Dentro del sector financiero, Grupo Financiero Galicia estuvo entre los más afectados: ayer retrocedió 2,5 por ciento en Nueva York y acumula una pérdida de 40 por ciento en lo que va del año. El desempeño de Banco Supervielle fue aún peor. Tras la nueva caída de ayer, su certificado de depósito registra una baja de 46 por ciento en 2026. Las acciones de Banco Macro ceden 33 por ciento y las de BBVA Argentina, 37 por ciento.
En todos los casos, las cotizaciones están en sus niveles más bajos del año y ya perdieron más de la mitad de su valor frente al máximo de enero de 2025. En ese momento, numerosos fondos internacionales modificaron su estrategia: vendieron activos argentinos y trasladaron sus inversiones a Brasil.
La pregunta ahora es si podría producirse el movimiento contrario. Tras la victoria de Lula Da Silva, el mercado paulista se desplomó. Sin embargo, hasta ahora no se observa un mayor interés por las acciones argentinas; ocurre más bien lo contrario.
El riesgo país, que ayer superó los 800 puntos, muestra con claridad que la incertidumbre aumenta para Wall Street. La economía no crece y la intención de voto de Javier Milei permanece relativamente estable, en una franja de entre 36 y 38 por ciento.
El sorpresivo resultado electoral brasileño también golpeó al mercado argentino y encendió una señal de alerta entre los inversores: si la izquierda ganó en Brasil, ¿podría ocurrir lo mismo en Argentina?
Por ahora, el entusiasmo del Gobierno por las victorias de derecha en la región se interrumpió en el principal mercado sudamericano. La suba de las bolsas tras la victoria de Flavio Bolsonaro había tenido un efecto favorable tanto en Brasil como en Argentina; ahora se produjo un impacto similar, pero negativo.
Leo Chialva, director de Delphos Investment, sostuvo que las acciones quedaron demasiado baratas luego de las bajas continuas desde comienzos de 2025: “Teniendo en cuenta los precios en relación al valor libro ya estamos en niveles similares al post PASO de 2019. Estamos en niveles similares al 2013, cuando Sergio Massa se abrió del PJ y eso trajo ilusión al mercado”.
Aunque muchos creen que podría producirse una futura recuperación de la bolsa y de las acciones bancarias, nadie se anima a anticipar cuándo. Lo más probable es que buena parte de los fondos que invierten en la región evite tomar riesgos y espere el resultado electoral antes de decidir.
En otras palabras, a casi un año de las elecciones y en medio de una marcada incertidumbre política, la mayoría de los inversores prefiere no adelantarse. Quienes compraron activos brasileños antes de la elección, apostando por una victoria de Bolsonaro, sufrieron fuertes pérdidas. Con ese antecedente y el recuerdo de lo ocurrido tras la derrota de Mauricio Macri en 2019, son pocos los dispuestos a asumir riesgos.
El riesgo país incorpora una probabilidad de reelección de Milei del 55 por ciento. Hace tres meses, cuando se ubicaba en la mitad del nivel actual, en torno a los 400 puntos básicos, implicaba una posibilidad de victoria electoral en 2027 superior al 85 por ciento. Ahora, la evolución de la economía, la intención de voto presidencial y el precio de los bonos dolarizados parecen estar más alineados.
