La implementación del FAL, cuyo nombre se inspira en un histórico fusil de asalto del Ejército, se ha prorrogado hasta el 1° de noviembre. Desde esa fecha, las grandes empresas deberán destinar el 1% del salario de cada empleado a este instrumento financiero, mientras que las pequeñas y medianas empresas contribuirán con un 2,5%. Se estima que la recaudación se verá afectada en un 0,05% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2026, según el análisis de Equilibra, aunque el impacto más significativo en la recaudación se prevé para 2027, alcanzando el 0,3% del PBI.
«En términos de dinero, dependerá de cómo esté la masa salarial formal a fin de año, ya que sobre ellas se calculan las contribuciones patronales que va a dejar de percibir ANSES a partir de noviembre de este año y en todo 2027. Ergo, va a depender sobre todo de lo que pase con el salario nominal (lo vemos creciendo en línea con la inflación) y, en menor medida, el empleo asalariado formal. Según nuestras estimaciones, serían $600.000 millones este año (noviembre y diciembre) y poco más de $4 billones en 2027», comentó Lorenzo Sigaut Gravina de Equilibra.
Es importante destacar que el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, proviene del ámbito mercado-financiero, lo cual explica la lógica detrás de esta medida. El Gobierno busca impulsar la bolsa local, y diversos especialistas han trazado un paralelismo con las AFJP, las cajas de jubilaciones privadas que también operaban en el mercado. La expectativa del equipo económico es que una importante entrada de flujos fomentará el aumento en la cotización de los activos argentinos, aunque se reconoce que no es una oferta genuina, sino más bien cautiva. Al mismo tiempo, el FAL sirve como un alivio para las empresas al subsidiar un gasto crucial: las indemnizaciones.
«El FAL va a tener incidencia en las cuentas de Hacienda, no en la ANSES. La ANSES se fondea con los aportes y contribuciones, que el Fondo achica. Pero también con impuestos específicos como el impuesto al Cheque y el IVA, entre otros. Si falta plata para pagar a los jubilados, la plata la pone el Tesoro. En todo caso, Hacienda va a tener que poner más dinero», afirmó Osvaldo Giordano, ex titular de la ANSES.
Mientras tanto, la recaudación sigue en una situación delicada. Aunque en mayo se observó un aumento, fue debido a la coincidencia con el vencimiento del impuesto a las Ganancias de sociedades. El Gobierno mantiene recortes en un esfuerzo por sostener el superávit fiscal, una dinámica que en el ámbito financiero se describe como «El perro que se muerde la cola». Esto significa que los ajustes implementados para equilibrar las cuentas públicas provocan una disminución de la actividad económica, lo que a su vez reduce los ingresos y obliga a nuevos recortes.
La prórroga en la implementación del FAL es indicativa de la «estrechez» fiscal que enfrenta el Estado. «Fue una medida precautoria porque la recaudación está complicada. En esa línea, los anuncios sobre la baja de retenciones a las exportaciones también son cautelosos. Son gestos más que cambios sustanciales. Esto confirma que el Gobierno busca cuidar el superávit fiscal, que aún es estrecho».
Desde una perspectiva diferente, Guillermo Poch, socio de Auren Argentina, argumenta que la capitalización del mercado generará «un apalancamiento del sector privado» a largo plazo, estimulando la actividad económica, principalmente a través del crédito. Matías Bolis Wilson, economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), recordó que el sistema financiero argentino es «chico» en comparación con otros de la región, subrayando la importancia de expandir su capacidad, ya que «no puedes pensar en un país que crece y se desarrolla con el sistema financiero actual, y con el mercado de capitales pasa algo similar».
El especialista en Seguridad Social, Facundo Pastor, criticó con dureza la reorientación de los recursos previamente destinados a ANSES. «El FAL no es otra cosa que un mercado interno de capitales para que timbeen los bancos y los que ganen sean los bancos, los amigos de Caputo», expresó.
Con respecto a la intervención de ANSES en el mercado, es relevante mencionar que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la entidad ha aumentado su participación en acciones claves de la bolsa argentina, de acuerdo a información de reguladores. En contraste con el discurso de menor intervención estatal, la presencia del Estado en empresas estratégicas no solo se mantiene, sino que se intensifica.
Se destacó también la opción de deducir Ganancias del Fondo. Giordano agregó que «las instituciones de capitalización están exentas». A diferencia de las AFJP, él subrayó que «estas están en cabezas del empleador y no del trabajador». «Son parecidas en el sentido de que van a administrar ahorros y van a tener un impacto positivo en el mercado», añadió.
El traspaso de recursos de la caja de los jubilados a las empresas y al mercado es significativo. Sin embargo, se comienza a vislumbrar una reforma previsional en el horizonte, y Giordano, quien ha tenido un vínculo con ANSES, afirmó que es necesario un «cambio de fondo» en los regímenes especiales. Cabe destacar que el Gobierno ya eliminó la posibilidad de una moratoria. Recientemente, el FMI posó su atención en que la implementación de reformas estructurales resulta más beneficiosa para la economía que aplicar una «política industrial».
