La economía del país ha sentido los efectos de este evento. El precio del petróleo ha experimentado un incremento acelerado desde principios de año, lo cual ha mejorado los términos de intercambio y el flujo de dólares esperado para Argentina. Sin embargo, las preocupaciones acerca de un impacto inflacionario y un posible enfriamiento de la economía global plantean riesgos que podrían tener consecuencias adversas.
La autoridad monetaria identificó la prolongación del conflicto en Medio Oriente como el ‘principal riesgo’ para la estabilidad macroeconómica y financiera de Argentina en el mediano plazo, conforme indica su último Informe de Política Monetaria (IPOM), divulgado recientemente. Esta evaluación refleja las potenciales dificultades que podrían surgir a raíz de la guerra iniciada en Irán, cuyas repercusiones se extienden a otras regiones del Medio Oriente.
En su análisis, el Banco Central resaltó los ‘sólidos fundamentos macroeconómicos’ del país y su ‘posición exportadora neta de combustibles y energía’, factores que han contribuido a la resiliencia de la economía frente al ‘shock geopolítico global’ derivado del conflicto.
Durante este período, el precio del petróleo Brent ha escalado de un promedio de 78 dólares en el primer trimestre de este año (69 dólares en 2025) a más de 100 dólares, con perspectivas inciertas sobre su evolución a mediano plazo. Asimismo, se han observado incrementos en los precios de otras materias primas como la soja, el maíz y el trigo, lo que ha mejorado los términos de intercambio del país gracias al aumento en el valor de sus exportaciones.
El Banco Central explicó que ‘se proyecta que las restricciones de suministro se prolongarán por varios meses, independientemente de la resolución de las tensiones’. A su vez, los precios promedio de la soja, el trigo y el maíz en abril superaron en un 12%, 14% y 5.5% respectivamente a los promedios de 2025, y se anticipa que esta tendencia alcista continuará durante el resto del año.
En este contexto, Argentina ha lidiado con presiones inflacionarias, especialmente en el sector de combustibles, que han provocado conflictos en el transporte urbano. A pesar de estas tensiones, el país ha mostrado una relativa estabilidad financiera, con empresas que han mantenido sus planes de financiamiento en dólares a través de obligaciones negociables, lo que ha permitido al Banco Central continuar acumulando reservas. Además, el riesgo país ha disminuido y el tipo de cambio ha permanecido estable.
No obstante, las perspectivas a mediano plazo generan incertidumbre sobre el futuro de la economía argentina, la demanda global, los precios y las condiciones financieras internacionales, especialmente si la crisis en Medio Oriente persiste y las disrupciones iniciales se convierten en escenarios más duraderos.
