El estudio indica que el 40% de los trabajadores en Argentina se identifica como un “mediocampista” dentro de sus respectivos equipos. Este papel, clave en el fútbol por su función de motor y equilibrio, en el ámbito laboral se traduce en aquellos que facilitan la comunicación, promueven un entorno laboral positivo, apoyan a sus compañeros sobrecargados y aseguran que nadie se sienta excluido.
La preferencia por el trabajo en equipo se reafirma, dado que el 30% de los encuestados afirma que su mayor satisfacción proviene de un buen funcionamiento colectivo, el porcentaje más elevado entre los países de la región analizados.
Consultados sobre el estilo de liderazgo que elegirían si fueran capitanes de un equipo, el 33% expresa que optaría por liderar dando el ejemplo y brindando seguridad. Un 26% preferiría un enfoque más estratégico, el 23% se inclinaría a unir al equipo, el 11% estaría dispuesto a asumir la carga principal, y el 7% optaría por imponer respeto y orden.
En el contexto del Mundial, Bumeran no solo emplea la metáfora deportiva para ilustrar personalidades, sino que también permite identificar comportamientos comunes ante diversas situaciones laborales. Por ejemplo, al enfrentar errores en el trabajo, el 63% de los empleados se muestra dispuesto a ayudar a sus compañeros a resolver la situación.
Solo el 20% optaría por investigar las causas, el 12% considera que los errores son parte del proceso, y el 5% los minimiza como inevitables.
Además, la cohesión grupal se refleja en cómo los equipos abordan desafíos y proyectos: el 36% de los argentinos manifiesta que prefiere apoyar a sus colegas frente a objetivos difíciles. En cuanto al inicio de nuevos proyectos, el 41% señala que su impulso inicial es ayudar y acompañar a los demás, mientras que el 26% se enfoca en ordenar y mantener los procesos en marcha.
Por otro lado, el 26% de los encuestados se identifica como un conector que facilita la colaboración, mientras que un 24% se dedica a asistir a quienes requieren soporte. El 22% intenta liderar y organizar al equipo, un 14% toma la iniciativa para concretar tareas, y otro 14% se enfoca en identificar y prevenir problemas.
Un aspecto relevante es que el 35% de los trabajadores prioriza la estabilidad como valor fundamental en el trabajo, seguido por el 30% que valora la posibilidad de crecimiento profesional. Para el 19%, el buen ambiente laboral es crucial, mientras que la creatividad y el orden son importantes para el 8% de los encuestados.
En el extremo opuesto, el caos y la falta de reglas son los aspectos más rechazados, sumando un 33%, seguidos por la falta de compromiso (28%), el individualismo (19%), la improvisación (11%) y el exceso de burocracia (9%).
En situaciones de conflicto, el comportamiento predominante es claro: el 65% de los trabajadores argentinos busca intervenir y mediar, el 15% se dedica a resolver el problema, y solo el 19% opta por permanecer al margen. Ningún encuestado se identifica con quienes generan los conflictos, lo que pone de manifiesto una clara preferencia por entornos colaborativos.
Federico Barni, CEO de Bumeran en Jobint, señaló que “cuando las variables del entorno se vuelven impredecibles para las personas, los equipos de trabajo se convierten en redes de contención, convirtiendo los vínculos en el verdadero motor del trabajo. El espacio laboral ya no es solo un lugar de rendimiento, sino un entorno donde se construyen las redes de contención indispensables para sostener a las personas en momentos complejos.”
