El triunfo pertenece a Huracán, que se impuso en este duelo de barrios y logró revertir un historial adverso. Hacía 25 años que no se imponía en este estadio; la última victoria había sido en 2001, con un tanto de Tito Villa. Además, no lograba vencer a su eterno rival en ambos partidos de la temporada desde 1980. Lo hizo con una estrategia inteligente, aprovechando los errores ajenos y destacando sus propias virtudes, lo que se tradujo en un doblete de Jordy Caicedo, quien se convierte en un nuevo ícono en Parque Patricios.
Huracán comenzó a saborear la victoria en los momentos finales del primer tiempo, donde mostró mayor intensidad en la recuperación del balón y complicó a Orlando Gill. En una ráfaga de tres ocasiones, llegó el gol: Oscar Cortés superó en un uno contra uno a Nicolás Blanco, se metió hacia adentro y centró de manera precisa. Juan Bisanz, desde debajo del arco, cabeceó, pero el paraguayo interceptó con un manotazo. Sin embargo, Caicedo reaccionó rápidamente, capturando el rebote y desatando el festejo visitante.
Este gol fue un reconocimiento a la perseverancia que mostraron en ese cierre del primer tiempo, donde San Lorenzo pareció atrapado en su propia autosuficiencia, con sus delanteros luchando en un entorno carente de creatividad, especialmente Rodrigo Auzmendi, quien apenas a los tres minutos había forzado una buena intervención de Hernán Galíndez con un remate cruzado que exigió al arquero de la Selección de Ecuador.
Esa fue la jugada más clara del conjunto azulgrana, que se presentó con un esquema 5-3-2 que esperaba un mayor protagonismo de sus laterales. No obstante, Mathias De Ritis se sumó al ataque de forma limitada, priorizando la defensa. Por lo tanto, Huracán se benefició por la banda opuesta, donde Blanco tuvo dificultades ante Facundo Gulli, quien no fue capaz de armar juego ofensivo.
El Globo monopolizó el control del balón, guiado por su mediocampista más influyente, Leonardo Gil. En un planteo 4-3-3 que durante momentos se convirtió en 4-4-2, el bahiense se movió como interno, junto a Rodrigo Fernández Cedrés, brindando opciones de salida y pases precisos, en especial al espacio para aprovechar la velocidad de Cortés.
Por el lado derecho, Huracán avanzaba con mayor rapidez, aunque las jugadas culminaban de manera ineficaz con Lucas Blondel. Alejo Córdoba se mostró más inteligente y ágil que Emiliano Amor en varias disputas. Danilo Arboleda ejerció como último hombre y a pesar de un tiro libre que Gil lanzó en su dirección, mantuvo el control sin dificultades.
El partido fue interrumpido por numerosas infracciones, en particular del equipo visitante, que acumuló 11 en la primera parte para intentar frenar el juego de sus oponentes, mientras que el árbitro, con experiencia internacional, fue excesivamente tolerante. La entrada de Huracán al marcador alteró el desarrollo del encuentro.
La reacción esperada de San Lorenzo no se materializó, ya que salió al segundo tiempo con demasiada apatía. Gorosito mantuvo su línea de cinco defensores sin realizar modificaciones significativas. El único cambio fue el ingreso de Teo Rodríguez Pagano por el lesionado De Ritis; luego también sustituyó a Gulli, afectado por molestias, y al poco efectivo Río. Así, Huracán se adueñó del mediocampo. Juan Rattalino, que había ingresado recientemente, perdió el balón en el círculo central frente a Bisanz, lo que permitió una contra que culminó con un potente remate de Caicedo, que fue inalcanzable para Gill.
El festejo descontrolado del goleador generó la ira del arquero, quien reaccionó golpeando a Blondel, lo que llevó al VAR a intervenir y a mostrarle la tarjeta roja tras la revisión. En ese instante, el entrenador fue obligado a sustituir un defensor para poner en el arco a José Devecchi.
A partir de ese momento, el encuentro quedó prácticamente decidido. Martínez optó por no arriesgar más y retiró a Caicedo, que ya tenía una tarjeta amarilla. Huracán tuvo la oportunidad de cerrar el partido, pero no lo hizo. Bisanz intentó anotar, pero el travesaño, Devecchi y una resolución inadecuada en un mano a mano lo impidieron.
Sin embargo, San Lorenzo no se encontró en su mejor tarde y luchó por recuperar terreno al final. Esta situación puso de manifiesto la impotencia, dejando al descubierto sus debilidades, justo ante un Huracán que lo dejó en la lona con una derrota contundente.
