Australia: la prohibición de redes sociales para menores enfrenta desafíos, pero podría beneficiar a las futuras generaciones

Al cierre del año pasado, Australia se erigió como el primer país en implementar una prohibición nacional que impide a los menores de 16 años poseer cuentas en redes sociales. Seis meses después, los datos indican que esta normativa ha fallado en su objetivo de mantener a los adolescentes alejados de las plataformas, lo que ha supuesto un inicio decepcionante para una medida observada con interés por familias y autoridades a nivel global.

Sin embargo, hay padres en Australia que creen que la verdadera repercusión de la ley será para la próxima generación de niños más pequeños, quienes aún no están en redes sociales y que posiblemente se mantendrán alejados gracias a esta prohibición.

Un ejemplo es Ethan, un chico de 12 años, recibido con un teléfono inteligente como regalo de Navidad el mismo mes en que la ley comenzó a regir. Desde entonces, ha tratado de convencer a su madre para que le permita acceder a TikTok. A diario, su dispositivo recibe solicitudes de autorización para descargar la aplicación. Incluso rescató una vieja pizarra para listar las razones por las que debería permitírsele su uso, además de escribir cartas decoradas con pegatinas que dejó en la cocina.

No obstante, su madre, Naomi Parrish, ha resistido las solicitudes, invocando la legislación sobre redes sociales del país. «Me da una razón poderosa para negarle el acceso, le digo: ‘Es ilegal, podemos enfrentar multas'», comentó.

La Comisión de Seguridad Electrónica de Australia, autoridad encargada de hacer cumplir esta normativa, reveló en marzo que el 70% de los padres afirmaron que sus hijos aún poseían cuentas en plataformas con restricciones de edad. Otros sondeos corroboraron hallazgos similares.

Adolescentes han compartido estrategias simples para eludir la prohibición, como usar un bigote dibujado en la cara para derivar el escaneo de edad, crear cuentas falsas o utilizar las cuentas de padres o hermanos mayores. Algunos señalaron que sus cuentas continuaron funcionando sin problemas. «Los chicos se ríen, piensan que es una broma, no les han quitado nada», comentó Lauren Hillier, madre de 42 años, quien había aguardado la implementación de la norma con la esperanza de no ser la única

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