Yamila, madre de las pequeñas, recordó que el momento de ver a sus hijas tras la operación fue comparable a una «primera cita», una experiencia que junto a su esposo los hizo revivir la emoción del nacimiento.
Este tipo de intervenciones en el Hospital Garrahan son poco comunes, con un estimado de solo dos cirugías similares cada cuatro años. La naturaleza riesgosa del procedimiento puede comprometer la vida de una o ambas pacientes, pero en el caso de las siamesas de Rosario, el resultado fue satisfactoria.
Luego de tres semanas de recuperación en el hospital porteño, los facultativos notaron una notable mejoría en las hermanas y decidieron otorgarles el alta médica.
Con este nuevo capítulo en sus vidas, Yamila y Gonzalo iniciaron un futuro diferente y más optimista. La celebración del cumpleaños de las niñas estuvo marcada por una carga emocional especial, como expresaron los padres.
Ambos están agradecidos de que sus hijas puedan desarrollarse con normalidad. Al despertar, se llenan de afecto, compartiendo cariños entre ellas y hacia sus padres. Las mañanas de la familia transcurren entre juegos, desayuno y su programa favorito: Luli Pampín. Esta rutina diaria es una señal de su restablecimiento y buena salud. Ámbar ha comenzado a caminar y es juguetona, mientras que Pilar se desplaza gateando y disfruta de charlar.
La familia suele expresar su gratitud diariamente por el milagro que representa la labor de los médicos. Cada domingo en misa, recuerdan el dolor, el miedo y la esperanza que vivieron antes y durante la cirugía.
En la charla con el medio rosarino, Yamila destacó la importancia de sus hijas y cómo la intervención quirúrgica ha transformado sus vidas, mejorando significativamente su calidad de vida.
La operación se catalogó como de alta complejidad. El tiempo dedicado a la preparación fue fundamental, permitiendo organizar un operativo médico que incluyó ensayos previos en quirófano. Este equipo multidisciplinario estuvo formado por cirujanos plásticos, neonatólogos, anestesiólogos, especialistas en hemoterapia, instrumentadores quirúrgicos, técnicos de rayos y personal de tecnología médica, todos con roles específicos para garantizar que cada etapa de la intervención estuviera planificada y ensayada.
