El FMI sugiere una apreciación del dólar: implicaciones sociales y el impacto en la pobreza en Argentina

En Argentina, los expertos económicos han evitado investigar de manera directa la correlación entre el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (Itcrm) y la pobreza, considerándolo como un efecto colateral, a pesar de su notable relevancia. El tema tampoco ha sido tratado en profundidad en los informes del Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque los especialistas del organismo han reiterado su recomendación de mantener una paridad elevada para asegurar la estabilidad externa, ya que esto fomenta las exportaciones y reduce tanto la demanda de importaciones como el ahorro.

El último informe del directorio del FMI, que examina el rendimiento de la economía argentina durante el último trimestre de 2025 y los datos preliminares del primer cuarto de 2026, subraya la “necesidad de que la política monetaria evolucione hacia un esquema en el que la tasa de interés adquiera protagonismo y el tipo de cambio sea más flexible, en desmedro del enfoque actual centrado en agregados monetarios, para lograr una acumulación más rápida de reservas”. Además, el documento recomienda en otro segmento: “Mantener o profundizar los programas de asistencia a los sectores más vulnerables”.

Los economistas Daniel Heymann, José María Fanelli y Mario Damill, al evaluar el impacto de la salida de la convertibilidad en el contexto de la crisis de 2001, donde se produjo una devaluación, pesificación asimétrica y el default de la deuda pública, concluyeron que “el TCR competitivo impulsa la actividad agregada y el empleo, pero la inflación resultante deteriora ingresos reales, afectando la pobreza en el corto plazo”.

A pesar de que las exportaciones alcanzaron máximos históricos y las importaciones disminuyeron durante los primeros 29 meses del gobierno de Javier Milei -particularmente en el primer cuatrimestre de 2026, cuando se consolidaron los efectos de la reducción y eliminación de retenciones y aranceles comerciales, así como otras desregulaciones-, existe preocupación entre analistas locales e internacionales sobre el nivel del tipo de cambio real, que consideran “atrasado”. Este aspecto continúa siendo uno de los temas más debatidos debido a su repercusión en el comercio exterior y la cuenta corriente de la balanza de pagos, sin embargo, no se han considerado sus consecuencias en las condiciones socioeconómicas del país.

Este índice es crucial para los economistas, ya que su nivel determina la capacidad de acumulación o pérdida de reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y, en consecuencia, la vulnerabilidad del sector externo, afectando el movimiento de divisas a raíz de intercambio comercial y por servicios como el turismo internacional, ahorro o desahorro en activos externos, fletes, seguros y dividendos de filiales.

Un análisis de 30 años del Itcrm y de la pobreza revela que en situaciones de devaluación -especialmente cuando esta supera el 5% real a corto plazo- se produce generalmente un efecto negativo en las finanzas personales y en las condiciones de vida de la población, debido al aumento inmediato de los precios de los alimentos. Esto se debe a que los productos agrícolas representan casi dos tercios de las exportaciones anuales de Argentina.

Los economistas Raghuram Govind Rajan y Arvind Subramanian señalaron en un estudio realizado para el FMI en 2006 que “las devaluaciones pueden mejorar el empleo industrial, pero los efectos regresivos sobre el ingreso real predominan en el corto plazo”.

Recientemente, se llevó a cabo un análisis exhaustivo sobre la relación entre el Itcrm del BCRA y el desempeño del Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicado por el Indec, en el que se identificaron otros factores que influencian de manera más significativa que el nivel del Itcrm, tales como la inflación, la productividad de los factores y la apertura de la economía.

Con el Indec en proceso de levantar los índices de pobreza e indigencia del primer semestre de 2026 -previstos para ser publicados en septiembre- y con la economía mostrando señales de recuperación y desinflación, además de que el BCRA está acumulando reservas, los economistas sugieren “no atrasar el tipo de cambio real”. Los datos de los primeros cinco meses de 2026, que muestran desinflación y reactivación económica, anticipan, según estimaciones privadas, una disminución en la pobreza en el próximo informe oficial.

Analizando el periodo que abarca desde enero de 1997 hasta mayo de 2026, a partir del Itcrm (con base 100 a partir del 17 de diciembre de 2015) y los porcentajes de pobreza, las series se dividen en cuatro fases:

1) Itcrm superior a 95 puntos y pobreza superior al 30%: se presentó en un 35% del periodo analizado. Durante ese tiempo, en el 37% de las ocasiones, ambos indicadores aumentaron simultáneamente; en el 26% disminuyeron ambos; mientras que en el 37% restante tuvieron movimientos inversos.

2) Itcrm superior a 95 puntos y pobreza inferior al 30%: afectó a casi el 30% de la serie. En este intervalo, en el 69% del tiempo, ambos indicadores disminuyeron en conjunto; en el 6% aumentaron simultáneamente; y un cuarto del tiempo se observaron movimientos asintóticos.

3) Itcrm inferior a 90 puntos y pobreza menor al 30%: se produjo en el 20% de la serie. En el 64% de este tramo, los indicadores mostró un comportamiento descendente de manera sincronizada, mientras que en el 18% de los casos, ambos aumentaron.

4) Itcrm inferior a 90 puntos y pobreza mayor al 30%: esto ocurrió en el 15% de las últimas tres décadas (ocho semestres); en dicho periodo, ambos indicadores bajaron en tres ocasiones y subieron en dos.

Esto indica que, en 15 de los últimos 30 años, excluyendo los cinco semestres del “apagón estadístico” del gobierno anterior, la pobreza se mantuvo por debajo del 30% de la población cuando el tipo de cambio real, con base 100 al 17 de diciembre de 2015, fue inferior a 95 puntos, mientras que actualmente se encuentra en un contexto de desregulación económica, con una inflación inferior al 30% anual y un crecimiento de la actividad económica superior al 3% anual.

La evidencia internacional respalda tres puntos clave: los movimientos del Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral impactan de manera más rápida y pronunciada en Argentina que en otros países de la región; demuestran que la paridad pesos por dólar no es únicamente un dato macroeconómico, sino un componente fundamental del bienestar social; y, por ello, el ministro Luis Caputo menciona frecuentemente en entrevistas que la política del Gobierno está orientada a evitar la repetición de los ciclos de crisis y el deterioro social del pasado.

En Argentina, la pobreza superó el 40% de la población cuando el Itcrm estuvo muy por encima del promedio de la serie de 30 años (113,4 puntos), comprender la relación entre estas condiciones de vida ya no es una simple práctica académica: se convierte en una necesidad para formular políticas económicas que eviten repetir los ciclos de crisis y deterioro social.

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