un solo candidato y no preparó una alternativa. Aun así, en la Casa Rosada confían en que Trump y Bessent mantendrán su respaldo más allá del resultado electoral. Como señal de apoyo, Milei envió a Washington a dos funcionarios de su mesa política como veedores oficiales: Eduardo “Lule” Menem e Ignacio Devitt. También viajó a Estados Unidos una delegación de legisladores, entre ellos Gabriel Bornoroni y Nicolás Mayoraz.
Además de definir la composición del Congreso —se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado—, los comicios ofrecerán una medida del nivel de apoyo de la población a Trump.
El sociólogo y analista internacional Gabriel Puricelli considera que “prácticamente se puede asegurar que el partido republicano va a perder el control de la Cámara de Representantes y el demócrata está muy cerca de tomar también control del Senado”.
El resultado abre interrogantes sobre la reacción de Trump, quien todavía no reconoció su derrota en 2020. Para Puricelli, también supondrá “una pérdida de atractivo del movimiento MAGA”. En la interna republicana, agrega, el vicepresidente JD Vance sería el más perjudicado, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, podría ganar terreno. Ambos aparecen como posibles aspirantes a la próxima elección presidencial.
Sobre el impacto inmediato en la Argentina, el especialista afirma que “lo va a decir el riesgo país el miércoles”. También advierte que “no hay que esperar a la derrota de los republicanos para tener presente que, si Bessent quisiera hacer hoy lo mismo que hizo en septiembre de 2025 ya no estaría en condiciones por el deterioro de la economía estadounidense y porque la asistencia que le dio el Tesoro a la Argentina no fue popular ni entre los republicanos”.
Leandro Morgenfeld, doctor en Historia, profesor de la UBA e investigador del CONICET, sostiene que un probable triunfo demócrata provocará un cambio político interno de gran magnitud en Estados Unidos, con “cimbronazos a nivel global y sin duda en la política hacia América Latina y, en particular, en Argentina”.
“La derrota de Bolsonaro y la mala elección de Netanyahu fueron dos golpes para las ultraderechas latinoamericanas, pero la derrota de Trump será, sin duda, el mayor golpe porque Trump se proponía como invencible”, señala. A su juicio, los aliados de la Casa Blanca perderán fuerza, en especial Milei, porque “él ha atado toda su suerte al sostenimiento por parte de Trump y de Scott Bessent”.
Aunque el secretario del Tesoro se comprometió a ayudar nuevamente a Milei de cara a las próximas elecciones, Morgenfeld advierte que un Trump debilitado y un Bessent cuestionado “van a tener un margen de maniobra mucho menor para rescatar financieramente a Milei”. El presidente argentino, añade, enfrenta una economía en recesión, un riesgo país que podría alcanzar los 800 puntos, presiones por el atraso cambiario y grandes vencimientos de deuda para el próximo año.
El especialista también prevé consecuencias políticas e ideológicas: “va a ser un golpe muy fuerte para el gobierno desde el punto de vista político e ideológico porque va a empoderar a las fuerzas de oposición en la línea de lo que ya ocurrió con el triunfo de Lula”.
Para Morgenfeld, una eventual derrota de Trump “va a dar la percepción en la Argentina de que el círculo rojo tiene que buscar otro candidato más digerible”. Además, estima que el contexto internacional será más propicio para la oposición y adverso para el Gobierno. Esta semana, señala, Milei deberá compartir la Cumbre Iberoamericana con Pedro Sánchez, después del episodio que protagonizó recientemente en España, y con Lula, a quien fue casi el único presidente del mundo que no reconoció como ganador.
El excanciller Jorge Taiana también considera que la elección estadounidense será decisiva. “Estados Unidos, pese a conservar su enorme poderío militar, financiero y tecnológico, enfrenta un declive relativo de su hegemonía frente a China”, afirma. Según Taiana, ese escenario lleva a Washington a intensificar sus acciones injerencistas para disputar los recursos estratégicos de la región.
Con el argumento de “combatir el narcotráfico”, añade, Estados Unidos desdibuja “peligrosamente los límites entre defensa nacional y seguridad interior e incrementa la injerencia externa y debilita las garantías democráticas”. Sin embargo, sostiene que “la victoria de Lula en Brasil constituye una expresión concreta de los límites de la política injerencista de Estados Unidos y un nuevo signo de debilidad para Trump”.
Para el exministro, los comicios deben analizarse en relación con la Argentina y “deben comprenderse como parte de una crisis más profunda de las condiciones económicas y sociales que sostienen la legitimidad democrática y la reconfiguración del orden internacional”. Y concluye: “Para América Latina, y particularmente para nuestro país, la única manera de evitar que las disputas internas de Estados Unidos y la competencia entre las grandes potencias condicionen nuestro futuro es construir autonomía a través de la integración regional y el desarrollo de cadenas de valor regionales y capacidades científicas y tecnológicas propias”.
Ricardo Auer, consultor de riesgo geopolítico, plantea que será relevante determinar si Trump pierde en una o en ambas cámaras. Entre los principales problemas de la gestión republicana, enumera: “Que hay una inflación grande, que la tasa de interés sigue aumentando y que no termina la guerra con Irán que desató el precio del petróleo”.
Auer advierte, no obstante, que Trump tendrá hasta enero, cuando asuman los nuevos legisladores, para provocar “descalabros”. También destaca como fecha clave el 18 de noviembre, cuando Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping podrían reunirse durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, que se realizará en Shenzhen, China.
En cuanto a la Argentina, Auer considera que, más allá de las consecuencias económicas, “el efecto más importante para Milei es que su gente se va a desmoralizar”. Si eso ocurre, afirma, “Si su núcleo se desmoraliza porque Trump pierde, va a haber dentro de su entorno, incluyendo al PRO y a Patricia Bullrich, una oportunidad”. Y concluye: “Puede empezar a tambalear el equilibrio que quiere sostener de acá a las elecciones del año que viene”.
