La actividad, orientada a entrenar en el campo de batalla digital, comenzó el 2 de noviembre en Santiago. En ese ámbito, una guerra silenciosa puede poner en riesgo los sistemas de defensa de los países y sus infraestructuras críticas, como las redes eléctricas, los sistemas financieros y el transporte. El ejercicio fue organizado por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Chile, encabezado por el general del Aire Leandro Romanini Gutiérrez.
El Estado Mayor chileno atravesó una experiencia amarga en 2022, cuando un grupo de piratas informáticos publicó en internet más de 400.000 correos electrónicos militares. También quedaron expuestos datos sobre la estrategia de ciberseguridad de las fuerzas, sus proveedores, el funcionamiento de sus sistemas, descripciones de equipos y la identidad de los oficiales a cargo de los programas. Además, se conocieron aspectos del plan de monitoreo satelital de comunicaciones desplegado por Chile en sus fronteras desde 2018 y el mecanismo con el que el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada podían interceptar comunicaciones.
En esta edición de Trabún, los comandantes de los países invitados, entre ellos Estados Unidos, España, Argentina, Perú y Brasil, evalúan y perfeccionan sus respuestas estratégicas ante amenazas cibernéticas en tiempo real.
El ejercicio se desarrolla bajo la modalidad de entrenamiento situacional. Los equipos afrontan escenarios ficticios en un entorno controlado e interactúan con un adversario simulado.
En este formato, los participantes deben operar bajo una estructura de mando, gestionar comunicaciones diplomáticas o militares interconectadas y reducir el impacto operativo de un ataque informático sostenido.
La actividad reúne a 15 equipos, integrados por especialistas en ciberdefensa y ciberseguridad de las Fuerzas Armadas, organismos públicos y entidades críticas del sector privado.
Su objetivo principal es evaluar y validar procedimientos conjuntos, mejorar la coordinación multinacional ante incidentes complejos en el ciberespacio y compartir aprendizajes frente a amenazas a la seguridad digital.
La maniobra Trabún guarda semejanzas con Cyber Flag, una operación de simulación situacional dinámica planificada y dirigida por el Comando Cibernético de Estados Unidos.
Ese ejercicio reúne a delegaciones de más de 20 países aliados, entre ellos los integrantes de la alianza de inteligencia Five Eyes: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. También participan Corea del Sur y países europeos.
Allí se recrean redes operativas complejas en las que los operadores cooperan tácticamente bajo presión constante ante un adversario activo.
La experiencia y el intercambio son clave para adquirir capacidades. Entre el 21 y el 25 de septiembre pasado, otra delegación argentina, compuesta por seis integrantes de las Fuerzas Armadas y del Comando Conjunto de Ciberdefensa, participó en el ejercicio Cyber Dawg 2026 por invitación del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
La actividad se realizó en el Centro Cibernético de Georgia, perteneciente a la Universidad de Augusta, en Georgia.
El operativo simuló los sistemas de control de una infraestructura eléctrica crítica vinculada con el sistema aeroportuario. Incluyó tráfico real de internet y escenarios de ataque que evolucionaron en tiempo real.
El personal militar argentino integró equipos defensivos multinacionales, tanto en tareas de conducción como de análisis.
Los ejercicios en el ámbito digital requieren una plataforma avanzada de simulación de incidentes cibernéticos y entrenamiento práctico, diseñada para formar al personal y medir la preparación de los equipos de ciberseguridad.
El campo cibernético militar exige más que los tradicionales cursos teóricos en el aula. Por eso se buscan herramientas que ofrezcan un enfoque inmersivo y de misión crítica, mediante la recreación de escenarios reales de ciberataques.
Para Trabún 2026 y la edición anterior, el Estado Mayor Conjunto chileno cuenta con una solución de entrenamiento cibernético provista por la empresa Q Mission Corp.
Se sabe que la firma opera en más de 11 países de la región. Sin embargo, por la discreción propia del sector, la identidad de sus clientes se mantiene bajo secreto profesional.
La empresa se especializa en el desarrollo de simulaciones de incidentes cibernéticos que recrean ataques del mundo real, para que los equipos técnicos practiquen la detección y la respuesta ante amenazas.
Los ejercicios militares y de ciberdefensa de Q Mission están destinados estrictamente al entrenamiento táctico y a la medición operativa de las Fuerzas Armadas.
La firma proporciona a los altos mandos métricas precisas sobre el tiempo que necesita un equipo táctico para detectar un ataque, contenerlo y restablecer las operaciones del Estado o de una fuerza militar.
El motor de simulación evalúa matemáticamente la preparación operativa de las tropas cibernéticas. De ahí que la información se mantenga confidencial.
La inteligencia enemiga aspira a descifrar la capacidad real de respuesta inmediata de las Fuerzas Armadas o de un comando cibernético ante una misión crítica.
Por ese motivo, la mayoría de estas actividades de entrenamiento se lleva a cabo bajo estrictos acuerdos de confidencialidad.
El Comando Conjunto de Ciberdefensa, conducido por el general de brigada Luis Guimpel, enfrenta una encrucijada. Las obras de adecuación de su nueva sede, ubicada en instalaciones del Instituto Geográfico Nacional, todavía no se completaron en los plazos previstos. El edificio debe alojar la nueva plataforma de gestión de información y eventos de seguridad, destinada a unificar alertas y administrar incidentes de intrusión digital en redes, sistemas de comunicaciones e infraestructura crítica de Defensa.
Al mismo tiempo, el Estado Mayor Conjunto, a través del Comando Conjunto de Ciberdefensa, abrió una licitación pública para adquirir un sistema de simulación de ciberoperaciones que permita preparar al personal ante ataques y otros escenarios del dominio cibernético. Se trata de un tipo de herramienta digital como la que Q Mission cedió para las prácticas de Trabún 2026.
La licitación, registrada en el expediente EX-2026-84622849-APN-DGAYF#EMCO, permanece en un limbo administrativo. La Comisión Evaluadora presentó al Comando de Ciberdefensa una serie de preguntas que, según se señala, reiteran aspectos ya incluidos en el pliego. Las consultas demoran la decisión sobre cuál de los tres oferentes superó la evaluación técnica.
A esa maraña burocrática se sumaron nuevos requerimientos impulsados por el capitán de navío contador Marcelo Ballestero, director general de Administración Financiera del Estado Mayor Conjunto. El funcionario pidió que la Comisión Evaluadora incorpore dictámenes técnicos de peritos de cada una de las fuerzas.
La prolongación del trámite podría dejar sin resolver la licitación durante el ejercicio 2026 y obligar a replantear todo el proceso en 2027.
