Acompañando estas observaciones, se ha reanudado un debate con un fuerte trasfondo político: desde despachos oficiales se sostiene que las paritarias han dejado de ser el indicador más preciso para evaluar la evolución real de los ingresos. Argumentan que una parte cada vez más significativa de la recuperación salarial se está dando a través de acuerdos específicos dentro de las empresas, así como la entrega de bonos, premios por productividad y otros beneficios adicionales. Esta postura se alinea con uno de los pilares de la reforma laboral promovida por Javier Milei, que actualmente enfrenta obstáculos legales.
Independientemente de este debate sobre la metodología, los datos indican un inicio de año complicado para los ingresos. Según las previsiones del Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd) de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), las principales paritarias del sector privado lograron incrementos promedio de 1,7% en enero, 0,8% en febrero y 2,3% en marzo. Estos aumentos se encuentran por debajo de las cifras inflacionarias de esos meses, que fueron de 2,9%, 2,9% y 3,4% respectivamente.
El centro de estudios ha clarificado que su análisis incluye alrededor de veinte negociaciones colectivas, representando cerca de dos tercios del empleo privado formal, lo que permite una evaluación amplia del comportamiento salarial en el sector.
Los últimos informes oficiales también respaldan esta tendencia. Según un análisis de la Secretaría de Trabajo, al que se tuvo acceso, el salario promedio conformado de los 27 principales convenios colectivos disminuyó 2% en términos reales en marzo con respecto a febrero, acumulando una caída de 5% en comparación interanual con marzo de 2025. En el transcurso de siete de los últimos ocho meses, se ha registrado una pérdida de poder adquisitivo promedio en esos acuerdos.
A nivel nominal, el salario promedio de estos convenios experimentó un aumento de 1,3% en marzo, que queda por debajo de la inflación mensual de 3,4%. Entre los 27 convenios analizados, solo cinco lograron acuerdos en los que los incrementos fueron iguales o superiores al IPC de ese mes, mientras que los otros 22 se quedaron atrás.
Sin embargo, desde la Secretaría de Trabajo argumentan que estos datos no capturan la totalidad de la situación. Señalan que los convenios y ciertos índices salariales reflejan predominantemente los conceptos regulares y permanentes, sin incluir siempre bonos, horas extraordinarias, premios u otros pagos variables. Por esta razón, destacan la importancia de los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el cual documenta las remuneraciones efectivamente informadas por las empresas.
Los propios datos oficiales revelan esta divergencia. Basado en un índice con base 100 en noviembre de 2023, el salario promedio del empleo privado registrado, según el SIPA, alcanzó 103 puntos en febrero de 2026, es decir, tres puntos por encima del umbral de la actual gestión. En contraste, el Índice Salarial (IS) del Indec cayó a 96 puntos, mientras que los salarios de convenio también permanecieron rezagados.
