Hernán Méndez, un carnicero de la zona, expresó que la situación del sector se ha deteriorado en los últimos meses. «La carne tiene un mercado formador de precios que es el mercado de Hacienda que ahora está en Cañuelas, y ahí se forma el precio por la oferta y la demanda. Eso es todos los días», explicó en una entrevista.
Méndez señaló que en el último año ha experimentado una pérdida de entre el 10% y el 15% en las ventas en kilos de carne: «Bueno, yo habré perdido un 10% en los kilos de carne», confirmó. Además, mencionó que las fluctuaciones estacionales también juegan un papel en la fijación de los precios.
Los cortes que generalmente tienen más demanda, como la entraña, se han vuelto más caros y difíciles de adquirir: «Hoy la entraña está casi $40.000 el kilo. Pero es un corte que no hay, porque aparte una de las cosas que pasa con la carne, que cuando se empieza a faenar menos, hay menos consumo interno, pero también hay menos consumo en general, porque tampoco se está faenando».
Las exportaciones de carne afectan tanto el precio local como la cantidad destinada al mercado interno. Cuando las ventas al exterior aumentan, la oferta para el consumo local tiende a menguar, provocando un incremento en los precios. En 2024, las exportaciones alcanzaron un máximo de 163 mil toneladas, y actualmente se sitúan en 122 mil toneladas, superando las 116 mil del año anterior, aunque aún lejos de su máximo reciente.
Esta dinámica impacta la disponibilidad de cortes en las carnicerías y la frecuencia de compra por parte de los consumidores. Además, la tendencia a faenar animales más grandes ha reducido la oferta. Méndez comentó sobre este cambio: «Generalmente nosotros faenábamos animales más chicos, ahora se está estandarizando faenar animales más pesados. Y también hay retención porque se guardan a las vacas que van a ser las que van a ir aumentando de a poco el stock ganadero».
El aumento en el precio de cortes populares, junto a la caída del poder adquisitivo, ha llevado a los consumidores a buscar alternativas más económicas. Algunas carnicerías han logrado suavizar el impacto gracias a una clientela leal y al acceso a productos de calidad, pero la disminución de la demanda se observa en varios rubros.
Adaptarse a este nuevo contexto es un desafío para los negocios. El abastecimiento, la competencia con supermercados y la necesidad de mantener la calidad y la confianza del cliente siguen siendo prioridades en este cambiante panorama. Además, la llegada de turistas y la curiosidad por la cultura argentina de la carne aportan una dimensión adicional a la situación.
