Regresaron a su alojamiento alrededor de las 7:30 de la mañana. Durante la noche, habían compartido diversas bebidas, mientras que las mujeres en cuestión no consumieron alcohol. Horas después, los amigos se dieron cuenta de que habían sido despojados de sus pertenencias.
Los jóvenes descubrieron que sus computadoras, teléfonos móviles, perfumes de lujo, tarjetas de crédito y licencias de conducir habían desaparecido. Además, se dieron cuenta de que las mujeres habían accedido a sus teléfonos para realizar transferencias a sus propias cuentas o las de otras personas, sumando un total de un millón y medio de pesos en giros instantáneos a billeteras virtuales.
Ante esta situación, presentaron una denuncia que llevó a la apertura de una causa judicial bajo la supervisión de la jueza Alejandra Provitola, del Juzgado N°6. Actualmente, cuatro mujeres están bajo procesamiento y encarceladas en instituciones penitenciarias federales y alcaidías de la Policía de la Ciudad.
Las sospechosas son Ariadna Nicole Torres Oropel, Arlene Grissely Ramos Vela, Valentina Rodríguez y Lucila Antonella Sierra, todas ellas originarias de Ciudad Oculta y con edades que rondan los 31 años, siendo varias vecinas en su barrio. La gravedad de la imputación incluye la integración de una asociación ilícita dedicada al robo en poblado y en banda, con el agravante del uso de drogas, teniendo la discoteca Kika como su punto neurálgico.
El desfalco de las cuentas de las víctimas se suma a los cargos en su contra. Provitola las acusó también de delitos como defraudación por manipulación informática y uso indebido de tarjetas de crédito.
El caso de los jóvenes chubutenses es solo uno de los múltiples incidentes registrados en la misma área. La discoteca Kika ha sido un lugar recurrente para estos ataques en la reciente historia del barrio. La causa de las mujeres de Ciudad Oculta se divide en dos procesos legales, ambos bajo la dirección de Provitola. Las viudas negras de la ciudad, generalmente unidas por lazos vecinales, tienden a actuar en grupos que se organizan según la situación.
En el primer procesamiento, fechado el 19 de marzo, las acusadas Ariadna Torres Oropel y Lucila Sierra, detenida el 20 de febrero, fueron señaladas. Este procesamiento se amplió menos de un mes después para incluir a Valentina Rodríguez y a Ramos Vela.
Torres Oropel, quien fue la primera en entregarse en enero de este año en el juzgado responsable del caso, y Sierra, están acusadas por el incidente que afectó a los jóvenes de Chubut. También se les atribuyeron dos robos más, entre ellos, el de un odontólogo porteño de 34 años, al que abordaron dentro de la discoteca y luego acompañaron a su departamento en la avenida Rivadavia.
Una vez más, las víctimas se despertaron sin sus computadoras, teléfonos móviles y una suma de cinco mil dólares.
